Jornaleros lidian con época de vacas flacas

Se estima que en Nueva York hay unos 10,000 inmigrantes dedicados a esta labor y aunque algunos tienen mejores condiciones gracias a los centros de trabajo, otros enfrentan una crisis de desempleo
Jornaleros lidian con época de vacas flacas
Jornaleros en Queens. Photo Credito Mariela Lombard/El Diiario NY.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Son las 9:00 de la mañana y la calle 69 con Avenida Roosevelt, en Queens está repleta de hombres con morrales listos para trabajar. Hay más de 150. La mayoría son de Colombia, México, Perú y Ecuador. Hay dos de República Dominicana y hasta uno de India. Todos tienen las mismas botas y las mismas ganas de ganarse unos cuantos dolares para vivir. Una cuadra más abajo, solito en una esquina, está el guatemalteco Ramón Rodríguez, sentado en el andén. El sol inclemente se ensaña contra su nuca y su piel curtida, pero eso es nada cuando las tripas chillan de hambre y los bolsillos están vacíos. En las últimas dos semanas el hombre de 58 años solo ha sido contratado para trabajar un día en una mudanza por la que le dieron $60. La señora que le renta un cuarto por $500, en Sunny Side, ya no aguanta que le siga incumpliendo con los pagos.

Esto aquí está muy jodido… ya no hay tanto trabajo y a uno por lo viejo ya ni lo quieren llevar”, se queja el hombre, quien lleva 11 años en la capital del mundo y quien a pesar de su destino, no borra la sonrisa del rostro.

“Hace diez años vivíamos una época de vacas gordas. Luego nos tocaron las flacas y ahora tamos con puras vacas raquíticas, casi muertas… ”,dice el hombre, recalcando que las opciones de empleo para él y sus compañeros en la calle cada vez son menos. La demanda es poca y con los recién llegados, “en río de pocos peces ya no se pesca mucho”.

Eso lo entiende muy bien Carlos Lema, de 51 años. El colombiano se despidió de su natal Pereira en diciembre pasado, donde dejó a su esposa y a su hija buscando un futuro mejor. Lo que se ha encontrado es una calle donde pocos vienen a ofrecer trabajo y muchos se avalanzan y hasta terminan “regalándose” por pocos dólares para que los lleven.

Esto acá está muy difícil y si uno no se va es porque eso allá (en su país) está peor y toca frentear acá”, comenta el inmigrante, antes de agregar que irónicamente en Nueva York es donde más hambre ha tenido que aguantar. “Esta semana solo he trabajado un día. Fueron tres horas en una mudanza y me dieron $40. Uno a veces desayuna, pero si no es porque viene gente a darnos comida, habría que pasar de largo. Dicen que esto acá era muy bueno antes, pero que ya se dañó”.

La queja de todos en esta calle es que el negocio sí ha bajado, y aunque no existe un estudio oficial que revele lo que ha pasado con el movimiento laboral de los casi 10,000 jornaleros que se presumen hay en la ciudad, quienes trabajan de cerca con ellos confirman que para muchos de estos inmigrantes eso de “las vacas flacas” es una realidad.

“Ya no es como antes, eso es verdad, porque ahora hay más competencia, no necesariamente de los centros de jornaleros que hay en la ciudad, porque solo somos tres, sino que hay competencia de trabajadores que se quedan estables en las compañías que los necesitan”, asegura Manuel Castro, director de la organización New Immigrant Community Empowerment (NICE), que ayuda a unos 800 jornaleros al año.

El líder social explica que una de las tantas razones por las que ha disminuido la demanda de jornaleros en las paradas es porque actualmente hay un crecimiento en el negocio de la construcción y los empleadores ya no necesitan gente por pocos días sino de manera más estable.

“Incluso hasta el internet cambió todo, pues ahora si un dueño de casa busca a alguien para que le le arregle algo o le pinte, en vez de ir a la calle a buscarlo lo encuentra a través de aplicaciones y hace el pedido en internet”, dijo. “Hace diez años no existía nada de eso. Hay varias cosas ocurriendo y hay que adpatarse a nuevos tiempos”.

Y precisamente como parte de esa adaptación han surgido los tres centros de jornaleros que se han construido en Nueva York, donde además de garantizar que los empleadores le paguen salarios justos y dignos a los inmigrantes, promueven capacitaciones y talleres para entrenarlos en diferentes áreas de servicio que hagan más fácil el panorama laboral.

“Aquí ya no quieren a nadie que no sepa hacer cosas específicas. A uno lo levantan y cuando lo llevan al sitio de trabajo si no sabe hacer plaster o pisos o poner láminas, le dan 5 dólares para el tren y lo regresan”, aseguró el dominicano Anibal Medina. “ Cuando un jornalero aprende a hacer su trabajo y se especializa en algo puede ganarse hasta 200 en un día, pero si no, no”.

Lo bueno, según el director de NICE, es que por primera vez la Ciudad los está apoyando. En un hecho histórico el año pasado el Concejo de Nueva York destinó $500,000 para levantar y sostener los tres centros de jornaleros que hay en Brooklyn, Staten Island y Queens, y para el año fiscal 2017 ya se aprobó una partida mayor para que cada condado tenga al menos uno de estos sitios.

La presidenta del Concejo, Melissa Mark Viverito ha mostrado su compromiso con los jornaleros.

“El Concejo se enorgullece de haber comprometido $500.000 en fondos en el presupuesto del año pasado y un aumento a $570.000 en el presupuesto de este año para ayudar a que los jornaleros tengan un espacio para reunirse, obtener servicios de apoyo laboral, servicios legales para hacer frente a cuestiones tales como el robo de salarios , así como la formación de los trabajadores y el desarrollo”, dijo un portavoz del Concejo.

“El movimiento de los jornaleros necesita de nuestro apoyo para asegurarnos de que cada trabajador, sin importar su estatus migratorio, sea tratado con dignidad y respeto a través de una fuerte protección de los salarios y los estandares de seguridad”, agregó el concejal Carlos Menchaca.

Ligia Gualpa, de la organización Justicia Laboral, que ayuda a más de 500 jornaleros al año en Brooklyn, aseguró que en ese condado parece haber más trabajo por el aumento de las construcciones, y le hizo un llamado a quienes se paran en las calles para que se sumen a los centros de jornaleros, pues allí unidos pueden hacer respetar mejor sus derechos y tener una mejor calidad de vida.

“Como trabajadores así tengan documentos o no, ellos tienen derecho a que se le de valor al trabajo que hacen y por ningún motivo tienen por qué poner en riesgo sus vidas, pues hay que dignificarlo y que se traten justamente”, comentó.

Y mientras diariamente cientos de jornaleros siguen parándose en las calles con la esperanza de que aumente el trabajo y aumente el dinero, el peruano Carlos González, de 45 años asegura que no le queda de otra que tener paciencia.

“Yo sé que esta sequía es pasajera”, dice, mientras corre junto a otros ocho inmigrantes tras un auto que llega a la calle 69 en busca de dos trabajadores. El conductor del vehículo negocia a ver quién se va por menos…

…Hoy tampoco fue su día, pero tampoco se regaló.

DATOS

  • Se estima que en Nueva York hay entre 8,000 y 10,000 jornaleros
  • Actualmente hay tres centros que agrupan a jornaleros en Brooklyn, Queens y Staten Island.
  • El Concejo de Nueva York ha destinado más de 1 millón de dólares para ayudar a los jornaleros.
  • El sitio Plaza del Sol, ubicado en el 37-16 108th Street, Corona, ofrece ayuda en cuestiones de seguro médico a jornaleros. Teléfono: (718) 651-4000
  • Los jornaleros de Brooklyn pueden sumarse al centro de trabajadores que tiene Justicia Laboral. Teléfono (718) 6000425
  • En Queens, en la calle 71 con Avenida Roosevelt queda otro centro de jornaleros manejado por NICE. (718) 205 8796

Alertan a trabajadores protegerse ante altas temperaturas
Con el termómetro por encima de los 90 grados durante varios días de este verano, la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), emitió varias recomendaciones a los trabajadores, entre ellos a los jornaleros, que permanecen mucho tiempo bajo el sol. Es importante tener en cuenta estas medidas, pues el descuido ante las elevadas temperaturas puede ocasionar problemas de salud e incluso la muerte. “Agua, descanso y sombra”, son la clave:

  • Toma agua cada 15 minutos, incluso si no tienes sed.
  • Descansa en la sombra.
  • Siempre usa una gorra y ropa de color.
  • Manténte atento de tus compañeros de trabajo.
  • Aplícate un protector solar elevado