Gobierno salvadoreño no aceptará “chantaje” de pandillas, asegura embajador 

Tras “vigilia por la paz”, diplomático pide colaboración de todos los salvadoreños para resolver problema de seguridad

Washington.- La violencia de las pandillas se ha cobrado la vida de más de 4,000 personas en lo que va de 2015 y sigue impulsando la emigración ilegal hacia EEUU, pero el gobierno salvadoreño, a través de su embajada en Washington, aseguró este martes que no cederá a los “chantajes” de grupos delictivos y que la seguridad es “tarea de todos”.

En el marco de las celebraciones por el 194 aniversario de la independencia de El Salvador, decenas de jóvenes, en su mayoría salvadoreños, realizaron una “vigilia por la paz” frente a la sede de la embajada de El Salvador en Washington, para destacar la urgencia de no dar a los jóvenes salvadoreños “una herencia de terror”.

“Estoy acá porque queremos paz en nuestro país… queremos que nuestras familias puedan caminar libremente por las calles, sin temor a la violencia; queremos que nuestro país sea un mejor lugar para vivir”, dijo Kevin Reyes, de 23 años.

Con decenas de velas encendidas, los jóvenes, miembros de grupos como “Barrios Unidos”, “Identity” y otros grupos del área metropolitana de Washington, exigieron un alto a la violencia y a la “represión” en el país centroamericano.

“Vinimos a destacar la necesidad de apoyar a los jóvenes, de que no se responda con represión porque eso incrementa la violencia”, dijo a este diario Tomás Alejo, un activista mexicano del grupo “Identity”.

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No al “chantaje”

En entrevista con este diario, el embajador de El Salvador en EEUU, Francisco Altschul, reconoció la frustración de los salvadoreños, dentro y fuera de su país,  por la crisis actual, pero insistió en que el gobierno no puede ceder al “chantaje” de las pandillas.

Es que las pandillas se comprometieron a reducir los homicidios si el gobierno disminuía la presión en sus territorios y trasladaba a sus líderes de prisiones de máxima seguridad a prisiones normales, algo que fue rechazado por el gobierno del presidente Sánchez Cerén.

“El Estado no puede permitir un chantaje de esta naturaleza. Porque eso es lo que fue: un chantaje”, subrayó el diplomático, tras recordar que el problema de las pandillas “viene de atrás”.

En la actualidad, el gobierno salvadoreño ha puesto en marcha una política “integral” de seguridad que se apoya en cinco elementos: el combate al delito; la prevención del delito; la reintegración y rehabilitación de pandilleros; reformas penitenciarias para que las cárceles no sean “escuelas del crimen”, y atención a las víctimas, precisó Altschul.

Por otra parte, hizo hincapié en la urgencia de que todos los sectores de la sociedad civil, de la mano del gobierno, participen en la solución a un problema “tan complejo y de esta magnitud”, tal como han acordado recientemente bajo el llamado “Acuerdo de Ataco” .

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Ayuda de EEUU

La Administración Obama solicitó en 2014 un paquete de ayuda de un billón de dólares en el marco de la “Alianza para la Prosperidad” para Centroamérica, pero el Congreso de EEUU aún no ha sometido a voto final la solicitud.

Algunos republicanos, señalando las deficiencias y corrupción en algunos sectores, incluso buscan reducir el monto de la ayuda.

El gobierno salvadoreño, sin embargo, confía que, ante la gravedad de la crisis de seguridad en el llamado “Triángulo del Norte”, el Congreso finalmente apruebe la ayuda para la región, dijo Altschul.

En todo caso, sin esperar la ayuda de EEUU, el gobierno salvadoreño ha comenzado a elaborar su presupuesto para 2016, que abarcará el 71% del costo total de la implementación del plan de seguridad, precisó el diplomático.

 “Un ejemplo para el mundo”

 Tomando lecciones de resiliencia de la cruenta guerra civil de El Salvador en la década de 1980, Altschul quiso trasladar un mensaje de esperanza a la diáspora salvadoreña en EEUU, que numera cerca de 2,5 millones de personas.

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“La guerra de los años 80 fue una situación dramática y crítica, y fuimos capaces de lograr una solución política a través del diálogo y la negociación” de un acuerdo de paz en 1992, recordó.

“El Salvador ha sido un ejemplo para el mundo,  y si fuimos capaces de hacer eso también seremos capaces de superar este momento difícil. Eso será posible solo si todos dejamos aparte nuestras diferencias y trabajamos conjuntamente en esta tarea”, puntualizó Altschul.

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