El Congreso tiene la palabra

El presupuesto del Presidente Trump no se apega a los valores del país
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El Congreso tiene la palabra

54,000 millones de dólares adicionales para el departamento de Defensa es la propuesta del presupuesto presentado por la administración de Donald Trump. Este dinero serviría para fortalecer la capacidad militar de los Estados Unidos, hoy por hoy, la más poderosa y la que más invierte, en todo el mundo. Adicionalmente otros 3,000 millones de dólares serían destinados a la construcción del muro; la contratación de nuevos agentes para las oficinas de inmigración y aduanas, y de la patrulla fronteriza; y para la agilitación de los procesos de deportación de los inmigrantes no autorizados.

Pero como el dinero no crece en árboles, está intención de crear un estado militar y policiaco, requiere de un recorte a los presupuestos de diversas agencias y programas.

La agencia más golpeada es la de Protección Ambiental con un recorte a su presupuesto del 31%, le sigue el departamento de Estado con un recorte del 28%.

Los pobres son sin duda el daño colateral más evidente de este planeado presupuesto. Los programas más golpeados por los recortes son los que proveen ayuda económica a cuidadanos pobres para que puedan pagar sus cuentas de energía en los meses de excesivo calor y excesivo frío; el programa Meals on Wheels que proveé comidas completas a bajo costo a personas de limitados recursos de la tercera edad; los programas para después de la escuela que permiten a los niños estar ocupados y supervisados después de las horas de clase, y a sus padres, poder trabajar horarios más extendidos; los programas de asistencia legal gratuita para personas de escasos recursos que no pueden pagar los altísimos honorarios que cobran los abogados por sus servicios; los departamentos de agricultura y de trabajo sufren también recortes que reducirían su capacidad de invertir en seguridad laboral y asistencia social. En fin, es un presupuesto que nada tiene que ver con los valores de Estados Unidos de América.

Pero lo más tétrico del caso es que cuando el director de presupuesto Mick Mulvaney es preguntado acerca de todos estos recortes, responde que es lo más compasivo que pueden hacer a favor de los contribuyentes estadounidenses.

Cuan compasivo puede ser dejar morir de frío o de calor a ciudadanos pobres, o quitarle el alimento a personas de escasos recursos de la tercera edad, está muy por encima de mi limitado entendimiento.

El presupuesto  refleja cuál es la visión que está administración planea para los Estados Unidos y cuál es la visión que está administración tiene del ser humano y del mundo.

El Congreso tiene una vez más la obligación de detener este enfoque errado, y hacer prevalecer los valores estadounidenses de solidaridad y compasión con los más necesitados. Ojalá estén a la altura de la tarea.