Eran las cinco de la mañana del pasado 11 junio cuando la Patrulla Fronteriza que opera en San Diego, recibió una llamada por parte de un alarmado residente.
El testigo reportó haber visto a un hombre que se escondía en unas rocas en Imperial Beach, la ciudad que colinda con Tijuana, a tan solo cinco millas de distancia.
Se trataba de un mexicano de 32 años que había sido transportado a Estados Unidos por coyotes, a bordo de una moto acuática o “Jet Ski”, en medio de la noche.
Pero esto no sorprendió a las autoridades que vigilan el área. Desde el 2009, la Patrulla Fronteriza se ha topado con cientos de cruces ilegales a bordo de estos vehículos personales de uso acuático, especialmente en la época de verano.
Estos métodos han evolucionado a tal punto, que para evadir a los oficiales hoy día los inmigrantes se cuelan en las lujosas casas que dan hacia la costa -lo cual ha despertado mayor preocupación entre los residentes- y llegan hasta lugares tan lejanos como San Francisco.
“Hemos visto definitivamente un aumento del tráfico marítimo debido al incremento de la seguridad en nuestra frontera terrestre”, dijo a Univision el vocero de la Patrulla Fronteriza, Brandon Cazares.
Esa misma semana, las autoridades ya habían detenido a otro hombre y a una mujer que llegaron cerca de la Base Naval de Coronado, también a bordo de motos de agua.
“Playas de Tijuana a San Diego están a un brinco, es un paseo en Jet Ski”, dice un residente mexicano que utiliza estas motos para recreación.
Exactamente son cinco millas de distancia. Imperial Beach es la ciudad que está en el punto más suroeste de EEUU. Allí, la frontera marítima entre San Diego y Tijuana está dividida por un doble muro marítimo y una misma playa la comparten ambas naciones.