Puebla, otro nicho del crimen organizado

La comunidad de Cuyoaco, se encuentra sorprendida por el asesinato de su párroco, Erasto Pliego
Puebla, otro nicho del crimen organizado
Foto: Archivo / Archivo

MÉXICO – Los feligreses de la comunidad de Cuyoaco, en el estado de Puebla (centro), esperaron durante todo el fin de semana al párraco  Erasto Pliego con el “Jesús en la boca” tal como siguen ahora después de que se revelaron los detalles de su secuestro a manos de desconocidos que lo sacaron de casa, revolvieron las recámaras y ensangrentaron dos sillones.

El cuerpo sin vida se localizó la semana pasada en un paraje de la región que el cura denunció como un nuevo escondrijo del crimen organizado.

“No descartamos que su muerte esté relacionada a estas actividades”, dijo el sacerdote Gustavo Rodríguez, encargado del albergue para inmigrantes “La Asunción” quien afirma que diversas bandas del crimen organizado han hecho de puebla una ruta múltiple de trata de trata de personas, narcotráfico y paso de centroamericanos sin papeles.

“Ya nos dejan acercarnos a ellos para invitarlos a los albergues a descansar”, reveló ante la prensa local. “Ahora los migrantes son reclutados y les pagan en dólares por ser halcones (espías) o, si quieren seguir el camino, les cobran también en dólares un seguro que cuesta alrededor de 100 por día y que supuestamente los ‘protege’ del tráfico de sus órganos”.

Hace meses que el estado de Puebla –que alberga empresas internacionales de la talla de Volkswagen- es un semillero de nota roja que incluye narcomensajes entre bandas o contra medios de comunicación; quema de negocios presuntamente relacionados al cobro de piso y asesinatos en grupo como el ocurrido en agosto pasado en la localidad de Acatenco (frontera con Veracruz) donde fueron arrojados siete cuerpos.

El gobernador del estado, Rafael Moreno Valle, ha calificado los hechos como “aislados” mientras que el comandante de la XXV Zona militar, Antonio Guerrero, considera que no hay “nada en especial” para pensar en un operativo especial similar a los que hay en Guerrero, Michoacán o, hace tiempo, en Chihuahua.

Desde hace más de una década al menos una docena de líderes de los cárteles han hecho de Puebla una madriguera para ellos y sus familias.

En un recuento periodístico se ha ubicado en el estado a Joaquín “El Chapo” Guzmán (2001), Benjamín Arellano Felix (2002); los hermanos Beltrán Leyva (2007), tres integrantes de los Zetas: Z44, Z18 y El Amarillo (2009-2011) y en 2015 a Daniel Fernández Domínguez, del Cartel Jalisco Nueva Generación.