Inteligencia contra el racismo y la ignorancia

Urgen cambios rápidos para evitar una espiral de violencia
Inteligencia contra el racismo y la ignorancia
El clamor de la gente no se ha hecho esperar.
Foto: Agencia AP

Los abusos policiales contra las comunidades afroamericanas y latinas deben terminar. Es necesario que el Gobierno impulse de inmediato una reforma a la justicia criminal en la cual se tomen pasos concretos contra la detestable discriminación hacia las minorías como parte del accionar de las fuerzas del orden.

Los recientes casos de Philando Castile en Minnesota y Alton Sterling en Lousiana son un triste recordatorio de que la nación en su conjunto debe resolver el grave asunto del racismo si quiere un futuro próspero y en paz.

Pero hacemos eco de las palabras del presidente Obama y llamamos a la cordura entre la población afectada. Está claro que la  muerte de policías a manera de venganza no es la solución al problema. Su labor es la de protegernos a todos y nuestro deber es respetarlos.

La falta de preparación, la ignorancia y el racismo de ciertos agentes no puede ni debe ser la vara para medir el accionar de los cuerpos policiacos, cuya función es asegurar la paz y el orden ciudadano.

Sin embargo, las protestas en varias ciudades son una demostración de que la gente a lo largo y ancho del país quiere un cambio real y rápido. Que la paciencia se acabó y es hora de actuar.

Es el momento entonces para que los líderes políticos asuman la bandera de la unión y conduzcan al país hacia una solución pacífica al problema. De su habilidad depende que este sea un proceso en orden en lugar de una batalla campal.

Reclamamos en primer lugar justicia para los casos de Castile y Sterling. La falta de un castigo real para los agentes involucrados es el caldo de cultivo para más violencia y el detonante de conductas antisociales que a nadie benefician.

La seriedad de estos retos no da espera. Los cambios deben comenzar de inmediato para evitar que el orden público se salga de control y que elementos perturbados se tomen la justicia en sus propias manos justificando una violencia inaceptable.

La comunidad internacional observa nuestro liderazgo en una época en que la violencia racial quiere renacer y echar para atrás décadas enteras de progreso en este tema.

El poder de las redes sociales y su efecto inmediato en la opinión pública queda de nuevo demostrado. Que se cuiden los abusadores y quienes tienen propensión a discriminar de sus semejantes por su raza, origen y orientación sexual.

Pero la violencia no genera sino más violencia. Es necesario demostrar que todos somos capaces de enfrentar los prejuicios y la ignorancia con inteligencia.