Así fue el gran homenaje a Vin Scully, el eterno narrador de los Dodgers

El mítico narrador ha sido la voz de las jugadas de la novena angelina por 67 años
Así fue el gran homenaje a Vin Scully, el eterno narrador de los Dodgers
A sus 88 años, 67 como narrador de los Dodgers, Scully pone fin a su carrera.
Foto: Getty Images

El legendario y mítico narrador de béisbol de los Dodgers de Los Ángeles, Vin Scully, tras 67 años con el equipo de la Liga Nacional, recibió un gran homenaje por parte de la franquicia californiana al que asistieron un sin fin de personalidades deportivas, políticos locales y artistas del mundo de Hollywood.

Del brazo de su esposa Sandra, Scully ingresó al diamante de Dodgers Stadium para sentarse en unas sillas montadas entre el montículo y home, donde estuvo acompañado de sus cinco hijos, nietos y bisnietos.

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Durante 35 minutos que duró el acto programado antes del partido que los Dodgers disputaron ante los Rockies de Colorado y que ganaron por 5-2, Scully volvió a cautivar con su forma de expresarse familiar, amigable y sobre todo de alabanza permanente al deporte del béisbol y en especial a los aficionados y jugadores.

También mostró su gran sentido del humor al anunciar que tras su retiro después de 67 años como cronista deportivo y con 88 años de edad su plan no será otro que “intentaré vivir”.

Para eso también dijo que cuando concluya la temporada actual de béisbol y cumpla 89 años el 29 de noviembre, la misión que tendrá junto a su esposa es la de buscarse una casa pequeña que tenga un armario grande donde pueda guardar todas las medicinas.

Pero lo más importante para Scully a la hora de tomar la palabra fue defender hasta el final el gran valor que tiene el deporte del béisbol dentro de la comunidad de Los Ángeles y a través de todo el país.

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“Tengo un enorme respeto para todos quienes han vestido un uniforme de pelotero de Grandes Ligas. He tenido una gran relación con personajes de todos los niveles en el equipo (Dodgers), en la oficina del Comisionado, Rob Manfred, lo mismo que grandes amigos entre la prensa. Pero hay un sector al que creo que debo agradecer en especial: a ustedes, los aficionados que se sientan en las butacas”, subrayó Scully con emoción.

Scully admitió que gracias a ese entusiasmo que cada día ponen los aficionados de los Dodgers cuando están en las gradas hace que le recuerde cuando él tenía 8 años y se había entusiasmado por la manera como escuchaba a través de la radio la emoción y los gritos que ponían los seguidores de un partido de fútbol americano.

“Cuando ustedes gritan, aplauden y se emocionan, por un momento me hacen sentir que tengo 8 años otra vez y han hecho que mi corazón siga siendo el de un joven”, destacó Scully.

Por su parte, Manfred, tras dedicarle a Scully un sin fin de elogios, también le entregó un cheque por 50 mil dólares a la Fundación Jackie Robinson, a nombre del legendario narrador de los Dodgers.

Entre las personalidades que asistieron al homenaje de Scully se encontraba el actor Kevin Costner, protagonista de la película icónica del deporte del béisbol “El Campo de los Sueños” (Field of Dreams, su nombre en inglés).

Costner, en la línea del comisionado, no tuvo más que palabras de elogio y admiración por la personalidad y la extensa labor realizada por Scully.

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“Te vamos a extrañar, mi amigo. En nuestros radios, nuestros autos, nuestras casas. Por 67 años nos quisiste convencer de que eras un simple cronista deportivo, cuando en realidad eras un poeta”, subrayó Costner en su largo y muy emotivo discurso.

En un mensaje grabado, el expelotero de Dodgers, Kirk Gibson, recordó la famosa frase que Scully dijo cuando pegó el dramático cuadrangular como bateador emergente el 15 de octubre de 1988, en el primer juego de la Serie Mundial.

“En el año de lo improbable, ha sucedido lo imposible”, narró Scully en aquél momento, mientras Gibson recorría las bases de Dodgers Stadium.

Ese momento fue seleccionado por los aficionados como el mejor entre todos los que narró Scully, quien ha estado detrás del micrófono en más de la mitad de los juegos que ha celebrado el equipo nacido en Brooklyn en toda su historia.

“Gracias por pegarle tu voz a la banda sonora de lo que fue mi carrera”, recalcó Gibson.

Mientras que el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, presente en el homenaje, destacó que Scully era la ciudad mucho más que la voz que narra los partidos de los Dodgers.

“Vin Scully ha sido el corazón de la ciudad. Usted es el béisbol mismo”, subrayó Garcetti, que le hizo entrega de la llave de la ciudad.

Otro legendario de los Dodgers, el exmanejador Tommy Lasorda, el último que consiguió llevar al equipo a la Serie Mundial, reconoció que el retiro de Scully iba a ser una gran perdida personal.

“Lo voy a extrañar”, reconoció Lasorda. “Su trayectoria humana es impresionante”.

Otro gran amigo de Scully y compañero, el comentarista hispano Jaime Jarrín, que fue su discípulo, destacó que nunca olvidará todo lo que hizo por él.

“Espero que su retiro sea tan bueno como ha sido su carrera. Vaya con Dios”, señaló Jarrín, quien le agradeció a su mentor y amigo por todas las enseñanzas que le dio.

Por su parte, el zurdo Sandy Koufax, cuyo juego perfecto en 1965 fue considerado como la segunda mejor narración de Scully, también estuvo presente para decir adiós al legendario narrador.

“Tantas veces que estuve en este campo y nunca me sentí tan nervioso”, confesó Koufax con voz entrecortada.

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“Era muy raro escuchar las narraciones desde las tribunas del Coliseo por la gran cantidad de aficionados que escuchaban a Vin Scully con los radios transistores”, recordó uno de los mejores lanzadores en la historia de los Dodgers.

Koufax también alabó la clase moral y de principios de Scully, siempre lleno de humildad y de un gran corazón.

“Durante las Series Mundiales, (Vin) iba a la iglesia a rezar, no para pedir que ganaran los Dodgers. Oraba y pedía al ser supremo para que en los juegos de Series Mundiales sólo hubiera héroes y no protagonistas expiatorios o villanos”, resaltó Koufax.

El lanzador estelar de los Dodgers, el zurdo Clayton Kershaw, también intervino en la ceremonia para decir, “Gracias a nombre de todo el equipo”.

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El exlanzador angelino Orel Hershiser y Peter O’Malley, miembro de la primera familia dueña del club, que se mudó a Los Ángeles en 1958, también estuvieron presentes en la ceremonia.

Luego, como es tradicional en cada partido de los Dodgers, Scully lanzó el grito de batalla del equipo; “¡Es momento para el béisbol de los Dodgers!” y abandonó el diamante para subir a la cabina de trasmisión del Dodger Stadium, desde donde su voz volvió a ser escuchada con deleite por parte de los miles de aficionados que acudieron a ser parte de una noche histórica y ganadora.

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Scully tiene previsto hacer su última trasmisión de los Dogders el próximo 2 de octubre cuando concluya la temporada regular y equipo se haya proclamado campeón de la División Oeste de la Liga Nacional.