Las redes sociales: un arma indispensable de grupos terroristas

El reto es proteger la libertad de expresión sin perjudicar la seguridad ciudadana

WASHINGTON.- Además de balas, bombas y metrallas, los grupos terroristas y sus simpatizantes incluyen en su arsenal a las redes sociales para difundir su ideología extremista, lo que supone un reto para la libertad de expresión y la seguridad ciudadana.

La mujer implicada junto a su esposo en la masacre de 14 personas en San Bernardino (California), Tashfeen Malik, abrió una cuenta en Facebook usando un alias, en la que juró lealtad al grupo extremista islámico ISIS, confirmaron hoy las autoridades policiales.

Al parecer, Malik expresó “admiración” por el líder de ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, el miércoles pasado, poco antes de que ella y su esposo, Syed Farook, irrumpieran en un centro de servicios para discapacitados con rifles de asalto.

Facebook dijo que descubrió la cuenta ayer, la quitó del dominio público y reportó su contenido a las autoridades, aunque no dio más detalles.

En declaraciones a este diario, el rabino Abraham Cooper, decano adjunto del Centro Simon Wiesenthal, afirmó hoy que “el terrorismo no es libertad de expresión” y los ”gigantes de las redes sociales” deben combatir a estos grupos.

“Los terroristas usan el internet para ‘vender’ su odio, para reclutar e inspirar, para intimidar y denigrar al enemigo, e incluso para comandar y controlar ataques”, explicó Cooper.

A su juicio, estas redes deben establecer políticas que prohíban su uso a personas que ayudan o facilitan el terrorismo; identificar y eliminar mensajes terroristas, y bloquear el reingreso de simpatizantes de grupos terroristas.

Además, las empresas de Silicon Valley deben desarrollar nuevas tecnologías y aplicaciones para cifrar las comunicaciones, dijo.

¿Autopista del terror?

 El “Proyecto sobre el Terrorismo Digital y el Odio”, difundido este mes por el Centro Simon Wiesenthal, determinó que Twitter sigue siendo el “arma de mercadeo predilecto” de extremistas de todo tipo, y centenares de miles de tuiteos han sido vinculados con ISIS.

Así como los negocios aprovechan las redes sociales para vender sus productos y servicios, los grupos militantes también las usan como una especie de “base virtual”,  porque son gratis y permiten una conexión directa con sus simpatizantes.

Además, muchos grupos extremistas islámicos también establecen páginas web, con muy poco capital y bajas cuotas de mantenimiento, en países donde tienen poca o ninguna interferencia del gobierno.

“Aguja en un pajar”

Que Malik haya creado una cuenta en Facebook con nombre ficticio no debe sorprender a nadie.

Según Cooper, los usuarios de Facebook, YouTube y Twitter tienen menos probabilidades de ser vigilados por una agencia federal, y esa tarea recae principalmente en el resto de los usuarios de las redes.

Agencias como el Departamento de Seguridad Nacional y el FBI enfocan sus esfuerzos en internet, no en las actividades diarias o mundanas de personas de a pie sino, por ejemplo, en militantes islámicos y extremistas domésticos que atacan a minorías, “aunque eso sea como buscar una aguja en un pajar”, aseguró Cooper.

Ya en 2005, Gabriel Weimann, profesor de comunicaciones de la Universidad de Haifa, había advertido de la creciente presencia de terroristas islámicos en internet para difundir su propaganda y gráficos videos de ataques, secuestros y decapitaciones.

Según Wiemann, el 90% de las actividades terroristas en internet se realizan con las herramientas de las redes sociales, y tienen, fundamentalmente, tres propósitos: la comunicación, coordinación y el reclutamiento de adeptos.

Retos de seguridad

La presencia de extremistas en internet supone un enorme reto para las empresas y gobiernos democráticos, que deben proteger la libertad de expresión y, a la vez, impedir que grupos radicales puedan intercambiar información o planear ataques.

Según el proyecto del Centro Simon Wiesenthal, Facebook lidera las compañías que interceptan y eliminan mensajes de odio y terror en sus páginas.

Mientras, Google/YouTube ha empezado a tomar medidas para frenar el abuso de sus servicios por parte de terroristas y grupos racistas.

Sin embargo, empresas como VK.com, Surespot, Reddit, y Diaspora, carecen de medidas similares, advirtió el Centro Simon Wiesenthal.

Pero aún si Facebook u otras redes sociales aprietan las tuercas para bloquear el acceso a grupos terroristas, éstos se las ingenian para crear cuentas sin ser detectados, o crean sus propias redes sociales.

La organización RAND, una de varias que vigilan y analizan los movimientos de grupos extremistas que pueblan el internet, ha dicho que, sin duda, la autopista cibernética facilita y acelera el proceso de radicalización.

Pero Lee Rowland, abogado de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU) en Nueva York, advirtió de que la censura de mensajes controvertidos puede ser contraproducente y sólo logra que esos mensajes “se escondan en las sombras” y hagan más daño a la seguridad pública, por lo que las empresas deben permitir un diálogo abierto sobre el racismo, el terrorismo y otros males para “eventualmente derrotarlos”.

El rabino Cooper consideró que la delación es una buena forma de protegerse de posibles amenazas terroristas en la red.

“Si ves algo, di algo. Una persona joven puede alertar a un adulto responsable en su vida, y los adultos deben comunicarse con sus proveedores de servicios de internet”, aconsejó Cooper.