Paren este tipo de provocación
El precandidato republicano tiene previsto ir a una zona conocida por su hostilidad hacia los inmigrantes
La recaudación de fondos que Donald Trump realizará este jueves en Long Island es el equivalente a prender una mecha en un barril de pólvora. El precandidato presidencial republicano llevará su mensaje en contra de los inmigrantes a una región marcada por la agresión hacia los latinos..
La pésima decisión de los organizadores de la reunión de realizarla en la localidad de Patchogue, a poca distancia del sitio en que en 2008 un grupo de jóvenes blancos salieron a “golpear mexicanos” matando cruelmente al inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero, es un ejemplo de la falta de sensibilidad de los republicanos locales. Hacer la recaudación en ese lugar, para un candidato como Trump, es un acto de provocación hacia la creciente comunidad inmigrante.
Nos preocupa que de esta reunión surjan posteriores agresiones hacia los inmigrantes. Lamentablemente hay antecedentes de simpatizantes del millonario que parecieron motivarse con la retórica de Trump para agredir latinos.
Tan solo un par de ejemplos. Uno ocurrido en la Universidad Estatal de Wichita en donde un latino fue golpeado en medio de gritos a favor de Trump y de que “los vamos a tirar sobre el muro”. El otro en Boston, dos hermanos fueron acusados de golpear y orinar sobre un latino mientras que gritaban consignas a favor de Trump y en contra de los inmigrantes.
El precandidato, ante este último caso, se limitó a excusar a estos seguidores diciendo que son “muy apasionados”. Esta actitud laxa ante la agresión de sus seguidores ha sido alimentada desde el estrado justificando ya apoyando a los violentos en sus mitines.
El populismo de Trump tocó la fibra de un sector blanco de la población que ha visto caer su situación económica por el impacto de la globalización en la mano de obra poco calificada y que le preocupa los cambios demográficos que ve a su alrededor. El millonario a falta de ideas concretas y practicables da un discurso incendiario que convierte a los mexicanos e inmigrante en chivos expiatorios.
El eslogan de que “América vuelva a ser grande otra vez” apela a una nostalgia irreal. En Long Island, como en otra áreas del país, hay gente que sueña con una sociedad sin minorías, sin inmigrantes y con una sólida clase media blanca. La frustración de estos individuos con la realidad no necesita ser atizada por Trump y mucho menos en un sitio que ya de por sí está cargado de tensiones.