A dónde vamos a parar

La llegada de Trump al poder anunciaba el inicio de una nueva era en la historia del poder de EEUU. Por un lado se decía que Trump era la incertidumbre y por el otro lado se decía que sería la confrontación permanente con las instituciones y los demás poderes del estado de la Unión.

Tan solo tres meses han sido más que suficientes para que quede claro cuál era la naturaleza del nuevo gobierno y del nuevo gobernante. El anuncio del incremento del presupuesto al Departamento de Defensa y la reducción de los fondos para la diplomacia nos habla bien claro sobre la naturaleza del nuevo gobierno.

Al principio parecía que Trump tenía todo el poder y que las instituciones le aprobarían todo lo que a él se le ocurriera hacer desde la Casa Blanca, pero al pasar revista a los resultados nos damos cuenta que las cosas no le han salido al Presidente de la manera que él y otros más esperaban.

Primeramente las dos órdenes ejecutivas que prohibían la entrada de inmigrantes provenientes de 7 países han sido suspendidas por varias órdenes de varios jueces federales, mientras que la propuesta de una nueva ley de salud tuvo que ser retirada de la Cámara de Representantes por falta de apoyo para ser aprobada.

Por otro lado la propuesta de un juez para llenar la vacante existente en el tribunal supremo de justicia aun no ha sido aprobada por falta de votos en el Senado; mientras que en las dos cámaras del Congreso se han abierto sendas investigaciones que buscan descubrir la relación del equipo de colaboradores de Trump con la Rusia de Putin.

En febrero se produjo la renuncia del consejero de seguridad nacional de Trump, el general (r) Michael Flynn, después que el vicepresidente Mike Pence dijera que este le ocultó información sobre sus encuentros con representantes de la embajada rusa en el país durante la campaña electoral y durante la transición al poder.

El viernes, Flynn -a través de su abogado- pidió inmunidad legal para decir todo lo que sabe acerca de la relación Trump-Putin. Muchos expertos dicen que la razón de esta petición es porque el General Flynn está consciente de que lo que hizo tiene implicaciones legales para él.

Mientras tanto, la semana pasada el presidente Trump firmó dos nuevas órdenes ejecutivas, una de ellas contra las medidas del cambio climático adoptadas por Barack Obama, y la otra contra los supuestos abusos que otros países, China, Japón, Alemania, han venido cometiendo contra Estados Unidos en materia de Comercio Internacional.

Como si fuera poco, se publicaron los resultados de una encuesta nacional por Gallup que dice que los niveles de aprobación de Donald Trump han caído al 35% entre los ciudadanos, la más baja durante el primer año de los últimos gobiernos; en realidad el gobierno a penas tiene tres meses y al parecer luce descalabrado en simpatías.

La pregunta obligada es, ¿qué es lo que va a suceder con este gobierno que al parecer no pega una? Por lo visto la anti política está siendo derrotada por la institucionalidad y de seguir así las cosas el gobierno de Trump no tendrá de otra que entrar en el juego de la negociación con el establishment norteamericano.

Esperemos que todo salga bien por el bien de esta gran nación y las que de ella dependen en el mundo.

-José Pérez Méndez reside en Nueva York.