¿NYC podrá reformar Rikers Island sin reemplazarla?

Algunas de las reformas de la administración forman parte de un arreglo por demandas federales sobre las condiciones carcelarias

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¿NYC podrá reformar Rikers Island sin reemplazarla?
El alcalde Bill de Blasio y el Comisionado de Prisiones, Joe Ponte, cuando anunciaron en marzo un agresivo plan para combatir la violencia y promover una cultura de seguridad en Rikers Island. /Rob Bennett/Alcaldía de Nueva York

Constantemente se nos recuerda que el cambio real, cuando se trata de justicia social, a menudo llega lento. “Hamilton”, el actual éxito musical de Broadway, trata de revitalizar la imagen de un Padre Fundador que estuvo profundamente involucrado en el movimiento abolicionista del siglo 18, pero que tomó otros 100 años para que la emancipación se llevara realmente a cabo.

El prolongado debate sobre si Rikers puede ser reformado para ganar una apariencia de orden, o si está más allá de toda esperanza y debería ser cerrada, parece  estar llegando a un punto crítico. Las capas de problemas y cuestiones que enfrentan estas instalaciones son como las innumerables capas de pintura que el gobierno está pelando de sus agrietadas paredes: Activistas, abogados de derechos civiles y políticos siempre surgen con un remedio u otro. Pero, ¿estas pequeñas victorias agregarán finalmente algo con lo que los neoyorquinos puedan vivir?

Glenn Martin, de JustLeadershipUSA es una de las voces más convincentes en el debate sobre Rikers Island, particulamente porque –a diferencia de la mayoría de analistas, políticos, abogados y visionarios implicados- él experimentó de primera mano el horror de ese lugar, habiendo sido apuñalado allí en 1988 mientras estuvo detenido por el cargo de hurto. “Pasé un año en Rikers hace 20 años, y tengo tres heridas de puñal en mi cuerpo que me hacen recordar Rikers cada día de mi vida”, dice Martin. “Lo que me recuerdan son dos décadas –si no más- de este tipo de carnicería humana. Olvidamos que aunque hay (unas) 7,600 personas allí en cualquier día, eso se traduce en 72,000 hospitalizaciones por año. Eso es una cantidad significativa del daño que se está causando, particularmente cuando el 82% de ellos son detenidos (esperando juicio), y la mitad de ellos tienen fianzas por debajo de los $2,000”.

Aún antes que los informes sobre los horrores de Rikers Island empezaran a aparecer en la prensa el año pasado, la administración del alcalde Bill de Blasio estaba tratando de implementar un amplio margen de reformas al sistema de justicia criminal –aunque el Alcalde ha admitido que no había pensado en la necesidad específica de arreglar las cárceles de la ciudad antes que comenzaran a aparecer los horribles titulares de noticias, cortesía del The New York Times y la Fiscalía Federal.

La Administración parece ahora decidida a remendar –no terminar- Rikers, a pesar de los llamados para el cierre del complejo realizados por voces, como el presidente del John Jay College of Criminal Justice, Jeremy Travis, el ex Comisionado de Prisiones, Martin Horn, y el Neil Barsky’s Marshall Project, así como activistas como Martin, la NYC Jails Action Coalition y una campaña por redes sociales #ShutDownRikers, que protagonizaron una protesta en las afueras de Rikers el pasado 23 de octubre.

En una declaración a City Limits, la portavoz del Alcalde, Monica Klein, dijo que “ha habido un número de grandes ideas -y de largo término- flotando para reformar el sistema penitenciario de la ciudad. Ahora, el Comisionado de Prisiones, Joseph Ponte, está llevando a cabo dramáticas reformas para crear una cárcel más segura cada día –incluyendo el poner fin a los castigos en solitario para jóvenes de 16 y 17 años, lanzando una nueva herramienta de albergue para separar a los reclusos más violentos y triplicando el número de cámaras de seguridad en la isla”. Algunas de las reformas de la administración forman parte de un arreglo por  demandas federales sobre las condiciones carcelarias.

Ver la versión en inglés: CityLimits.org. Texto de Ed Morales.