Urgen endurecer leyes contra machetes en NY

Recientes incidentes en que se usaron estos objetos cortantes reviven la demanda de modificar las leyes del estado
Urgen endurecer leyes contra machetes en NY
Carlos Preciado, gerente del restaurante mexicano Crema, en Chelsea, fue víctima de un robo con machetes en ese local en 2014. (Mariela Lombard / El Diario)
Foto: El Diario / Mariela Lombard
NUEVA YORK – Los machetes, que son un símbolo de trabajo y lucha social en Latinoamérica, están una vez más en la mira de los legisladores neoyorquinos que impulsan leyes para catalogarlos como armas mortales, luego que recientemente se registraran nuevos crímenes en los que se usaron estos objetos cortantes.
El incidente más reciente involucró al expolicía del NYPD Arthur Lomando, quien el pasado 22 de octubre apuñaló a sangre fría a su exnovia Suzanne Bardzell afuera de su casa en Midland Park, Nueva Jersey.
Antes, en junio, Frederick Young, un hombre catalogado como mentalmente perturbado, atacó a la turista surcoreana Sook Yeong Im cuando caminaba por Bryant Park. El sujeto tenía por lo menos dos docenas de arrestos previos, incluyendo otro ataque con machete en 2010, según informó la Policía.
También, a mediados de junio, se registró otro incidente dentro del túnel Holland, cuando dos conductores iniciaron una discusión por el derecho a la vía, y uno de ellos, Joel Estévez, sacó un machete por la ventana de su auto y empezó golpear el otro vehículo. La víctima logró tomar una foto del atacante y al día siguiente Estévez fue arrestado en Brooklyn.
El NYPD indicó que hasta el 28 de octubre se registraron 43 homicidios que habían implicado el uso de algún instrumento cortante en comparación con los 68 ocurridos en el mismo período de 2014, aunque la Uniformada no reveló exactamente cuántos fueron con machete.
En febrero, el senador estatal Tony Avella (D-Queens) introdujo en Albany el proyecto de ley (Senate Bill S3199) que añadiría al machete en la lista de armas mortales, que ya incluye diferentes tipos de cuchillos.
“En la actualidad, si alguien usa un cuchillo o incluso nudillos plásticos para asaltar a alguien, el Código Penal permite que un juez emita una sentencia  severa debido a que estas armas se identifican como ‘armas letales’. Sin embargo, si alguien usa un machete durante un crimen,  la pena puede ser menos severa porque estos objetos no están clasificados como ‘arma mortal’ bajo la ley”, dijo el senador Avella. “Mi proyecto de ley (…) es una medida de sentido común que, lamentablemente, fue mal interpretado en el sentido de una prohibición general de machetes, que esta propuesta simplemente no hace”.
El proyecto de ley -que no tiene patrocinador en la Asamblea– impondría hasta un año de cárcel por la posesión de un machete para causar daño deliberado, pero la legislación no incluye la herramienta en la categoría de “armas peligrosas”, una clasificación que el Código Penal define como un delito en caso de fabricación, transporte, almacenamiento y posesión.
“La razón específica de no catalogar el machete como un “arma peligrosa” es porque, a diferencia de otras “armas letales”, tienen un uso funcional para muchas industrias del estado, incluyendo la agricultura, caza y jardinería”, explicó Avella en una carta pública.
El funcionario escribió que su legislación modifica únicamente la Sección 10.00 del Código Penal, por lo que sólo las personas que usan machetes con imprudencia temeraria o para herir, pueden recibir cargos bajo la Ley Penal para Delitos por Asalto (artículo 120).
Las leyes estatales prohíben las navajas y otra clase de cuchillas, y las tipifica como armas mortales, por lo que los neoyorquinos que portan ese tipo de instrumentos de más de 4 pulgadas, encaran hasta 15 días de cárcel y una multa de $300, según el Código Administrativo. Sin embargo, los machetes no son considerados armas igual que los cuchillos de carnicero.
Las víctimas de ataques con machetes están exigiendo la aprobación de la legislación de Avella, que ya pasó la votación en el Senado, pero no en la Asamblea.
Carlos Preciado, gerente del restaurante mexicano Crema, en Chelsea, dijo que los legisladores deben tomar acción de inmediato. En septiembre del año pasado, el sitio fue robado a punta de machete por tres hombres que, gritando en español, amenazaron a los empleados y arrancaron la caja registradora de la pared, llevándose $400 en efectivo.
“Fue tan inesperado y perturbador”, describió Preciado. “El ataque nos dejó en shock por semanas.  Imaginamos que los ladrones regresarían en cualquier minuto”.
Preciado contó que en el restaurante se encontraban unos 12 clientes la noche del robo en una de las zonas más seguras de la ciudad. “No quiero pensar si las cosas se hubieran salido de control. Habría sido un baño de sangre, esto debe parar ahora”, sostuvo la víctima.
Violencia sin control
La legislación de Avella no es la primera que busca frenar la violencia asociada con estos instrumentos. En 2008, la exconcejal Diana Reyna y actual vicepresidenta de Brooklyn, consideró una legislación para prohibir en Nueva York la venta del instrumento, luego de cuatro violentos ataques en el sur de Williamsburg.
En 2012, una investigación de El Diario reveló cómo las pandillas latinas fabrican sus propias armas cortantes y se enfrentan a sus enemigos a punta de machete, lo que sigue ocurriendo en algunos barrios hispanos. El NYPD no reveló cuántos incidentes están vinculados a gangas.

Un símbolo para Latinoamérica

El jornalero Jorge Zepeda (52) blande su machete como un icono para un clamor de justicia. El jardinero mexicano contextualiza su sable como el símbolo de la lucha campesina de Latinoamérica.

“La gente más pobre empuñó el machete en las revueltas que liberaron a sus naciones de la esclavitud y de los malos gobiernos”, destacó con orgullo. “Representa el trabajo honrado y cada centavo que uno se gana en el vil rayo del sol”.

Zepeda, un indígena de la mixteca de Guerrero, esgrime su machete para embellecer lujosos jardines en Los Hamptons, Long Island. Con su herramienta maltrecha de tanto uso poda arbustos y en ocasiones trabaja en los cultivos de las fincas de la isla.

“Mi abuelo me enseñó a sembrar la tierra a golpe de machete, por eso sé muy bien que la herramienta se hizo para gente de trabajo, no para ociosos y vándalos”, sostuvo Zepeda, un residente de Queens.

El sacerdote luterano Juan Carlos Ruíz, un defensor de los derechos de los trabajadores, comentó que la historiografía de Latinoamérica explica el simbolismo del machete en la lucha por justicia social de las familias trabajadoras, incluso representada en danzas de países como México y Colombia.

“En nuestros países, el machete es un instrumento de trabajo del campesinado. Es la extensión del brazo de aquel que está conectado con la tierra”, explicó. “El refrán ‘a machete se abre camino’ ilustra la connotación de liberación, cambio y esfuerzo”.

En los estados mexicanos de Nayarit y Jalisco, los danzantes se vendan los ojos con un paliacate -pañoleta para secarse el sudor- para manipular los machetes al son de la música, lo que representa la rudeza del trabajo de campo.

“Es una cosa tan nuestra que allá en Puerto Rico hay un barrio llamado Machete”, contó la abuela María Genovés (71), avecinda en Sunset Park. “En mi isla cualquier hombre y mujer de trabajo tiene un machete bueno y filoso para ganarse el pan”.