Buscando la paz en 5 mil kilómetros

Buscando la paz en 5 mil kilómetros
Caravana por la Paz para decirle no a las drogas en la plazoleta Foley Square en Manhattan.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

De todos los visitantes a las Naciones Unidas que vienen a la UNGASS esta semana para discutir el tema de la política de drogas a nivel global nadie viene con tantas bendiciones como los integrantes de la Caravana Por la Paz, la Vida y la Justicia.  El espíritu de Berta Cáceres los acompaña.  Los tambores de los Garífunas los fortalecen.  Las oraciones del Monseñor Álvaro Ramacini de Guatemala los bendicen. Y los consejos de Javier Sicilia en Cuernavaca los guían.

Para viajar cinco mil kilómetros buscando la paz y exigiendo el fin de la guerra contra las drogas se necesita eso.  Y mucho más.

Esta Caravana de nobleza comunitaria es necesario para encarar el costo humano de esta guerra innecesaria.  En Nueva York esta semana la Caravana encontrará otra bienvenida genuina por medio de centenares de latinos y afro-americanos que también perdieron sus seres queridos en la misma guerra.

Pero para apreciar la profundidad del viaje de cinco mil kilómetros tenemos que resumir  sus pasos.

En el reportaje de Daniela Pastrana en Pie de Página nos enteramos que la Caravana empezó a propósito en Honduras, el país que expulsa más migrantes en todo Centroamérica y que tiene la ciudad más violenta del mundo.  Todo por causa de la guerra contra las drogas.  La líder indígena y ambientalista Berta Cáceres apoyaba la Caravana totalmente hasta el día de su muere por asesinato.  Esta guerra inexplicable ha dejado una región con centenares de miles de muertos, desplazados, detenidos y desaparecidos.   Desde Uruguay se unió el diputado Sebastián Sabini quien recalcó “somos los países de sur de Estados Unidos quienes ponemos los muertos.  Si nosotros no iniciamos una discusión obre nuevas políticas anti drogas nadie más lo va hacer.”

Miriam Miranda de OFRANEH Garifuna de Honduras hizo posible una bienvenida de tambores y ritmo para solidarizarse con la Caravana.  “En nombre de la guerra narcotráfico se hace violencia contra nuestra comunidad.  Es necesario unirnos para enfrentar esta política hipócrita de los Estados Unidos.  La guerra solo sirve para fortalecer la industria del narcotráfico y hacer ricos a muchas personas,” enfatizó.

En Guatemala recibieron bendiciones de varios líderes religiosos como el Monseñor Álvaro Ramacini y el pastor guatemalteco Vitalino Espinoza en Esquipulas quien resaltó el simbolismo de recibir la Caravana en un lugar lleno de espiritualidad como es la cuna del “Cristo Negro de Esquipulas”.

En Méjico pasaron por la alegría de recibir bienvenidas calorosas en San Cristóbal de las Casas, Oaxaca y Cuernavaca – este último con una reunión con Javier Sicilia el que organizó la última caravana por la paz en los Estados Unidos.  Pero también pasaron la ansiedad y el temor al llegar en  Iguala en Guerrero donde otros líderes estudiantiles de Ayotzinapa fueron detenidos por el estado justamente al llegar la Caravana.

La búsqueda de la paz requiere valentía.  Nada más y nada menos.  Esto es lo que la Caravana trae el debate de la UNGASS – la resistencia que surge de nuestros seres en Latinoamérica y el compromiso de exigir la dignidad de nuestro pueblo ante las fuerzas más potentes del mundo.

Gracias a ellas y a ellos por su sacrificio.

-Juan Cartagena es el presidente de LatinoJustice PRLDEF