La fruta seca no es tan sana como piensas

Lejos de la publicidad, las frutas deshidratadas esconden otro lado de la moneda. ¿Es un mito que sus niveles de azúcar son dañinos para salud?
La fruta seca no es tan sana como piensas
Algunas frutas secas elevan la calidad de antioxidantes.
Foto: Shutterstock

La fruta seca tiene algo en lo que muchas personas no reparan: su proceso de deshidratación encoge el tamaño de los productos, lo que hace que se subestime la cantidad de azúcar que contienen.

Por ejemplo, comer más de 100 pasas no parece exagerado, sobre todo una vez que ha tomado cierto ritmo o se está muy entretenido. Una bolsa normalmente lleva esta cantidad. Y algunos abusan de estas botanas. Tan sólo un cuarto de taza de pasas contiene 21 gramos de azúcar. Y la recomendación diaria de la Organización Mundial de la Salud es de 25.

O, por ejemplo, media taza de arándanos tiene alrededor de dos gramos de azúcar, pero una vez deshidratados la misma cantidad asciende a 37. El equivalente a nueve cucharadas cafeteras de azúcar.

El portal PaleoLeap, que se dedica a promover las dietas que tenía la humanidad en el momento de su aparición hace 2.5 millones de años, realizó un análisis del contenido de azúcar de algunas frutas deshidratadas, sin que pasaran por un proceso de azúcar añadida.

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Por esta razón diversos expertos coinciden en que las frutas frescas no deben comerse si contienen azúcar añadida. Las personas pueden hacerlo revisando las etiquetas de las bolsas de fruta seca que compran para descartar que estos productos.

No es lo mismo ingerir piña deshidratada que kiwi o bayas. ¿La razón? La cantidad de azúcar que estos productos tienen en su estado natural será proporcionalmente más alto u bajo una vez secos.

Asimismo, evidencia científica refiere que la fruta seca es más difícil de digerir. Esto podría ser no sólo debido a sus concentraciones de azúcar, sino de fibra. En principio porque sin el agua se dificulta tragar estos alimentos, pero también ya en el estómago los preservativos que tienen muchos de estos productos y sus aceites pueden alterar la digestión.

No obstante, estas dos concentraciones también son las razones por las que las personas suelen comprar estos productos: duran mucho tiempo y no ocupan espacio.

Otro punto que los especialistas resaltan va más allá de las frutas secas, y trata sobre el azúcar. Ésta genera dependencia en las personas y es normal que el cuerpo se acostumbre a pedir más. Quien ha desarrollado un gusto por las frutas deshidratadas puede pasar con mayor facilidad a ingerir comida chatarra, opinan algunos expertos.

¿Todo es malo con la fruta seca? No, en principio el problema es la cantidad que se ingiere. Un punto a favor de estos productos es que son capaces de potenciar algunas cualidades de las frutas. Un estudio del 2005 de la Universidad de Scranton, en Estados Unidos, determinó que los higos y ciruelas pasas contenían mejores antioxidantes que las frutas sin deshidratar.