Aconsejan que Clinton escoja a un progresista como compañero de fórmula

Afronta un dilema: escoger a una estrella joven y ascendiente, o a un político veterano que no le haga sombra

Hillary Clinton.
Hillary Clinton.
Foto: EFE

WASHINGTON.- Con la mira puesta en las llaves de la Casa Blanca, a la precandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, le conviene escoger a un compañero de fórmula que le ayude a sanar las heridas del partido y afianzar el apoyo de los jóvenes, las mujeres y las minorías, aseguraron este jueves algunos expertos.

Quedan pocas semanas para la convención nacional demócrata en julio en Filadelfia (Pensilvania), en la que los delegados votarán por el binomio presidencial del partido, y uno de los grandes secretos es quién será el nominado a la vicepresidencia por el lado demócrata.

Está claro que una de las funciones del “número dos” es aportar experiencia y cualidades que complementen las del eventual presidente.

En las últimas semanas, expertos y fuentes allegadas a la campaña han barajado un amplio abanico de posibles candidatos al puesto, entre éstos varios líderes latinos y demócratas de ambas cámaras del Congreso.

Expertos consultados por este diario señalaron que, en todo caso, a Clinton le conviene seleccionar a alguien capaz de atraer a los más progresistas de la base, a las mujeres y las minorías, si la meta es vencer al virtual candidato presidencial republicano, Donald Trump, que ha ahuyentado a esos bloques electorales.

“El primer criterio, imprescindible para escoger un candidato a vicepresidente, es si la persona está capacitada para ser presidente si llegase a ser necesario. El segundo es fortalecer las posibilidades de triunfo” del partido, dijo Federico de Jesús, estratega demócrata y exportavoz de la campaña presidencial de Barack Obama en 2008.

“El candidato idóneo que Clinton escoja será alguien que le ayude a generar el mayor entusiasmo entre el electorado y esté capacitado para el cargo,” subrayó el experto, quien consideró que en el abanico de opciones “hay varios hispanos cualificados”.

Nombres en la baraja

Clinton y sus más cercanos asesores han empezado a discutir a puerta cerrada quién será el escogido para el binomio presidencial, pero eso no quita que en Washington abunden las apuestas y especulaciones.

El Centro para Políticas de la Universidad de Virginia, por ejemplo, tiene una página entera con una veintena de opciones para Clinton que, al igual que listas similares de otros grupos, incluye al secretario de Vivienda, el tejano Julián Castro.

Castro desde siempre estuvo en la lista de posibles candidatos: considerado el “Obama de San Antonio” por su carisma, experiencia y ascendente lugar en el partido, éste podría ayudar a afianzar el voto hispano y el de los “Millenials” (de 18 a 34 años).

En la lista también figura el secretario del Trabajo, Tom Pérez, quien ha enarbolado la causa de la clase trabajadora en EEUU y podría atraert a los jóvenes y las minorías pero, según el centro, es “completamente anónimo”, lo que podría ser una desventaja.

Otros grupos y observadores señalan que, desde el Senado, también hay apoyo para figuras progresistas como los senadores demócratas Elizabeth Warren, de Massachusetts, Al Franken, de Minnesota, Sherrod Brown, de Ohio, y Tim Kaine y Mark Warner, ambos exgobernadores de Virginia. También está el exgobernador de Massachusetts, el afroamericano Deval Patrick.

En el caso de Warren, la senadora es popular entre los progresistas y tiene experiencia en recaudación de fondos, pero está claro que tener a dos mujeres en la papeleta de votación ayude a atraer el voto de los hombres.

Geoffrey Skelley, analista de la Universidad de Virginia, señaló que en el complejo proceso de selección, Clinton tomaría en cuenta asuntos como la ideología y etnicidad del candidato y, dependiendo de qué estado proceda, si eso afectará el control de la Cámara Alta.

Warren y Brown, por ejemplo, pueden entusiasmar al ala progresista del partido pero ambos provienen de estados con gobiernos republicanos y, por lo tanto, serían reemplazados por un conservador en el Senado.

Otro criterio, según Skelley, sería que el candidato pueda atraer el apoyo de los seguidores del rival de Clinton, el senador Bernie Sanders, quienes han exigido una plataforma más progresista.

Otra opción, lejana pero posible, sería el exsecretario del Interior, Ken Salazar, de origen latino y procedente de Colorado, un estado clave en la contienda general, con el inconveniente de que tuvo un historial “muy moderado” en el Senado y quizá insuficiente para la izquierda, dijo Skelley.

En las últimas semanas también ha flotado el nombre del congresista demócrata por California, Xavier Becerra, quien ha dicho que es demasiado “prematuro” hablar del asunto, aunque no lo descarta.

Así las cosas, Clinton, de 68 años, afronta un dilema: escoger a  una estrella joven y ascendiente, o a un político veterano que no le haga sombra y que, además, acepte la inevitable participación de su esposo, el expresidente Bill Clinton, en la toma de decisiones.

Mientras tanto, la campaña de Clinton mantendrá en vilo a la prensa y a los analistas.