El lugar de El Bronx donde crecen las tecnoideas

El primer acelerador empresarial está ahí para darle el empuje que necesita

José Salcedo de Outobus junto con dos cofundadores de MetaBronx, Miguel Sánchez y Philip Shearer./Gerardo Romo

José Salcedo de Outobus junto con dos cofundadores de MetaBronx, Miguel Sánchez y Philip Shearer./Gerardo Romo Crédito: El Diario

El mítico garaje de Silicon Valley del que salieron innovaciones tecnológicas y empresas tiene muchos paralelos en Nueva York. Silicon Alley ha crecido en barrios populares donde muchas empresas en primera fase de lanzamiento comparten ideas, oficinas, wi-fi e incluso inversionistas.

Pero la innovación también se puede encontrar en un edificio anodino en el sur de El Bronx, en una calle difícil de localizar. Si no se estuviera buscando, nadie sabría que está ahí.

Lo mismo puede decirse de muchos de latinos y afroamericanos apenas presentes en las estadísticas de de los sectores de innovación y tecnología.

Según un informe de la Fundación la Información Tecnológica e Innovación, las minorías nacidas en EEUU solo suponen el 8% de los innovadores aunque este grupo representa el 32% de la población. Este mismo reporte muestra que solo un 1.7% de los innovadores que respondieron a la encuesta son latinos o afroamericanos nacidos en el país cuando estos son el 22.8% de la población. Las mujeres, la mitad de la población, solo suponen el 12% de los innovadores.

Pero están ahí. Preparándose para romper moldes y estereotipos. Uno de ellos es José Salcedo, de 36 años, nacido y criado en El Bronx pero con raíces dominicanas.

Salcedo empezó a trabajar a los 16 años arreglando conexiones de Internet y ayudando a la gente a instalar aparatos de CDs. Cuando tenía 17 años tuvo a su primer hijo y estudió de forma esporádica. A los 26 años dejó la universidad y empezó a diseñar páginas en Internet para artistas de Sony y Universal Latino.

José Salcedo, creador de la plataforma Outobus con la que da servicio de información y pago a los jitney buses de la ruta Nueva Jersey/Nueva York. /Gerardo Romo
José Salcedo, creador de la plataforma Outobus con la que da servicio de información y pago a los jitney buses de la ruta Nueva Jersey/Nueva York. /Gerardo Romo

Pero los cambios en el mundo de la música le dejaron sin trabajo. En 2014, Salcedo usó su último subsidio de desempleo para registrar  una compañía, The App Connect. Con ella crea aplicaciones móviles para artistas como Toby Love, y personalidades de radio como DJ Aneudy de La Mega, además de pequeños negocios y restaurantes.

Hace seis meses Salcedo tuvo su momento “eureka”. “Mi madre se perdió tratando de ir a Nueva Jersey en una guagua jitney  y me llamó para pedirme ayuda”, explica. Su madre necesitaba información, horarios, la ruta…Necesitaba datos. Aquel día Salcedo se dio cuenta además de que esos pequeños autobuses que hacen las populares rutas entre los dos estados no tienen una buena plataforma de comunicación que ayude con información y servicios a los clientes.

Lo que para su madre era un problema, para él era una oportunidad.

La complejidad de los servicios de los jitney y la necesidad de hacer su uso más fácil dieron origen a la idea de Outobus, una plataforma móvil que hace seguimiento en tiempo real de los autobuses, organiza la información de las rutas y permite a los usuarios pagar el viaje con sus celulares.

“Somos el uber de estos transportes”, dice. “La aplicación funcionará en inglés y español y el plan es que cada conductor y guagua estén conectadas vía GPS para informar al cliente donde está y cuánto tiene que esperar”.
Outobus debutará en pruebas, en abril y mayo. Actualmente hay dos autobuses preparados para implementar esta tecnología y 200 pasajeros que han firmado para los servicios express de dos rutas entre ambos estados. En julio “esperamos lanzar y llegar primero a 50 autobuses y 10 rutas express”, añade.

Además, Outobus ha invertido en este transporte con una pequeña flota de modernas y lujosas guaguas que ofrecerán algunas rutas. El precio del servicio ronda los $8 y $10 y están considerando una tarjeta digital de varios viajes o abono mensual. Con el resto de los buses cobrarán un porcentaje de las ventas del billete.

Diez personas, todos latinos de El Bronx, trabajan para Outobus. Salcedo dice que su experiencia en el mundo de Internet y el entretenimiento le han ayudado a crear y planificar este servicio. El objetivo ahora es captar capital. Y ha necesitado ayuda.

Necesaria la visibilidad

En ciertos momentos durante el desarrollo “ha necesitado un producto que funcionara mínimamente para validar la idea”, explica Miguel Sánchez.

Sánchez es el fundador de Mass Ideation, una startup en el Bronx que trabaja en soluciones de realidad aumentada y juegos. Nacido y criado en El Bronx y descendiente de puertorriqueños, es también el cofundador de un nuevo acelerador de empresas: MetaBronx.

Miguel Sánchez es fundador de Mass Ideation y cofundador de MetaBronx./Gerardo Romo
Miguel Sánchez es fundador de Mass Ideation y cofundador de MetaBronx./Gerardo Romo

MetaBronx comenzó para promover nuevas ideas y apoyar pequeños negocios en este condado. La de Salcedo es una de las empresas del programa.

Según Sánchez, el problema no es que los latinos o afroamericanos no sean activos en la creación de tecnologías y en la creación de empresas, es que su trabajo no es visible. Están, de hecho ignorados por inversionistas, no tienen redes o conexiones con gente y organizaciones que mueven el panorama del sector.

Este es el problema que MetaBronx, que fue lanzado en 2014-2015 quiere remediar. Este acelerador en El Bronx es el primero creado exclusivamente para startups de minorías y mujeres (MWBE).

Empresa pionera

Para esta misión en MetaBronx, Sánchez ha encontrado socios en scenyc, una compañía que une produces, diseñadores, artistas, ingrenieros e innovadores para montar negocios, productos y marcas. Esta empresa fue una pionera tecnológica en el condado. La sociedad de este acelerador se completa con los hermanos Anthony y Paul Ramirez (fundadores de Mainland Media y del Bronx Beer Hall) y la organización educativa The Knowledge House. Todos ellos son menores de 40 años.  Sus negocios tienen ventas combinadas de $8.5 million desde 2005 to 2015.

Los estudios de media y tecnología de scenyc en Mott Haven, un modesto edificio que es una versión del garaje de Silicon Valley, y las instalaciones del incubador de negocios BXL, donde Mass Ideation tiene sus oficinas en Hunts Point, son los lugares donde se ofrece un programa de aceleración de empresas de seis meses que prepara a los empresarios para el paso de buscar financiación. De momento han lanzado cinco, captado $300,000 y expandido dos startups.

Philip Shearer, fundador de scenyc, dice que en los últimos dos años “hemos visto más innovación tecnológica digital en El Bronx que en los ocho años precedentes”.

El problema, como Sánchez lo describe es que la gente de Wall Street “y los inversionistas no saben qué está pasando aquí”. “No tenemos un problema de innovación, tenemos un problema de dinero y el capital (capital semilla o capital riesgo) tiene que ser más activo aquí”, explica.

Sánchez y Shearer usan datos de PWC MoneyTree, Forbes y CB Insights, entre otras fuentes que muestran que desde finales de 2005 hasta el tercer trimestre de 2015 los inversionistas  han invertido $318,000 millones, de los que $226,000 se han destinado a equipos de hombres blancos, el 31% de la población.

Sánchez recuerda que cuando lanzó su propia compañía le aconsejaron que incorporara a su equipo a un asiático o un blanco para dar credibilidad a la empresa. “Hay que preguntarse, ¿Qué pasa con las minorías en la industria tecnológica?”, dice Shearer, que es blanco y nacido en Francia. Este empresario recuerda que el único ingeniero negro que trabajaba en Twitter dejó la empresa después de que le dijeran que la diversidad “está bien pero no podemos rebajar nuestras exigencias”. La expresión de disgusto de Shearer habla por si misma.

“Cuando vamos a reuniones con blancos, me hablan directamente a mi, no a Miguel y los latinos hablan a Miguel. Es una locura”, dice Shearer.

Pero estos dos empresarios están listos y deseosos de cambiar las percepciones. “Vamos a reuniones con inversionistas en Wall Street para que nos conozcan”, dice.

Las startups del programa de MetaBronx tienen acceso a espacios para trabajar, mentoría de empresarios y otros especialistas proveen guía en aspectos como estrategia de negocios, financiamiento, media, producción de contenido, tecnología, ingeniería, etc. Shearer explica que la propiedad intelectual y contabilidad financiera son otros de los retos que tienen que cubrir.

Sánchez explica que en el futuro el acelerador tomará un cierto porcentaje en las empresas que ayuda a lanzar.

Van por más

En este momento están trabajando con siete startups y Sánchez dice que hay al menos 15 más con las que les gustaría contar. “Hay más innovación aquí de lo que piensan quienes controlan el capital riesgo (venture capitalists). De hecho, necesitaríamos otras cinco MetaBronx para cubrir las necesidades. Hay gente con ideas en todos los lugares”. Sánchez piensa que el sector tecnológico en El Bronx está a punto de florecer.

Tanto Sánchez como Shearer admiten que el tiempo que dedican al acelerador es tiempo que no dedican a sus propias compañías. “Desde un punto de vista financiero no tiene sentido que hagamos  esto pero por otro lado”, añade Shearer con entusiasmo “no te puedes quedar sentado delante de una oportunidad y no hacer nada”.

Sánchez es optimista. Piensa que antes o después la industria va a darse cuenta de que tienen que representar la diversidad del país y la de sus clientes. “Y El Bronx está más cerca del dinero y la diversidad que todos los aceleradores creados en Boulder, Colorado”.

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