Neoyorquinos desesperados con “la escupidora de la calle 77”

En una carta publicada en internet, vecinos del Upper East Side piden al concejal Ben Kallos que tome medidas urgentes

Los residentes del Upper East Side han tenido que lidiar por años con el inusual comportamiento de una mujer que escupe indiscriminadamente al que se le cruce por delante. Es conocida como “Susan” y suele transitar por la calle 77 lo que motivó que la apoden “La escupidora de la Calle 77”.

Susan es temida por escupir a los niños y adultos que pasan por su lado, pero en los últimas semanas la situación se ha vuelto insoportable para los neoyorquinos que se topan con ella cuando caminan por el sector entre las calles 74 y 82, entre Primera avenida y Lexington. Los residentes de esa área se organizaron y no sólo iniciaron un grupo de Facebook para registrar los ataque de la mujer, sino que además publicaron una carta en internet dirigida al concejal Ben Kallos para que pongan un alto a la “escupidora”.

“La comunidad está cansada de que nadie haga nada”, se lee en el texto donde los residentes aseguran que en las últimas semanas el problema se ha vuelto “incontrolable” porque ahora la mujer es acompañada por su hijo. “Es un hombre alto que le grita a los transeúntes y actúa como su guardaespaldas”, describen en la misma carta publicada en Change.org.

“El Upper East Side se está convirtiendo en un lugar peligroso para caminar por temor a que esta mujer ataque a los transeúntes”, se lee en la publicación. “El NYPD arresta a otros atacantes y ¿por qué no a ésta?”.

“Hemos llamado a la policía de Nueva York en innumerables ocasiones, pero nos dijeron que este caso no está sus manos”, dijo una vecina a El Diario.

Kallos se justificó diciendo que esta mujer ha necesitado ayuda de la ciudad desde antes de que él fuera electo en el cargo de concejal. “Si le escupe a alguien, si amenaza a alguien entonces podemos trabajar con la 19a comisaría”, aseguró al New York Post.

Uno de los periodistas de ese mismo medio intentó confrontar a la mujer y preguntarle sobre los motivos de su comportamiento, pero lo único que consiguió fueron sus gritos a la distancia: “¡Voy a llamar a la Policía! ¡Sé mis derechos, vivo en las calles!“.