El Seguro Social vive su vejez con bastón

Demócratas y republicanos no logran consenso sobre cómo corregir la marcha del programa para asegurar su solvencia a largo plazo  
El Seguro Social vive su vejez con bastón
Foto: Shutterstock

Washington

El sistema del Seguro Social ha sido sinónimo de sustento para millones de trabajadores que llegan a la vejez con frecuencia sin ahorros, o que sufren discapacidades y, al cumplir 80 años en medio de pugnas partidistas, la meta del gobierno es evitar que caiga en cuidados intensivos.

El presidente Franklin Delano Roosevelt promulgó el 14 de agosto de 1935 el Acta del Seguro Social que creó esta red de seguridad que, pese a sus turbulentos inicios, se convirtió en un pilar de la fuerza laboral en EEUU y aún goza de gran popularidad.

Creado como parte del combate a la pobreza, el Seguro Social es más conocido como un programa para jubilados que aportaron al sistema mediante el pago de impuestos a la nónima durante su vida laboral, pero también ayuda a personas con discapacidades y a sobrevivientes de beneficiarios fallecidos.

Se calcula que unos 60 millones de estadounidenses reciben beneficios del Seguro Social – 4.5 millones menores de 18 añosde edad-  y la cifra alcanzará los 90 millones en cuestión de dos décadas.

Según el congresista demócrata por California, Xavier Becerra, el Seguro Social “sigue fuerte”, con un superávit de $2.8 billones, respaldado por los impuestos que pagan cerca de 170 millones de trabajadores.

Sistema camina con bastón

Sin embargo, los menos optimistas señalan que el sistema del Seguro Social ya empieza a andar con bastón porque el fondo para discapacitados corre peligro de agotar sus recursos el próximo año, mientras que al fondo para jubilados le quedan unos 20 años antes de vaciar su tanque.

Esta crisis es producto de los enormes cambios demográficos en Estados Unidos, donde a diario unos 10,000 trabajadores de la generación de los “baby boomers” –los nacidos tras la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1964- cumplen 65 años y se preparan para la jubilación.

El panorama no es halagüeño: en 2015, por cada beneficiario hay menos de tres trabajadores costeando esos beneficios, y en un plazo de 20 años, la cifra bajará a dos por cada trabajador.

Además, los  jóvenes que ahora entran al mercado laboral se topan con la sorpresa de que las empresas están recortando los beneficios de pensiones – muchas no aportan al popular plan “401k”-, por lo que tendrán que depender cada vez más del cheque del Seguro Social.

¿Reforma en el futuro?

Durante años, los expertos han advertido de que el Fondo Fiduciario que sirve de base al programa para discapacitados se quedará sin fondos a finales de 2016, en pleno año electoral, y que es urgente que el Congreso tome medidas para impedirlo.

Si no interviene el Congreso, lo más probable es que el gobierno tenga que realizar, a partir de 2017, recortes del 19% a los once millones de discapacitados que reciben ayuda del Seguro Social.

Aunque conscientes del problema, los demócratas y republicanos no logran consenso sobre cómo corregirlo.  En general, los republicanos creen que la solución yace en una reforma del sistema, que pasa por masivos recortes, y algunos proponen aumentar la edad de jubilación de 66 a 70 años.

Pero, en un breve video divulgado el miércoles en Los ‘Ángeles para conmemorar el 80 aniversario del Seguro Social, el nieto del presidente Roosevelt, James Roosevelt Jr., insistió en que el sistema “sigue fuerte y en buen pie financiero”, y advirtió a los votantes no caer en la trampa de aceptar recortes.

En declaraciones a este diario, Rebecca Vallas, analista del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés), dijo este jueves que si bien es cierto que el Seguro Social tiene un déficit, éste es “manejable” y, frente al estancamiento de salarios y la erosión de la estabilidad financiera de las familias, este no es el momento de recetar recortes.

“Las encuestas dejan en claro que los estadounidenses se oponen a recortes en sus beneficios… los millones de trabajadores se los han ganado”, enfatizó Vallas.

Según el CAP, aunque el beneficio promedio es de $1,165 al mes, o poco más de $14,000 al año, el sistema ha evitado que 27 millones de personas caigan en la pobreza.

Al firmar la ley en 1935, Roosevelt prometió que la ley protegería a las familias estadounidenses promedio de la ruina financiera por la pérdida de empleo y la pobreza en la vejez.

Mantener esa promesa es el reto que, 80 años más tarde, afronta ahora la clase política.