Activistas: hay contradicción en respuesta de EEUU a la violencia en Centroamérica

Programa de refugiados para Centroamérica no elimina obligación de proteger a solicitantes de asilo en la frontera sur, advierten
Activistas: hay contradicción en respuesta de EEUU a la violencia en Centroamérica
Foto: EFE

WASHINGTON.- Activistas pro-inmigrantes y defensores de los derechos humanos destacaron este jueves la aparente contradicción en la respuesta de EEUU a la ola de violencia en Centroamérica, al anunciar un nuevo programa para refugiados mientras continúa su campaña de deportación de migrantes centroamericanos.

El secretario de Estado, John Kerry, anunció el miércoles que EEUU, con la ayuda del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), procesará las solicitudes de migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala para obtener estatus de refugiado sin que tengan que emigrar ilegalmente hacia el Norte.

Anoche, en declaraciones a la prensa con motivo del viaje del vicepresidente Joe Biden a Guatemala para la toma de posesión del presidente Jimmy Morales, funcionarios de alto rango de la Administración Obama dijeron que no cambiarán la definición ni los requisitos para el estatus de refugiado y continuarán deportando a quienes no tengan caso de asilo válido, hayan recibido órdenes de deportación finales, o sean prioridad de expulsión.

Mensajes mixtos

Durante una conferencia telefónica con periodistas, los activistas afirmaron  hoy que EEUU está enviando mensajes mixtos al tratar a los centroamericanos como fugitivos en la frontera sur y posibles refugiados en sus países de origen, e insistieron en que el gobierno de Obama debe proteger a quienes buscan asilo en este país.

Debemos repetirlo: no es ilegal cruzar fronteras internacionales y solicitar asilo. La presencia de un programa formal para el reasentamiento de refugiados no elimina nuestra obligación de aceptar a quienes solicitan asilo en nuestras fronteras”, dijo Michelle Brané, directora de derechos y justicia para los migrantes de la Comisión de Mujeres para Refugiados (WRC, en inglés).

El reforzamiento de la vigilancia fronteriza, en detrimento de quienes buscan asilo, “ha sido un error desde el principio y lo seguirá siendo“ mientras no se dé una respuesta integral a las causas que originan la emigración ilegal, dijo Brané.

Por su parte, Jen Smyers, directora de asuntos políticos de “Church World Service”, expresó esperanza de que el programa sirva para evaluar los reclamos de refugio de los migrantes y no sea un “truco” sólo para disuadir la emigración ilegal desde Centroamérica.

“Nos preocupa que el listón esté más alto para los centroamericanos que piden asilo y a muchos se les ha negado indebidamente… tenemos que exigir cuentas a la Administración para asegurar que estos individuos puedan atravesar ese proceso”, porque quienes huyen de la violencia y la persecución “claramente califican”, afirmó Smyers.

En ese sentido, Shaina Aber, directora de política de la Conferencia Jesuita, advirtió de que la Administración Obama no debe usar el nuevo programa de refugiados “como una excusa” para privar a los centroamericanos ya en EEUU de las protecciones que tienen bajo el derecho internacional o bloquearles el acceso al proceso de asilo.

Wendy Young, presidente del grupo “Kids in Need of Defense” (KIND), señaló que la respuesta a la violencia en Centroamérica no es llevar a cabo “duras redadas, invadir los hogares de las personas, encarcelarlas, y devolverlas a la misma violencia” de la que huyeron, especialmente cuando a muchas no se les dio acceso al debido proceso.

Un informe de ACNUR, titulado “Women on the Run”, indicó que la mayoría de las mujeres detenidas en la frontera sur de EEUU reunía los requisitos para las protecciones bajo las normas del país.

Costo político

Aunque la Administración Obama asegura que la expansión del programa de refugiados era algo que se venía estudiando –y no es respuesta a las críticas por las redadas- lo cierto es que su lanzamiento se produce en un año electoral en el que los republicanos, casi todos opuestos a una reforma migratoria, están decididos a recuperar la Casa Blanca.

La mayoría de los líderes republicanos dentro y fuera del Congreso se oponen a que EEUU acepte a más refugiados, en particular de Medio Oriente, por temor a la posible infiltración de terroristas.

Young consideró que los arrestos y deportaciones en la frontera sur obedecen a un “cálculo político” de la Administración Obama de que “lo más peligroso es dar la percepción de que las fronteras están fuera de control”.

“Pero creo que se toparán con el hecho de que el costo político más peligroso es que la comunidad defensora de los derechos de los inmigrantes, las organizaciones de fe, las organizaciones legales, los grupos de derechos humanos, y los sindicatos se están uniendo para denunciar esta nueva política”, advirtió Young.

Más dinero para reasentamiento de refugiados

El presidente Barack Obama autorizó el miércoles el desembolso de hasta $70 millones para hacer frente al previsible aumento de solicitudes dentro del programa de reasentamiento de refugiados en EEUU, en particular de migrantes que huyen del conflicto civil en Siria, y también para los refugiados centroamericanos.

Su gobierno prevé aceptar a 85,000 refugiados de todo el mundo a lo largo de 2016, un aumento de 15,000 respecto al año pasado.

La de violencia en el “triángulo del Norte” es tal que los Cuerpos de Paz anunciaron el retiro de sus voluntarios de El Salvador, donde el índice de homicidio es de 104 por cada 100,000 habitantes. La organización suspendió su programa en Honduras en 2012 también por la inseguridad ciudadana.