Padres de siamesas separadas en NYC buscan donaciones para volver a su país

Las siamesas fueron separadas en enero luego de una operación que duró 21 horas
Padres de siamesas separadas en NYC buscan donaciones para volver a su país
Los padres buscan ayuda para volver a su país con las siamesas y retomar sus vidas.
Foto: (Suministrada / Maria Fareri Children’s Hospital)

Aunque Marino Abel Camacho y Laurilin Celadilla Marte ven con alegría la recuperación de sus hijas, conseguir tratamiento para ellas no fue un camino fácil. La pareja llegó a Nueva York desde República Dominicana en busca de ayuda médica para sus siamesas, quienes fueron sometidas a una exitosa operación que duró 21 horas, el 17 de enero, en el Hospital de niños Maria Fareri.

Ahora dan la pelea por reunir el dinero que les permita volver a casa y retomar la vida con sus hijas. Por eso han iniciado una campaña en GoFundMe.

El matrimonio viajó a los Estados Unidos con la esperanza de conseguir para sus gemelas, Ballenie y Bellanie, la atención  especializada que no lograron en su país. Sin embargo, para embarcarse en esta tarea tuvieron que dejar en República Dominicana una parte importante de sus vidas.

Camacho, de 31 años, tuvo que renunciar a su trabajo en el área de administración de negocios y vender la casa de la familia en Santo Domingo para poder enfrentar los gastos del viaje. Lograron costear la operación de las pequeñas gracias a filantropía. En la isla, quedaron también sus otras hijas de dos y 10 años.

Ballenie y Bellanie nacieron el 4 de febrero de 2016 unidas por la columna, aunque también compartían conexiones gástricas, urinarias, neurológicas además de varias arterias que proveen de flujo sanguíneo a áreas como la pelvis y las caderas.   La operación para separar a las niñas requirió meses de preparación del equipo médico y la participación de más de 50 profesionales durante la maratónica cirugía.

“Cuando Ballenie y Bellanie nacieron, hace un año, su salud estaba en cuestión y su futuro era incierto”, recordó Camacho.

A comienzos de febrero, los padres vivieron la celebración del primer año de vida de la niñas como un renacer para sus “mariposas”. “Fue como que si mis pequeñas mariposas nacieran de nuevo, un año después, sólo que este año sin la condición que las amenazaba”, dijo la madre.