Gracias… por el arroz con pollo

El presentador de noticias de Univision Nueva York, Jorge Viera, reflexiona sobre todo lo que tiene que agradecer en su vida

Gracias… por el arroz con pollo
Alan López (ïzq.) y el chef Fernando Desa.
Foto: Suministrada

Después de unos días donde el terror y el caos fueron y siguen siendo la noticia del día, me quise desconectar. Es que inclusive después de casi 20 años cubriendo noticias, llega un momento que si no te escapas de la realidad, te puede llegar a afectar.

Decidí visitar a mi amigo Alan López, un individuo emprendedor, brillante, humilde y sobre todo, trabajador. Tanto es así que cuando tenía 22 años ya tenía su propio restaurante. Ahora a los 30 y pico tiene tres. Se llaman “Rumba Cubana”.

– Alan, estoy aturdido. Necesito comer bien y una cerveza bien fría-, le digo.
– Jorge, te voy hacer un arroz con pollo que es una especie de arroz imperial con una receta mía.

Mientras me lo preparaba hablamos de varios temas, sobre todo que la lucha y el esfuerzo traen resultados, como los que disfruta él de su éxito. Un rato después, mientras saboreaba el arroz -que para mí tiene que estar en los libros culinarios de la comida criolla-, me mostró fotos de su hijo de 5 años y su niña de 10 meses.

– Mi filosofía de vida es que la familia es lo primero, lo demás va y viene-, me dice un emocionado Alan.

En ese momento recordé lo importante de la familia que tengo y de lo que significan para mí. Como saben tengo mellizos, Alexia y Jan, de 7 años, y mi prometida Anna Barbi, que ha adoptado a mis hijos como si fueran de ella. ¡Cómo no dar gracias en esta semana de Acción de Gracias, si estoy bendecido con mucho amor y el respeto de mis compañeros! Cómo no dar gracias si bajo las circunstancias en las que estamos viviendo, sigo teniendo compasión por el prójimo. Cómo no dar gracias si tengo amigos como Alan, que pese al éxito que tienen, no han perdido la humildad y la bondad.

Les cito un ejemplo. Montado en un taxi Uber, el chofer me dice que estaba en una dieta porque tuvo un problema de salud, que aparte de chofer trabaja en un restaurante. Le pregunto cuál y me dice: “Rumba Cubana”. Le contesto que conozco a Alan y me dice que él ha sido bueno con él, y que cuando más enfermo estuvo le ayudó emocional y económicamente. Que lo admiraba mucho. Así que no me equivoqué en escogerlo como amigo.

Después de estos días de caos mundial, me despedí liviano de emociones y con la barriga tan llena que me duro tres días, jajaja. Así que la próxima vez que quiera escapar de la realidad comiéndose un buen plato de arroz con pollo, pregunte en “Rumba Cubana” por mi amigo Alan. En minutos sentirá que en la vida existen lugares donde se puede encontrar la paz a la vez que se llena el estómago.

Salud, amigo.