Editorial: Un salario sin discriminación

La oposición política a la equidad salarial mantiene la marcada diferencia entre el hombre y la mujer
Editorial: Un salario sin discriminación

Una trabajadora latina debe laborar 22 meses para ganar lo mismo que un hombre blanco que realiza la misma actividad durante un año. Este es el caso más extremo de disparidad salarial en cuanto a género. La brecha en el ingreso entre hombre y mujer se ha ido cerrando lentamente en las últimas décadas, aunque el avance podría haber sido mucho más rápido de no haber sido por la repetida frustración de leyes que mueren en el Congreso.

Entre 1997 y 2015 se presentó en 10 oportunidades la Ley para el Pago Justo (Paycheck Fairness Act) en el Congreso que contenía puntos específicas para cerrar la brecha que a nivel nacional es de 79% mientras que para las hispanas es de 54%. El proyecto de ley que era  continuación de la Luye de Pago Equitativo de 1963, iba desde evitar la represalia laboral contra quien comparte información sobre sueldos, pone el peso sobre el empleador para demostrar que no discrimina en casos de disparidad salarial, hasta capacitar las mujeres para que sepan negociar mejor con sus empleadores.

En todos los casos esta ley fue bloqueada por los republicanos, Lo ocurrido en 2014 es un buen ejemplo. En ese caso los republicanos objetaron la ley porque no se les permitió colocar enmiendas como la eliminación del Obamacare y la construcción del oleoducto XL Keystone y flexibilizar las horas de trabajo para no pagar tiempo extra laboral.

No sorprende por eso que también haya una brecha de género en las preferencias políticas, siendo las mujeres más afines a los demócratas. En el caso de esta ley, los republicanos confundieron la problemática salarial de la mujer, por una simple ley de empleos para contaminarla con todo lo opuesto por la Casa Blanca. Después acusan a los demócratas de hacer  demagogia con el tema para ganarse el voto femenino. En realidad son los republicanos los que lo pierden con este tipo de actitud.

Se dice que la disparidad de ingresos se da por las diferentes opciones de vida que tiene el hombre y la mujer. Lo importante es que haya elementos como la transparencia salarial, la protección de las empleadas contra la discriminación y la represalia laboral.

La mujer es una socia del hombre que merece por lo menos la misma valoración en el empleo.