El polémico veneno de alacrán que usan en Cuba para tratar el cáncer

Un producto homeopático gana popularidad internacional por mejorar la calidad de vida de los pacientes de esta enfermedad

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En Cuba más de 65,000 pacientes lo han usado para mitigar los efectos del cáncer. Crédito: Benjamín Morales Meléndez/El Nuevo Día

Cienfuegos, Cuba – No se trata de la cura del cáncer ni mucho menos, más bien, el uso homeopático del veneno de alacrán azul se ha convertido en un granito de arena adicional que Cuba quiere poner a disposición de los pacientes de esa letal y dolorosa enfermedad en todo el mundo.

Son muchas las voces que califican al “Vidatox”, como a otros productos homeopáticos, como una estafa, pero lo cierto es que el consumo de este producto cubano, presente ya en más de 15 países, crece a paso agigantado.

El incremento en su demanda es tal, que Labiofam, la empresa farmacéutica cubana a cargo de su producción, espera duplicar su elaboración mediante la creación de una nueva planta que permita procesar por mucho los 2,000 frascos por hora que se envasan hoy día en su fábrica de Cienfuegos.

“Vidatox es un producto que cada día nos sorprende más. Fue desarrollado para ayudar a los pacientes de cáncer por los efectos y dolores asociados a esa condición, pero ahora se ha comprobado que ayuda a pacientes con otros dolores severos, como los osteoartríticos, donde el mercado es enorme”, explicó a El Nuevo Día el doctor Fabio de Jesús Linares, científico a cargo del proyecto.

Demanda mundial

El Vidatox es un medicamento homeopático, lo que significa que no conlleva los rigores de los fármacos tradicionales. Un debate recio a nivel internacional presenta a estos tratamientos como de efecto “placebo”, pero los especialistas cubanos creen que la toxina del Rhopalurus junceus, el nombre científico del alacrán azul, es sumamente confiable.

En Cuba se defiende su uso fervientemente, pues más de 65,000 pacientes lo han usado para mitigar los efectos del cáncer o sus dolores crónicos. Su consumo se ha extendido a lugares tan lejanos como Mongolia y los pedidos siguen aumentando.

“Este medicamento tiene características analgésicas y antinflamatorias notables, que se puede consumir por personas con procesos dolorosos, como el cáncer”, expresó De Jesús Linares a El Nuevo Día en las instalaciones de su laboratorio en Cienfuegos.

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Los especialistas cubanos creen que la toxina del Rhopalurus junceus, nombre científico del alacrán azul, es sumamente confiable.

El alacrán azul es un insecto que sólo se encuentra en Cuba. A pesar de que su aspecto es rojizo, se le llama azul porque su toxina toma un tono azuloso al contactar con el agua. De Jesús Linares asegura que fuera de Cuba el veneno del animal pierde algunas de sus características curativas y que es muy probable que ocurra lo mismo si se cría en cautiverio.

Por tal razón, los cerca de 7,000 ejemplares usados en el laboratorio para extraer su veneno son traídos de su medioambiente, drenados en una base casi mensual y retornados a su lugar de origen al concluir su ciclo de utilidad, con una marca que impide que vuelvan a ser capturados en la vida salvaje.

No cura el cáncer

“Está probado que el medioambiente influye mucho en la calidad de la toxina que utilizamos”, explicó De Jesús Linares, quien sostiene que los efectos del medicamento incluyen, en algunos casos, retardación de la metástasis, reducción de la inflamación y alivio del dolor, sobre todo cuando los pacientes no pueden consumir alguna sustancia química.

“No es una medicina para curar el cáncer, no puedo decir eso, sí es un medicamento que ayuda a que los pacientes de cáncer puedan llevar una vida digna”, manifestó.

La industria farmacéutica cubana se ha convertido con el paso de los años en una de las más respetadas del mundo. Su vacuna contra el cáncer del pulmón, un medicamento para curar el pie diabético y otro para tratar el vitiligo son sólo ejemplos de sus avances, a tal punto que estos medicamentos son evaluados para entrar al mercado estadounidense y puertorriqueño.

“Estados Unidos está al frente. Este producto entra ya porque familiares y amigos lo llevan, pero lo correcto es que entre por la puerta del frente. Estamos en posición de enfrentar un proceso en la FDA (Administración de Drogas y Alimentos), porque confiamos en la calidad del producto y vamos a someternos al proceso en un mercado tan exigente como el europeo”, sostuvo De Jesús Linares.

Esa expansión del Vidatox al mercado europeo será determinante para el futuro y la credibilidad del proyecto. En Labiofam apuestan a que lo conseguirán, mientras, estos pequeños animalitos, de no más de tres pulgadas, seguirán dando de su veneno para aliviar el dolor y, si al final se consigue, marcar la ruta hacia un eve1ntual tratamiento efectivo contra el cáncer.

– Benjamín Morales Meléndez

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