Contra la brutalidad policial, nuestros celulares

Madeleine Bair, Directora de Programas WITNESS MediaLab

Alguien camina por una calle oscura y hay gritos. Un grupo de personas discute acaloradamente con un afroamericano. De repente, lo tumban y comienzan a pegarle. Con el corazón agitado, la persona palpa su celular en el bolsillo y lo más rapido que puede aprieta REC. Algo similar ocurrió en Staten Island cuando un muchacho de 23 años filmó el atroz arresto que terminó con la muerte de Eric Garner desencadenando protestas contra la brutalidad policial en todo el país.
El celular es una poderosa herramienta para capturar violaciones a los derechos humanos y, eventualmente, lograr que se haga justicia.
Filmar con un teléfono es, ante todo, un acto de valentía y responsabilidad ciudadana pero una vez que se tiene ese video, qué se hace. “Hay muchas cuestiones a considerar”, apunta Madeleine Bair, encargada desde el 2012, del MediaLab en WITNESS una organización sin fines de lucro basada en Fort Greene y pionera en el uso del video para registrar injusticias alrededor del mundo.
“El instinto dicta hacer circular inmediatamente ese material en las redes sociales. Que se disperse para que todo el mundo se entere, pero a veces es recomendable esperar a ver qué dice la policía y luego difundir el video para exponer posibles contradicciones o mentiras sobre cómo se sucedieron los hechos”.
Cuando Feidin Santana filmó cómo un oficial disparó y mató a un indefenso Walter Scott en Carolina del Sur no subió su video a twitter. Su cautela probó ser sabia. El relato oficial fue que el agente se sintió amenazado cuando Scott trató de agarrar su ‘taser’, pero el video casero de Santana mostró cómo Scott corría desarmado mientras el policía le disparaba por la espalda.

Estrategias y recursos para estas filmaciones

Junto a un equipo de periodistas, expertos legales, activistas y en alianza con Google News y otras instituciones, el MediaLab de WITNESS analiza millones de videos capturados por ciudadanos comunes. El grupo compiló una guía para explotar al máximo el potencial que esos videos tienen de convertirse en evidencia crucial ante una Corte.
“Hay formas de configurar el celular para hacer un backup automático y asegurarse que el video no pueda ser adulterado ni eliminado”, sostiene Madeleine, y aplicaciones especiales como “mobileJustice” de la American Civil Liberties Union ACLU.

Comparar la conducta policial

Hace meses Madeleine se prepara para mañana, día en que un panel organizado por Witness discutirá cómo estos videos ciudadanos pueden acabar con la impunidad policial. “Compartiremos experiencias. Casos de brutalidad en favelas de Río y otras ciudades. El mundo enfrenta este problema y estamos aprendiendo cómo combatirlo de la manera más eficaz con nuestros celulares”.