Los hombres también llevan moños postizos

Una respuesta para quienes quieren lucir ese estilo moderno pero no quieren esperar a que les crezca el pelo

Si eres hombre, ¿comprarías un peluquín de pelo envuelto en una rosca que se aplica en la coronilla para estar a la moda?

Pues esa es la última sensación en el país, particularmente en Nueva York, donde el moño postizo se está imponiendo en el mercado de artículos de peluquería masculina.

Es una respuesta para quienes quieren lucir ese estilo moderno pero no tienen la paciencia para esperar a que les crezca el pelo lo suficiente para poder recogérselo en un rodete. También es una solución para el que, debido a las circunstancias de su vida pública, no le es permitido tener el pelo largo pero, de vez en cuando, quiere experimentar con ese “look”.

Época “peluda”

Sin duda estamos atravesando una época en la que se han vuelto más comunes los rizos largos y el pelo facial en hombres de todos los estratos y profesiones. La melena masculina ya no es exclusiva de los viejos músicos roqueros ni de desgreñados motociclistas.

Jake Gyllenhaal y Jared Leto

¿Los clones de Hollywood? Los actores Jake Gyllenhaal y Jared Leto han popularizado el pelo largo recogido en rosca. Artistas, actores, deportistas, celebridades, hasta políticos y otros profesionales están dejándose crecer el pelo.

Pero, ahora, sus mechones no ondean libres al viento sino que están recogidos sencillamente en un moño a la altura de la coronilla. Los peluqueros enfatizan que no se trata de una simple cola de caballo, que era la opción antigua para los de pelo largo, sino de una manera de envolver el cabello en lo que en inglés se ha dado en llamar el “man bun” o la rosca de hombres.

El estilo ha sido popularizado por actores como Jared Leto y Jake Gyllenhaal. Se cree que se originó en Nueva York, específicamente en Brooklyn y, desde 2013, está en pleno furor.

Estilos y ánimos

Según los especialistas, no solo es una manera muy atractiva de llevar el pelo sino que realza la ambivalencia y agudiza la imagen.

También es maleable y se puede ajustar a diferentes ocasiones sociales y estados de ánimo.

Moño masculino

Los expertos aseguran que el moño agudiza y realza la imagen de quien lo lleva. Está el aspecto deportivo, al estilo del futbolista inglés David Beckham, un moño suelto con uno que otro mechón colgando libremente.

Otro es el de apariencia renegada, la rosca de pelo rebelde que no se deja dominar y brota en todas direcciones. También se puede proyectar la imagen sofisticada-desgreñada de las estrellas de cine.

Finalmente, al otro lado del espectro, el estilo de oficina, impecablemente alisado hacia atrás en un moño ordenado y perfectamente centrado en la coronilla.

Postizos aplicables

Moño postizo rubio

Los moños postizos vienen en tres colores que se pueden combinar con diferentes cabellos. Este último estilo es el que primordialmente ofrecen las compañías de pelucas, bisoñés y postizos. Va dirigido a los que quieren experimentar con el “look” en sus ratos libres pues no tienen la oportunidad de dejarse crecer el pelo.

La empresa Groupon ofrece moños aplicables, de pelo artificial, en tres colores; negro, castaño y rubio que, según anuncian, combinan bien con la mayoría de los cabellos. En su sitio internet, también dan las instrucciones de cómo peinarse el pelo y enganchar el moño para obtener el mejor resultado. El usuario puede así intercambiar entre sus personalidades públicas, con la garantía de poder dar rienda suelta a su otro yo cuando le plazca.

No hay nada que temer si, con el uso extendido, el moño masculino se vuelve rutinario y deja de ser el estilo de actualidad. El postizo se puede guardar en un cajón para cuando en otra década vuelva a estar de moda.

En realidad, el pelo largo arreglado y acicalado en sus diferentes formas siempre ha formado parte de la imagen individual, ya sea por gusto, religión, política o profesión.

He aquí algunos ejemplos en diferentes culturas, gremios y épocas:

Torero

El moño, o coleta, es parte esencial del traje de luces del torero.

Sikh

Los que observan la fe sij se dejan crecer el pelo naturalmente como símbolo de la perfección de Dios y lo enrollan en un moño antes de colocarse el turbante.