Los 5 problemas más grandes con la entrevista de Sean Penn a “El Chapo”

Si bien obtuvo una exclusiva con uno de los criminales más buscados del mundo, el actor dejó claro que lo suyo no es el periodismo. Aparte de desperdiciar una oportunidad tan única ofreciendo mejor reporteo, Penn y el equipo editorial de Rolling Stone perdieron el control de la entrevista

Los 5 problemas más grandes con la entrevista de Sean Penn a “El Chapo”
Foto: Rolling Stone

Además del sangriento operativo que culminó con el arresto de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera el viernes 8 de enero, el otro elemento reciente que proveyó más detalles de este caso fue el artículo que Sean Penn escribió acerca de su entrevista exclusiva con el narcotraficante mexicano, publicado en Rolling Stone un día después de su recaptura.

Si bien la nota de Penn es importante porque logra ofrecer un vistazo a la vida, mentalidad e intereses de uno de los criminales más buscados del mundo –como su percepción de que es un hombre de negocios que “sólo se defiende” o sus coqueteos con la actriz Kate del Castillo, quien ayudó a Penn a establecer contacto con “El Chapo”– eso no significa que no tenga aspectos que pudieron haberse manejado mejor. El producto final ha generado críticas tanto en el gobierno de Estados Unidos como el de México, aparte de diversas voces de la prensa internacional, y deja claro que el multifacético Penn, exitoso como actor y productor en Hollywood, no tiene mucho de periodista.

A continuación examinamos algunos de los problemas más preocupantes de la entrevista de Penn con “El Chapo”:

1. Penn no controló la entrevista. Aunque uno de los temas más discutidos en la nota es la guerra contra las drogas, Penn no solamente no presionó a su entrevistado con buenas preguntas sobre la violencia y muertes en México, sino que, peor aún, no tuvo la capacidad periodística de incluir más voces en su texto, como sociólogos o representantes de las agencias del orden que pudieran poner los datos en contexto. Es comprensible no querer presionar a un capo de la mafia y asesino confeso, pero se puede abordar un tema tan importante de otra manera en el artículo. Además, el video que acompañó al artículo fue grabado por uno de los empleados de Guzmán Loera, quien le hizo las preguntas que quiso y de la manera que deseó. En otras palabras, Penn renunció al control que tiene un entrevistador. Describir lo que hizo Penn como periodismo es un insulto para los valientes periodistas que han sido asesinados reporteando sobre el crimen organizado en años recientes, opinó Alfredo Corchado, jefe del buró de Dallas Morning News en la Ciudad de México.

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2. Uno de los puntos por los que Penn y Rolling Stone han sido más fuertemente criticados en el mundo periodístico es que hayan enviado la historia al jefe del Cartel de Sinaloa para su aprobación. Incluso si es cierto que “El Chapo” no solicitó cambios, como dice la publicación, no es una costumbre en el periodismo pedirle permiso a los entrevistados porque se pierde control de la situación.

3. De 11 mil palabras en el texto de Penn, unas 8 mil deben ser acerca del actor. Es imposible no digerir el artículo y acabar con un saborcillo en el paladar de egocentrismo. Gasta el tiempo del lector con comentarios personales sobre cosas irrelevantes, como sus actos valerosos en esta aventura Hollywoodense, echarse un pedo frente a Guzmán o su miedo a que le corten el pene mientras orinaba. Es evidente que sus dotes como escritor de periodismo gonzo no le llegan ni a los talones a Hunter S. Thompson, pero eso no fue error solamente de Penn. También fue error de sus editores en Rolling Stone. El resultado es una nota que trata muy blandamente al capo y que muestra a Penn como una estrella de un filme de espías, no en una investigación seria en la vida real sobre un tema que ha costado miles de vidas.

4. El equipo de Rolling Stone muestra serios problemas editoriales al no mejorar la pieza con información relevante, pedir más fuentes o expandir el alcance de la investigación.Y eso después de un episodio terrible de descuido editorial con la historia de la violación en una fraternidad.

5. La oportunidad de recabar datos y ofrecer al público general una imagen más completa de uno de los criminales más buscados del planeta fue desperdiciada a causa de fallas editoriales y de errores de periodista novato, como la prominencia que tiene Penn en su propia historia o el hecho que, por partes, parece que su lealtad estaba con “El Chapo” y no con sus lectores. Al final no sabemos nada nuevo del capo y, aunque Penn diga que habló siete horas con él, no proveé detalles adicionales a los lectores.