Caos en la campaña de Trump

Es obvio que el problema central es el propio magnate, quien ha demostrado con creces que es un candidato atípico, difícil de disciplinarse y de ajustarse a las reglas
Caos en la campaña de Trump
Donald Trump dando el discurso en el que anunció que su campaña estará basada en acusar a los Clinton de "enriquecerse a costa de sus puestos públicos".
Foto: John Moore / Getty Images

El sorpresivo despido de Corey Lewandowski como jefe de campaña de Donald Trump es un signo inequívoco del caos que impera en los cuarteles del magnate neoyorkino, quien parece haber perdido completamente el rumbo para ganar la elección general de noviembre.

Las más recientes estadísticas indican que el rechazo hacia Trump ha crecido de manera considerable. Un sondeo efectuado por la cadena ABC News y el diario The Washington Post revela que el 70% del electorado tiene una imagen negativa del multimillonario. En comparación, Hillary Clinton enfrenta un 55% de rechazo.

Por lo que se refiere a las intenciones de voto, Clinton ha empezado a distanciarse significativamente de Trump. Una encuesta de la Universidad Monmouth señala que la demócrata aventaja por 8 puntos al republicano entre posibles votantes y por 7 puntos entre votantes registrados.

Si bien muchos republicanos esperan que el despido de Lewandowski, quien será reemplazado por Paul Manafort, ayude a levantar la alicaída campaña de Trump, los obstáculos que ésta debe remontar son muchos y difíciles de superar, sobre todo si se considera que estamos a sólo cinco meses de los comicios generales.

Para empezar, aunque muchos acusan a Lewandowski de alentar muchos de los comentarios erráticos de Trump, es obvio que el problema central es el propio magnate, quien ha demostrado con creces que es un candidato atípico, difícil de disciplinarse y de ajustarse a las reglas. Numerosos analistas han advertido que no llegará a la Casa Blanca si continúa con sus exabruptos y con su retórica xenófoba y discriminatoria, pero el republicano se rehúsa a cambiar. Cree, equivocadamente, que la estrategia que lo llevó a convertirse en el virtual nominado republicano le funcionará con el electorado general.

Su arrogancia y falta de conocimiento político han provocado también que su candidatura enfrente graves problemas económicos y de credibilidad. Debido a que se ha negado a contratar a suficiente personal calificado, su campaña carece de la infraestructura necesaria para movilizar a millones de votantes y recaudar los fondos que necesitará para competir contra Clinton.

Se estima que mientras la exsecretaria de Estado ha recaudado ya 42 millones de dólares, el magnate apenas tiene 1.3 millones en el banco. El problema se ha complicado porque muchos potenciales donadores se han mostrado reacios a financiar al republicano y todo esto ha avivado la revuelta de los líderes del GOP que se oponen a su nominación a toda costa.

Otro grave problema con el que debe lidiar es la elección de su compañero para la vicepresidencia. Su personalidad narcisista y explosiva, aunada a su falta de tacto político, han hecho que hasta ahora ningún republicano con trayectoria reconocida se interese por el puesto lo que constituye, sin duda, un presagio ominoso para la candidatura del neoyorkino.