Tres preguntas que debes hacer antes de entregar tu corazón

Ingéniate la forma de hacérselas a él sin que se de cuenta que lo estás analizando

Ustedes no me dejarán mentir. Cuando a una mujer le empieza a gustar un hombre, inmediatamente comienza a rodar una película en su cabeza.

Salimos a la primera, segunda cita y mientras él esta hablando, nosotras estamos en otro planeta imaginándonos, “¿Qué tal si éste es el hombre de mi vida?” o “¿Cómo sería casarme con él?” Es importante darle “pausa” a esa mega producción que tenemos en la cabeza y poner los pies sobre la tierra.

Antes de entregar tu corazón y tu atención a otra persona, hay tres preguntas que debes hacerte e ingeniarte la forma de hacérselas a él sin que se de cuenta que lo estás analizando.

  1. ¿Está buscando un compromiso serio?

Por más amable y caballeroso que se comporte un hombre, eso no quiere decir que esté pensando en tener una relación sentimental seria  contigo o con alguien más. Bien puede ser que esta persona esté buscando pasar un rato agradable y ser amigos nada más.

  1. ¿Quiere tener hijos?

Pareciera que es demasiado exagerado querer saber la respuesta a dicha pregunta cuando apenas conoces a alguien, sin embargo, si tu interés va mucho mas allá de una amistad, es fundamental saber si dicha persona en tu misma página a la hora de querer o no tener hijos.

He conocido a más de una pareja que termina separándose porque no coinciden en esto. Jamás llegues a pensar que “con el tiempo cambiará de parecer”. Es mejor saber  y no llevarte sorpresas desagradables cuando ya estás enamorada (o).

  1. ¿Cómo se ve en 10 años ?

¿Piensa recorrer el mundo? Conoces a alguien, y nunca sabes que planes tendrá la persona para su futuro. Sin ser obvios es importante saber o tener una idea de los planes a largo plazo que tiene la otra persona.

Me acuerdo tanto de la historia de mi amiga Samanta, conoció al hombre que pensó seria el amor de su vida. Al poco tiempo de estar saliendo se enteró que el muchacho tenía  planes de irse a recorrer el mundo y que esa ciudad donde se habían conocido era una de sus paradas.

Si mi amiga hubiese hecho la tarea de preguntar antes de involucrarse tanto emocionalmente, no hubiese quedado destrozada cuando el hombre le contó que sus planes eran seguir conociendo el mundo, algo que ella no podía hacer por su trabajo.

Lo cierto es que cada persona debe tener una conversación honesta consigo mismo y pensar, ¿cuáles son las cosas con las que puedo o no puedo vivir? No existe una mala pregunta sino una pregunta mal formulada.

Además, chicas, las mujeres tenemos un don especial de investigar lo que queremos saber sin que nadie se de cuenta. ¿O no?

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

http://www.CarolinaSarassa.com