Crown Heights: Un barrio en busca de paz

Crown Heights: Un barrio en busca de paz
Los murales son típicos en la zona, como éste de Joe Matunis. Fotos Gerardo Romo/El Diario

El afiche a la entrada de Mimosa Floral Studio, en 237 Kingston Ave., capta la atención por su llamado: “Save our Streets. S.O.S Crown Heights. Han pasado 9 días desde el último tiroteo”.  Sobre la vereda de enfrente, Crown Heights Community Mediation Center aboga por la paz, el trabajo y la educación de los habitantes del área.

Para finales de los 80 y principios de los 90, otro era el escenario. Crown Heights ardía entre disturbios y violencia callejera. En agosto de 1991, tres días negros de tensión racial cobró las vidas del niño Gavin Cato, de siete años e hijo de inmigrantes de Guyana, y del estudiante judío Yankel Rosenbaum, de 29 años y quien visitaba desde Australia.

Tal violencia e inseguridad han cesado pero no del todo. Por eso los afiches y espacios de mediación.

Michael Fabanwo es de Lagos, Nigeria, y llegó hace veinte años a la ciudad. Es dueño de Jackmili T.S. Inc, una “galería de variedades”, según dice, de artículos nuevos y usados -lo que se conoce como “thrift shop”. Fabanwo vive en Crown Heights.  “Sí, en aquel tiempo se puso muy violento, pero ahora ha mejorado, yo mismo tengo clientes y amigos de varios grupos, incluido judíos como los que acaban de pasar”, dice.

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El cambio se nota en, por ejemplo, los nuevos residentes y los que llevan toda una vida aquí como Torrell Clark. “Estamos más tranquilos, ya no es como antes”, señala Clark, quien una tarde reciente trabajaba en su brownstone de St. Marks Avenue. Una nueva inquilina, dice, pagará tres mil dólares por un departamento “totalmente remodelado, de un dormitorio, tiene cocina completa y baño de primera”.

ENTRETENIMIENTO Y OCIO

En Crown Heights hay opciones para la distracción familiar. Cerca están el Brooklyn Botanical Garden, Hullabaloo Books, Brooklyn Flea (de noviembre a marzo), Brower Park y Brooklyn Children’s Museum. Éste último ofrece una auténtica panadería al estilo mexicano donde los niños aprenden jugando ese noble oficio.  Su directora Stephanie Hill Wilchfort comentó sobre la zona: “No es por que yo haya crecido aquí, pero lo que más me gusta de Crown Heights es su arquitectura, que habla de una época muy próspera aqui, hay verdaderas mansiones. También merecen conocerse sus numerosos y coloridos murales”.

Para comer

Sobre las avenidas Nostrand y Franklin el visitante encontrará numerosas opciones para alegrar el estómago. Destacan, por citar algunos, Gloria’s Caribbean Cuisine, con platos típicos del Caribe y las Indias Occidentales como el roti, callaloo y doubles; Barboncino, por que nunca falta la pizza en Brooklyn; los mariscos en The Crabby Shack y el francés-senegalés Café Rue Dix. De Latinoamerica está la buena sazón ecuatoriana de Colina Cuervo, el aroma del café colombiano en Tinto (también hay helados) y el mexicano Chavela’s.

Demografía y colores del barrio
Crown Heights se ubica en el corazón de Kings County. Limita al norte con Atlantic Avenue y Fulton Street, al sur con Empire Boulevard, al este las avenidas Ralph y Jamaica, y al oeste Prospect Heights y Brooklyn Botanical Garden. Según el Censo 2010 aquí residen aproximadamente 150,000 habitantes. Los afro-americanos son mayoría con un 75%, seguidos de los “blancos”, hispanos, asiáticos y otros grupos étnicos.

De ese crisol multicultural destaca la comunidad de las Indias Occidentales y el Caribe, que el primer lunes de septiembre celebra su fiesta y cultura con el West Indian Carnaval, también conocido como “Labor Day Parade”. Sobre Eastern Parkway, desde Utica Avenue a Grand Army Plaza,el multitudinario jolgorio convoca más de un millón de personas de Haiti, Trinidad y Tobago, Barbados, Dominica, Saint Lucia, Jamaica, Saint Vincent, Granada, Guyana, Suriname y Belize.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD
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Artemio Baltazar y Marisol López
Oriundos de Hidalgo, México. 15 años en NYC.
Casados. 3 hijas: Michelle, Leah y Arimar.
Viven en Crown Heights.
Son dueños de taquería “Milear”, en 752 A Nostrand Avenue.

¿Cuándo abrieron el negocio?
(A) Hace aproximadamente nueve meses y estamos muy contentos.
¿Cuánto dinero más o menos necesitaron?
Bueno, depende el local, lugar, etc. En nuestro caso, solo para empezar con lo básico, necesitamos sesenta mil dólares.
Después vienen más gastos.
¿Cómo qué?
Tienes la ventilación, el aire acondicionado, calefacción, decorar el local. Lo que ven en la pared, esos adornos, son traídos de México.

¿Que se vende más?
Los tacos, claro, pero también nuestra especialidad que son las enchiladas huastecas, las hidalguenses, por el estado de donde venimos, Hidalgo, también las potosinas y las veracruzanas.
¿Qué consejos darías a los hispanos que como uds tienen el sueño del negocio propio?
Es difícil, hay que trabajar muchísimo, pero es como todo en la vida si quieres algo. Si tienen el deseo pues que le echen ganas y se arriesguen. Vale la pena.
Dices que tu anterior jefe te ayudó mucho
Sí, se llama Shay Shlomi. Trabajé con él muchos años, aprendí de la comida judía (kosher). Estoy muy agradecido, porqué me ayudó
y alentó para que abriera mi propio negocio, me dio consejos. Cuando abrimos, él vino a la inauguración de Milear.
Tienen tres niñas, ¿cómo balancean el tiempo?
(M) Es difícil pero nos arreglamos bien. Mi esposo no solo trabaja mucho en el restaurant pero es también un padre muy responsable y preocupado
que se encarga él mismo de sus hijas. Y los fines de semana ellas también nos echan una manito en la taquería.
¿Qué significa Milear?
(A) Son los nombres de nuestras hijas.
POSTALES DESDE CROWN HEIGHTS
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Torrell Clark se toma un “break” en la remodelación de su casa.
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Tentaciones mexicanas en la taquería Milear.
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Miembros de la comunidad Chabad-Lubavitch ataviados con el tradicional “tallit” de oración que solo usan los hombres.
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Ecole Hebron Seventh Day es una escuela bilingue en 920 Park Place.
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Gloria’s es un clásico de la gastronomía caribeña en Brooklyn.