La importancia de hacer una reflexión de fin de año

La vida espiritual es clave para alcanzar la paz interior y el balance emocional con todo lo que nos rodea

La importancia de hacer una reflexión de fin de año
El hacer una reflexión nos permite revalorizar las acciones que tomamos, los logros que alcanzamos y el papel que nuestras acciones desempeñaron en nuestra vida y la de nuestros seres queridos./Shutterstock
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De seguro que la pasaste absolutamente bien en la fiesta de fin de año. Buen trago, buena música, buena compañía. Estuvo tan buena la celebración que hasta te estás diciendo: “¿Qué más puedo pedirle a la vida?”

Sin embargo, a pesar de tanta alegría, no te sientes del todo feliz de recibir el nuevo año sin haber alcanzado las resoluciones que te impusiste en el 2015.

Pero como dice la capellana Elvia Jaurequi, del Centro Médico de Kaiser Permanente en Baldwin Park, “recibir un nuevo año nos brinda un mundo de nuevas posibilidades, quizás la de volver a intentar lo que no logramos, y recapacitar en las cosas que debemos cambiar”.

Es así que para reparar el mal sentimiento y empezar el 2016 con el pie derecho, Jaurequi recomienda hacer una reflexión profunda de fin de año.

“El hacer una reflexión nos permite revalorizar las acciones que tomamos, los logros que alcanzamos y el papel que nuestras acciones desempeñaron en nuestra vida y la de nuestros seres queridos.  Es algo que todos debemos hacer”, asegura la capellana.

Y para esta reflexión, que debes hacerla desde lo más profundo de tu vida espiritual, tienes que formularte estas preguntas:

  • ¿Cuáles fueron mis logros en el 2015?
  • ¿En qué áreas me siento que no di mi 100% para lograr los resultados que quería? ¿Por qué?
  • ¿Qué fortalezas desarrollé a raíz de los momentos difíciles?
  • ¿Qué me sorprendió y decepcionó de mí?
  • ¿Qué cosas aprendí?
  • ¿Cómo afectaron mis acciones a los demás?

Los beneficios de la vida espiritual

“Tener una vida espiritual atrae beneficios intangibles y provoca algunos tangibles, además que nos acerca más a la felicidad”, explica Jaurequi.  “Es importante que todos fortalezcamos nuestro espíritu.  Hay que reflexionar, meditar; hay que ser seres que perdonan y aman.  Al hacerlo, podremos crecer y ser mejores personas”.

Y es que cuando se tiene una vida espiritual saludable se logra esa paz interior que a su vez produce la armonía con los demás.

“La salud espiritual se alcanza cuando uno se siente en paz con la vida, con uno mismo; cuando logramos encontrar esperanza y consuelo, aun en los momentos más difíciles”, ahonda la entrevistada. “La salud espiritual es una ayuda, un apoyo en la vida”.

Su relación con la salud

La  vida espiritual (o la espiritualidad) es diferente para cada persona y, aunque no se crea, está muy relacionada con nuestra salud mental y corporal.

“Cuando se sufre de una enfermedad crónica es fácil perder la espiritualidad. Hay momentos en los que estamos tentados a olvidarnos de nuestras creencias” detalla Jaurequi. “Pero hay que recordar que cuando mantenemos una vida espiritual sana podemos controlar mejor nuestra salud física”.

Estudios han demostrado que la vida espiritual ayuda a encarar cualquier enfermedad con mejor disposición y, ante ello, los medicamentos resultan más efectivopara el organismo.

En el caso del cáncer, por ejemplo, las investigaciones han comprobado que las creencias religiosas pueden ser una fuente de fortaleza y esperanza para algunas personas.

“Somos seres integrales”, concluye la capellana. “El equilibrio de la vida espiritual puede mantenernos saludables y ayudar a recuperarnos”.