Obama pide corregir el antagonismo en Washington ante un Congreso hostil

El Presidente de Estados Unidos ofreció su último discurso sobre "El Estado de la Unión" ante el Congreso
Obama pide corregir el antagonismo en Washington ante un Congreso hostil
El presidente Barack Obama ofrece el "Estado de la Unión" ante el Congreso.
Foto: Evan Vucci / Getty Images

WASHINGTON.- Ante un Congreso polarizado y sin ganas de apoyarlo, el presidente Barack Obama instó este martes a los estadounidenses a que mantengan optimismo por el futuro del país, superando la política del miedo y la resistencia al “cambio”.

Tras siete años en el poder, Obama emitió en el Capitolio su último discurso sobre el “Estado de la Unión”, en el que, además de repetir su lista de deseos, ofreció una visión de futuro para los retos que afronta el país a corto y largo plazo.

Así, durante una hora, el hombre que llegó a la Casa Blanca en 2009 con promesas de “esperanza” y “cambio”, pidió nuevamente a los estadounidenses que no le teman al cambio y, en alusión a sus detractores republicanos, tampoco se dejen persuadir por quienes quieren frenarlo.

“El futuro que queremos –oportunidad y seguridad para nuestras familias; un creciente estándar de vida y un planeta pacífico y sostenible para nuestros niños- está a nuestro alcance. Pero sólo sucederá si trabajamos juntos. Sucederá si tenemos debates racionales y constructivos”, prometió Obama, interrumpido por aplausos.

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En un momento revelador de su discurso, Obama reconoció que uno de sus pocos “arrepentimientos” es que la acritud en Washington ha “empeorado”, pero insistió en que un mejor ambiente político no significa coincidir en todo sino al menos tener un diálogo sobre los asuntos más acuciantes del país.

Sin mencionarlos por nombre, el mandatario señaló que en tiempos de crisis, ha habido quienes insisten en esparcir “miedo del futuro” y frenar los cambios pero el país superó los retos para seguir derribando barreras.

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La reforma migratoria y otras prioridades

Obama mencionó el tema de inmigración en tres breves ocasiones y, pese a que la reforma migratoria tiene cero posibilidades en el Congreso, volvió a insistir en la urgencia de aprobarla.

“Seguiré presionando por un progreso en la labor que queda por hacer. Corregir un maltrecho sistema de inmigración. Proteger a nuestros niños de la violencia de las armas… todas estas cosas todavía importan para las familias que trabajan duro; aún son lo correcto por hacer, y no me daré por vencido hasta que se logren”, prometió Obama.

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También reiteró su deseo de promover las investigaciones para la cura del cáncer; una reforma judicial; un aumento al salario mínimo; equidad salarial; el combate a la epidemia de la heroína, y reducir el costo de las universidades.

La silla vacía

El auditorio lució una silla vacía como recordatorio de las víctimas de la violencia causada por las armas, en unos momentos en que ni la racha de tiroteos y masacres en el país ha logrado que el Congreso apruebe medidas para restringir el acceso a las armas.

Como en otros asuntos, Obama ha emitido órdenes ejecutivas para exigir la revisión de antecedentes penales de todo comprador de armas, ya sea en las tiendas, ferias de armas o en internet.

Cimentando su legado

Con miras a cimentar su legado como un líder progresista, Obama subrayó que, en efecto, el “estado de la unión” es fuerte, a la vez a que ofreció una férrea defensa de los logros de su gobierno, incluyendo la reforma de salud, y la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba y renovó su pedido para que el Congreso levante el embargo contra Cuba.

Pero, ante el barómetro que ofrece la Casa Blanca –una baja en los precios de la gasolina, menos desempleo, mayor seguridad nacional, una reforma educativa y la ampliación de cobertura médica con “Obamacare”, entre otras prioridades-, los republicanos replicaron que el expediente de Obama “se queda corto”.

Por ello, es poco probable que las cosas mejoren este año, según dijo a este diario William LeoGrande, analista de The American University.

El discurso, según el experto, claramente estuvo pensado para calmar las ansiedades de los estadounidenses que, según las encuestas, creen que el país se encuentra en mal derrotero y temen a más ataques terroristas.

“Me sorprendió la vehemencia con que repudió las políticas de Donald Trump, a las que se refirió varias veces llamándolas anti-estadounidenses, y también su pedido de poner fin a la manipulación de los mapas electorales” como factor de la  polarización en el Congreso, observó.

“Habló de bipartidismo como lo hizo cuando asumió el poder pero ese bipartidismo también requiere reciprocidad y los republicanos jamás se la han dado”, puntualizó.

Reacción republicana

A cargo de la respuesta republicana, la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, afirmó que, en las postrimerías de la presidencia de Obama, muchos estadounidenses se siente estrujados por una débil economía sin aumento de ingresos; una “aplastante” deuda nacional; un seguro médico más costoso y menos opciones de médicos, y disturbios en muchas ciudades.

Asimismo, si bien denunció la xenofobia en algunos sectores del país –no mencionó por nombre al magnate empresarial, Donald Trump, quien encabeza las encuestas republicanas- Haley afirmó que EEUU no puede abrir las fronteras a la inmigración ilegal sino frenarla y mejorar el sistema de inmigración legal.

Haciéndose eco de su partido, Haley afirmó que la solución a los problemas del país sería la victoria de un presidente republicano que reduciría los impuestos, los gastos y el déficit del país.

La respuesta en español estuvo a cargo del legislador republicano de Florida, Mario Díaz-Balart, que fue una traducción del discurso de Haley, salvo cuando mencionó su historial como hijo de exiliados cubanos y su oposición al levantamiento del embargo.

En nuestro propio hemisferio, el pueblo cubano no ha tenido una elección libre en más de 57 años, y las detenciones políticas y la opresión siguen aumentando. Y el pueblo de Venezuela sufre la existencia de presos políticos y la corrupción de las institución democráticas más importantes”, dijo.

Horas antes, rodeado de otros líderes republicanos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, prometió que su bancada se mantendrá “a la ofensiva” en 2016, con una agenda “audaz” para espolear el crecimiento económico, y aseguró que con un presidente republicano su partido podrá “hacer grandes cosas” para encarrilar de nuevo al país.

Reacción de demócratas

De manera predecible, la mayoría de los demócratas elogió el discurso de Obama.

El senador demócrata por Vermont,  Patrick Leahy, expresó esperanza de que, en vez de “pataletas” y “obstruccionismo”, los republicanos sepan responder a las preocupaciones de la vasta mayoría de los estadounidenses, que quieren “cooperación y acción eficaz en las oportunidades y retos más acuciantes”.

El senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, afirmó que los votantes no deben “permitir que los que siembran el miedo puedan dictar nuestras políticas, frenar nuestro progreso o socavar nuestros principios. Espero extendamos la mando al otro lado del pasillo político para encontrar terreno común y así mejorar las vidas de todos los estadounidenses”.

Sin embargo, a juzgar por las declaraciones de los republicanos, es poco probable que el discurso ayude a tender puentes con la oposición en el Congreso, que está decidida a frenar el avance de sus prioridades.

Baja popularidad

El discurso coincidió con una encuesta conjunta difundida por la cadena televisiva CBS y el diario “The New York Times”, según la cual el 47% de los estadounidenses desaprueba de la gestión de Obama, y el 46% le da buenas calificaciones.

El sondeo dejó constancia del atrincheramiento que ha venido sucediendo en los últimos años de su último mandato: la mayoría de los demócratas aprueba la gestión de Obama, mientras que la mayoría de los republicanos la desaprueba fuertemente.

El 52% de los estadounidenses dijo que la gestión de Obama ha sido lo que esperaban desde que asumió el poder en 2009, el 31% cree que ésta ha sido peor y pocos, incluso entre los demócratas, indicaron que el mandatario superó sus expectativas, según el sondeo.

Además, dos terceras partes de los encuestados se mostraron pesimista sobre el rumbo del país y solo el 27% cree que va por buen camino.

Siguientes pasos

Como suele hacer cada año, Obama emprenderá una gira mañana por Omaha (Nebraska) y Baton Rouge (Louisiana) para continuar promoviendo su mensaje.

En Omaha, el mandatario se reunirá con una familia en una residencia privada y ofrecerá un discurso en la Universidad de Nebraska en esa ciudad.

Posteriormente, Obama viajará a Baton Rouge, donde pasará la noche  para continuar su gira el jueves.