El caso del joven venezolano detenido hace seis semanas por ICE al venir de vacaciones a EEUU

Diego Montaño fue enviado por su familia desde Venezuela, a pasar una temporada con amigos de la iglesia mormona en Utah, pero al llegar a San Francisco y ser interrogado por las autoridades migratorias, las cosas fueron de mal en peor. Su familia exige su liberación y acusa de "secuestro".

El caso del joven venezolano detenido hace seis semanas por ICE al venir de vacaciones a EEUU
Diego Montaño, el joven venezolano de 17 años detenido por las autoridades federales
Foto: Cortesía Familia de Diego Montaño

Diego Montaño, un joven venezolano de 16 años, llegó al aeropuerto de San Francisco el pasado 10 de agosto con su visa de turista, 400 dólares difícilmente logrados por su familia en Venezuela y la ilusión de que pasaría unos meses en casa de unos amigos de su familia en Utah, con quienes además comparte su fe mormona. Aquí practicaría su inglés, cumpliría sus 17 años y se prepararía para hacerse misionero, como es lo normal entre los que profesan esa religión.

Pero no ocurrió así. Atrapado en una maraña de sospechas luego de un interrogatorio en el que aparentemente las autoridades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) entendieron que “venía a trabajar” a casa de una familia estadounidense, Diego pasó horas respondiendo preguntas, luego uno o dos días detenido con otros migrante en San Francisco y luego entregado a las autoridades de la Oficina de Refugio y Reasentamiento, de la Secretaría Federal de Servicios Humanos y de Salud (HHS).

Es el tipo de trato que reciben los menores que llegan solos y cruzan sin autorización por la frontera. Eso fue hace 6 semanas. Diego aún está detenido en un refugio de HHS en la ciudad de Chicago, y su madre Claudia Rodríguez no termina de entender la manera en que las autoridades de Estados Unidos manejaron la situación.

“Particularmente yo pienso que ellos secuestraron a mi hijo, porque que tú me quites a mi hijo sin darme ninguna explicación, no supimos nada por varios días, privarlo de su libertad, mandarlo a un lugar secreto desde donde sólo puede comunicarse conmigo por diez minutos cada martes o jueves, para mí es un secuestro”, dijo Rodríguez en una entrevista telefónica con La Opinión desde Puerto La Cruz, Venezuela.

La familia Montaño tiene tres hijos y Diego es el mayor. Los otros tienen 11 y 7 años y Diego estaba recién graduado de secundaria y con seis meses libres antes de iniciar sus estudios universitarios, cuando su familia decidió mandarlo al estado de Utah, a practicar su inglés y convivir con la familia de Fred Owens, a quien conocen desde los años que esta familia estadounidense y mormona, como los Montaño, vivió en Venezuela.

“Mi esposa y la abuela de Diego fueron mejores amigas durante el tiempo en que mi familia y yo vivimos en Venezuela entre 1993 y 1999”, dijo Owens, en una entrevista.    Owens, quien ahora tiene 60 años, fue misionero mormón en Venezuela durante su juventud, entre 1976 y 1977 y desde entonces quedó enamorado del país. La familia Owens también acostumbra a recibir a estudiantes en intercambios culturales, dijo, y en su casa de Orem, Utah, han tenido a jóvenes de más de 20 estados.

Fred Owens, un lider mormón en Owens, Utah, con su esposa y sus hijos, iba a recibir a Diego Montaño en su casa como lo hace con otros estudiantes de intercambio. Las famlias de Owens y Montaño son amigas desde hace más de 20 años.
Fred Owens, un lider mormón en Owens, Utah, con su esposa y sus hijos, iba a recibir a Diego Montaño en su casa como lo hace con otros estudiantes de intercambio. Las familias de Owens y Montaño son amigas desde hace más de 20 años.

Pero el caso Montaño, aparentemente, hizo a Owens un sospechoso ante el gobierno de su país, según cuenta.

¿Qué fue lo que pasó? Owens y Rodríguez sólo saben esto: Diego mencionó que tenía la intención de ayudar en la casa de los Owens para pagarles su hospitalidad, como su mamá le había indicado. Se mencionó la palabra “trabajar”. Ahí aparentemente empezó el problema.

Rodriguez explica que, antes de viajar, se aseguró de decirle a su hijo que pasara el tiempo en juegos de la computadora, como hacía en Venezuela tras salir de vacaciones.

“Hijo, tienes que colaborar, usted tiende su cama, ayuda en lo que le pidan en la casa, colabore con esa gente en lo que pueda”, dijo Rodríguez. “Al interrogarlo le preguntaron a qué venia, y él dijo que de vacaciones, pero tras preguntarle por qué traía solo 400 dólares, mi hijo dijo que estaba dispuesto a ayudarlos y a trabajar en la casa. A raíz de ahí comenzó el interrogatorio y las sospechas”.

Owens, quien ha tenido que someterse a una investigación, viajar a Phoenix a someter sus huellas dactilares y a ser investigado por el gobierno federal, se ríe amargamente de la situación.

“El guarda fronterizo asumió que yo estaba comprando niños esclavos y los tendría en una casa de madera en mis plantaciones de manzanas. Claro que lo que tengo son tres árboles en mi jardín”, dijo Owens. “De esta manera me convertí en sospechoso de abuso a un menor, abuso laboral y quien sabe cuántas cosas más y he tenido que tener a un abogado trabajando muchas horas para preparar la defensa ante estas sospechas absurdas”.

La Opinión intentó obtener una respuesta de CBP y de HHS, pero no la hubo hasta el momento.

El pasado fin de semana, la congregación de Diego en Venezuela hizo un ayuno de 24 horas. A principios de esta semana, Owens recibió la noticia de que van a suspender el reporte de abuso infantil y, aparentemente, lo van a liberar pronto en sus manos, después de una extensa investigación sobre su persona.

Su mamá, Claudia, está recabando fondos para venir a ver a su hijo tan pronto sea liberado. “No me lo entregan a mí, que soy su madre, porque no soy ciudadana de Estados Unidos”, dijo. “Y no puede irse del país hasta por lo menos el 29 de septiembre, cuando tiene corte allá. No se los detalles de qué corte es esa, yo lo único que sé es que quiero que me liberen a mi hijo que no se merece esto, el se fue muy feliz a pasar ese tiempo allá y mira lo que pasó”.

La familia Montaño en pleno. Padre, mamá y tres hijos. El joven venezolano de 17 años fue detenido por las autoridades federales desde su llegada al aeropuerto de San Francisco el 10 de Agosto. Su familia exige su liberación y acusa al gobierno estadounidense de secuestrar al menor
La familia Montaño en pleno. Padre, mamá y tres hijos. El joven venezolano de 17 años fue detenido por las autoridades federales desde su llegada al aeropuerto de San Francisco el 10 de Agosto. Su familia exige su liberación y acusa al gobierno estadounidense de secuestrar al menor

Owens liberó su rabia contra el gobierno en un post de Facebook: “La intrusión del Gran Hermano (gobierno) en quien recibo en mi casa me hace pensar que vivimos en la Rusia comunista o la Alemania Nazi”, escribió Owens. “Cuando tenga una fiesta de cumpleaños, ¿a quién debo someter mi lista de invitados para su aprobación? ¿La Gestapo? Este asunto se ha salido de toda proporción, estoy muy molesto y ha afectado mi paz mental”.