Hay que noquear a la marihuana sintética

Desde enero de este año las salas de emergencia de la ciudad han recibido más de 4,500 pacientes a causa de los estragos causados por el consumo de drogas sintéticas. Solo entre julio y agosto atendieron 2,300 pacientes, de los cuales el 90% fueron hombres con una edad promedio de 37 años.

La venta de este tipo de droga se ha disparado en vecindarios latinos por el fácil acceso en tiendas de barrio como es el caso de la bodegas.

Por eso es muy importante que se aprueben cuanto antes medidas más efectivas para controlar esta nueva plaga que está envenenando las calles y su gente.

Es cierto que las autoridades han asestado varios golpes de gracia a los distribuidores desde que se detectara el aumento en el consumo de marihuana sintética.

Hace poco cayó una banda que operaba cerca de una escuela. Esta semana la Policía decomisó 2 millones de paquetes valorados en 10 millones de dólares en un garaje de El Bronx.

También se ha formado un grupo de trabajo para lidiar desde varios frentes contra su consumo.

Sin embargo, todavía están pendientes de aprobación varias regulaciones en el Concejo que podrían un freno a la venta de la K2. Una de las propuestas establece clasificar la fabricación, distribución y venta de marihuana sintética como una ofensa criminal con penas de hasta $5,000 y cárcel de hasta por un año.

Apoyamos también la medida que impulsa la revocación de la licencia de venta de cigarrillo de cualquier negocio que se dedique a expender K2.

Los dueños de los locales tienen que cooperar, por eso es bienvenida la campaña de 1,700 bodegas que bajo el lema de “Nocaut al K2” apuntan a no dejarse seducir por los narcotraficantes.

No podemos permitir que esta situación se salga de control. Hay que atacar el problema de raíz.