Adolescentes latinas luchan por su propia vida

Un programa las ayuda a estudiantes hispanas de la ciudad a combatir el suicidio
Adolescentes latinas luchan por su propia vida
Ymalay Rodríguez con su madre, Blanca Nieves, en su casa de El Bronx.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Ymalay Rodríguez sueña con cantar en el Madison Square Garden. Pero hasta hace poco, la joven de 16 años en vez de tener aspiraciones lo que pretendía era ponerle un freno a su futuro, mediante varios intentos por quitarse la vida.

La adolescente de El Bronx de raíces mexico-puertorriqueñas forma parte de un segmento de la población que mantiene en alerta a las autoridades: El de un 18.5% de estudiantes latinas de secundaria de Nueva York que consideran seriamente la idea del suicidio, y de las cuales el 13.2% ya ha atentado en contra de sus vidas (casi el doble del porcentaje de neoyorquinas blancas), según las estadísticas de 2015 que recientemente difundió el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Entre 2013 y 2015 se dio “el mayor incremento entre las adolescentes latinas que consideraron seriamente el suicidio”, indicó la fundadora de la organización sin fines de lucro Comunilife, Rosa Gil. “Un aumento de 34% se registró en El Bronx (de 13.7% en 2013 a 18.3%  en 2015)”, especificó Gil. Este condado no es la excepción en la ciudad, ya que entre 19% y 20%  de las hispanas entre 12 y 18 años que residente en Staten Island, Queens y Manhattan están en riesgo de quitarse la vida. Brooklyn es el único condado donde las cifras bajaron de 23% a 15% en dos años.

Gil ha estudiado cómo esta tendencia suicida ha ido creciendo en el país desde 2008. Por eso diseñó el programa La Vida es Preciosa (LIP), una iniciativa que Comunilife (www.comunilife.org) lleva a cabo en El Bronx, Brooklyn y Queens, y que provee a Ymalay, y otras 90 chicas como ella y sus familias, las herramientas que necesitan para salir adelante.

Entre la vida y la muerte

Ymalay descubrió cuán delgada es esa línea entre la vida y la muerte cuando apenas tenía 11 años y creyó ser “bipolar”. Además, la enfermedad de su madre, aunado a las malas compañías y la pérdida temporal de su visión, detonaron sus miedos. “Como mi terapista decía, yo no sentía nada y por eso empecé a cortarme para sentir algo”, contó la joven.

Tras no conseguir la ayuda deseada en un centro psiquiátrico, Ymalay fue referida a LIP de El Bronx.“El centro es mi casa fuera de la casa”, expresó la estudiante que aspira ser una terapista musical, agregando que “como todas estamos en la escuela, los miembros del centro nos ayudan a hacer las tareas”.

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Las adolescentes en este programa también participan en actividades de arte y música, y disponen de computadoras y libros. En el caso de Ymalay, ahora también toca piano y está aprendiendo guitarra con los instructores de LIP.

Como y como ella misma explicó, LIP les provee la compañía y opciones positivas para aprovechar el tiempo que no tienen en casa.

Entre tanto, Gil destacó que las artes creativas han sido claves para ayudarlas a decir lo que sienten a través de la pintura, la poesía o la música. En el programa, además, se les dan clases de cocina, asesoría sobre nutrición (porque muchas de ellas sufren de sobrepeso) y actividades de ejercicio físico, “porque si están contentas con cómo lucen, ellas se sienten mejor”.

Beneficios para toda la familia

“En el programa conseguí una familia, porque ahora mi mamá tiene ahijadas [compañeras de Ymalay en LIP] que son como mis hermanas”, contó.

Su madre, Blanca Nieves, también siente que LIP ha sido de gran beneficio para ella. “Mis comadres y mi terapista me han ayudado mucho con la nena, a tolerarla un poquito más y aguantarme mis rabias, porque yo era muy explosiva”, dijo.

Blanca Nieves siente que el programa ha ayudado a su hija Ymalay.
Blanca Nieves siente que el programa ha ayudado a su hija Ymalay.

“El factor de la emigración produce conflictos familiares, la falta de aceptación en la comunidad donde viven y en las escuelas, el estrés generado por la inmigración y el propio cambio de la adolescencia crean un problema serio”, indicó Gil, quien busca fondos para abrir un centro en Manhattan este año.

Desde 2008 unas 250 adolescentes han logrado aferrarse a la vida gracias a su participación en LIP. “Esa concienciación en grupo es muy saludable, porque ellas no se abochornan de tener esos pensamientos porque saben que hay otras que también están pasando por un mal momento en sus vidas”, dijo la experta.

El progreso de hijas y padres va de la mano. “Con ellos trabajamos para que puedan entender la disyuntiva que tienen los adolescentes y las diferencias que existen entre sus hijas debido a los cambios culturales”.

La Universidad de Columbia ha monitoreado de cerca la experiencia de LIP en los últimos tres años. En sus hallazgos destaca que desde el primer mes que una adolescente está en el programa, la tendencia suicida va cediendo.

Suicidio en cifras:

  • 25.6% de las estudiantes hispanas de secundaria han pensado en el suicidio.
  • 18.5% de las adolescentes latinas en NYC han considerado seriamente suicidarse.
  • 20.4% es el porcentaje de hispanas con tendencia suicida en Staten Island. 18.8% lo ha intentado al menos una vez.

– Fuente: Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos, 2015.

 

Ayuda por mensaje de texto

Desde enero de este año, el servicio de mensajería de texto NYC Teen provee asistencia inmediata las 24 horas a adolescentes en riesgo.

Este servicio de la Asociación de Salud Mental de la Ciudad de Nueva York (MHA-NYC) recibe 29 o más mensajes diarios de texto de chicos entre 14 y 18 años buscando ayuda.

Sólo basta enviar un mensaje con el código 65173 para que un consejero de crisis les conteste.

“Sabemos que los mensajes de texto son la forma preferida de comunicarse de los adolescentes”, explicó Lynn Kaplan, directora del proyecto LifeNet de la MHA-NYC . Este sistema “reduce barreras para que ellos busquen ayuda, porque pueden escribir desde donde estén, nadie tiene que saber lo que están haciendo, pueden hacerlo cuando quieran sin tener que esperar por una cita” y hace más fácil revelar información personal, ya que no es una comunicación cara a cara.

Por ahora NYC Teen está disponible solo en inglés, pero a partir de octubre de este año también estará en español. Una línea de pares 24/7 y una mayor atención para seguir a los individuos que llaman o envían textos a este sistema de ayuda también serán añadidos.

“Una de las cosas que realmente nos ha ayudado a mejorar el sistema de texto fue incorporar consejeros juveniles de nuestros centros”, explicó Kaplan. Ellos han sido asesorados para responder los mensajes y asegurarse a lograr la conexión para que quien solicite ayude no corte la comunicación.

Si quien llama –advierte Kaplan– está renuente a hablar, el consejero debe escuchar su historia para generar empatía, proveer validación y hacerle sentir que sus sentimientos son normales. “Es hermoso cuando eso pasa”.

MHA-NYC cuenta con los llamados Centros de Capacitación de Adolescentes (ASCs), en El Bronx, Queens y Manhattan, donde ayudan a jóvenes con problemas emocionales y de conducta a avanzar académicamente y desarrollar capacidades para su futuro.
También es pionera en servicios de ayuda en español y chino. En 1997 creó la línea Ayúdese (1-877-2983373). Además el sitio web Lifenet.nyc ofrece amplia información sobre servicios para personas en crisis y consejos para mantenerse mentalmente saludable en español.