Estocada a La Bestia como transporte de migrantes

Gobierno mexicano revoca la concesión a la Compañía Mexicana Chiapas Mayab porque no pudo acreditar "sus capacidades técnicas operativas y financieras para operar"
Sigue a El Diario NY en Facebook
Estocada a La Bestia como transporte de migrantes
Migrantes centroamericanos en el tren ‘La Bestia’ durante su travesía por México para llegar a Estados Unidos.

MÉXICO – El uso del tren de carga utilizado por migrantes como medio de transporte para cruzar el país como polizontes indocumentados cuenta sus días desde que el gobierno mexicano hizo oficial su decisión de revocar la concesión a la Compañía Mexicana Chiapas Mayab (CMCM).

Aunque la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no adelanta el futuro de la concesión que entregó a CMCM desde 1999, en el Diario Oficial de la Federación sí dio a conocer el resolutivo después de un largo proceso legal en el que la empresa no pudo acreditar “sus capacidades técnicas operativas y financieras para operar”.

Defensores de Derechos Humanos observan que el retiro de la concesión no es más que una ficha más en el tablero del Plan Frontera Sur que el Estado mexicano anunció como estrategia para desarrollar la zona fronteriza pero que desde otra perspectiva se mira como un eufemismo para frenar la migración centroamericana que este año tiene un repunte con más de 70,000 detenciones.

Es la estocada, el final de La Bestia (como se le conoce entre la diáspora) como una alternativa de los migrantes “, dice Rubén Figueroa, activista del Movimiento Migrante Mesoamericano. “Primero hacían redadas para que no se subiera y desde el anuncio del Plan Frontera Sur, desde hace dos años, se dejaron de ver los 8oo viajeros en Arriga o los 500 en Tenosique hasta bajar hasta sólo un 25% que todavía lo usa”.

Para Leticia Gutiérrez, directora de Scalabrinianas, Misión con Migrantes y Refugiados, se debe estar atento sobre a quién se le va a concesionar este particular transporte de carga cuya concesión finalmente se retiró con el causal de “interés, utilidad y seguridad nacional”.

“EL Estado no tiene el interés ni la capacidad para operarlo, entonces, lo más probable es que lo entregue a una empresa extranjera y la política que va a seguir es evitar que los migrantes suban al tren”.

Durante años, el uso de La Bestia se volvió un dolor de cabeza para el gobierno mexicano atrapado entre la protección a los derechos humanos y su responsabilidad de frenar la inmigración sin papeles. Algunos indocumentados llegaron a pedir indemnizaciones después de quedar mutilados por dramáticas caídas del ferrocarril.