Dani Dayan: el cónsul de Israel en Nueva York con sello argentino

El diplomático, nacido y criado en Buenos Aires, quiere estrechar relaciones entre Israel y la comunidad latina de la Gran Manzana
Dani Dayan: el cónsul de Israel en Nueva York con sello argentino
Dani Dayan, el cónsul de Israel en Nueva York, vivió en Argentina hasta que era adolescente y afirma que entiende de primera mano la vida de los inmigrantes
Foto: El Diario

Dani Dayan se posesionó hace dos meses como cónsul general de Israel en Nueva York, y de paso hizo historia al convertirse en el primer hispano en ocupar esa posición.

El diplomático, de padre judíos, nació y se crió en Argentina, y aunque ha vivido la mayor parte de su vida en Israel lejos del mundo político, aceptó el reto de ser el representante de su gobierno en la Gran Manzana porque siente que puede crear puentes.

Con acento porteño a flor de piel y confesando su amor por el Boca Juniors, el cónsul Dayan afirma que entiende perfectamente a los inmigrantes que cruzan la frontera huyendo de la violencia o en busca de una vida mejor.

Cuando su padre tenía apenas seis meses de nacido, cruzó desde Ucrania hacia Polonia metido en un costal de papas con un paño en la boca para que sus lloriqueos no se escucharan y  delataran a su familia y vivió para contarlo.

Hoy, con pasaporte diplomático, el argentino-israelí asegura no olvidar los momentos duros que su familia tuvo que vivir huyendo de la persecusión a los judíos. Como inmigrante y como representante de Israel, tiene claro que desde su nueva oficina trabajará por la comunidad judía en Nueva York y también por estrechar las relaciones entre su país y los latinos de la Gran Manzana.

¿Qué siente al ser el primer argentino en este cargo?
“Estoy orgulloso de ser el primer cónsul de Israel en Nueva York hispano, y creo que mi nombramiento refleja en muchos sentidos la importancia que el gobierno de Israel le adjudica a la comunidad latina en Estados Unidos”.

¿Cómo siendo argentino usted termina en Israel?
“Yo nací en Buenos Aires, soy porteño, hincha del Boca, fanático. Aunque la comunidad de Buenos Aires está más relacionada con el River, yo era la oveja negra, y fui muchos domingos a ver fútbol en la Bombonera. Crecí en una familia judía sionista y pese a nuestro gran amor por Argentina, que con gran generosidad nos recibió, sabíamos que finalmente pasaríamos a vivir a Israel, a la que consideramos como la única patria del pueblo judio, y por eso en 1971 con mis padres y mi hermano emigramos a Israel”.

Hay muchos argentinos famosos: Messi, el Papa Francisco y ahora usted. ¿Qué tienen los argentinos que están de moda?
“Esa es una pregunta muy dificil, porque los argentinos nos apreciamos (risas). Preguntarle a un argentino qué tienen de bueno los argentinos, es para una charla de dos horas (ríe nuevamente). Todo lo que los argentinos dicen de sí mismos es verdad, no lo que los otros dicen. No, en realidad, somos gente extraordinaria, como la gente de América Latina en general”.

¿Cuál es su principal meta en su nuevo cargo?
“Para nosotros el cargo de cónsul general tiene dos aspectos claves: ser el embajador de Israel al judaismo norteamericano, es decir mantener los lazos entre el Estado judio y la diáspora judia acá, y el segundo, no menos importante, es con la sociedad norteamericana en general, y en ese aspecto mi primera prioridad será la comunidad hispana”.

¿Por qué los hispanos?
“La razón es muy simple. Entendemos la importancia creciente de esta comunidad, entendemos que tenemos algo que aportar a la comunidad latinoamericana en Estados Unidos y queremos aportar. Vamos a dedicar un tiempo y esfuerzo totalmente desproporcional en crear lazos fraternales entre Israel y la comunidad latina. Estamos ahora trabajando en diseñar proyectos en áreas de educación, inmigración, aprendizaje de lenguaje de adultos, y vamos a hablar con las autoridades y líderes comunitarios. No queremos imponer nada, queremos proponer y escuchar cuáles son las necesidades”.

¿Y cómo va a lograrlo?
“Con toda modestia voy a decir que mi cualidad, lo que me caracteriza, es saber armar puentes, entre personas y grupos”.

Mejor los puentes que los muros ¿no?
“Prefiero poner el punto despues de la palabra puente. Pero es mucho más interesante construir puentes, y eso es lo que traté de hacer toda mi vida. Opiné pero siempre respeté al oponente”.