La lucha para salir de la pobreza y el desamparo

Cada día en los últimos cuatro años, he despertado con el mismo pensamiento: ¿es esta la semana que mis niñas y yo finalmente tendremos un hogar propio?

Soy padre de tres hijas de 24, 18 y 14 años y abuelo de una bebé de 9 meses. Los últimos tres años hemos estado viviendo en un albergue en El Bronx. En los últimos dos años, he trabajado como portero -haciendo limpieza y algunos reparaciones básicas- en un complejo de viviendas asequibles llamado Courtlandt Corners. Este fue construido por Phipps Houses, un desarrollador de viviendas asequibles sin fines de lucro que opera en El Bronx. Sin embargo, no he podido mudar a mi familia del albergue.

Ya que vivo en un albergue y trabajo en un complejo de viviendas asequibles, sé el trabajo que les cuesta a muchos neoyorquinos encontrar una vivienda asequible. Y me he dado cuenta que lo que se considera una vivienda asequible sólo es asequible si uno tiene un buen trabajo.

Cumplo mi trabajo con mucho esmero y orgullo y me llevo bien con la gente con quien trabajo, pero no gano lo suficiente para obtener una vivienda decente y asequible para mi familia de cinco. De hecho, gano demasiado poco en mi trabajo en Courtlandt Corners para pagar un apartamento en el complejo.

Eso es porque mi empleador sólo me paga $13 dólares la hora. Cuando empecé en junio de 2015, sólo ganaba $11.50 la hora, pero en menos de un año, me ascendieron a portero principal y me aumentaron $1.50. Pero todavía no recibo ningunos beneficios significativos.

Esto no es suficiente para mantenernos. Mis niñas dependen de mí. Mi sueldo no es suficiente para cubrir los alimentos, pañales y alquiler en un apartamento decente para cinco personas. Además, sin beneficios de salud significativos de mi trabajo, tenemos que depender de Medicaid para nuestra atención médica.

Mis hijas tienen grandes sueños. Las dos más chicas aman a los animales y ambas sueñan con ir a la universidad y hacerse veterinarias. Me pregunto cómo voy a poder costearles la universidad. También sueñan con que nos mudemos a un apartamento propio donde puedan tener una mascota, tal vez un conejito o un perro. Pero actualmente, incluso algo tan simple como tener una mascota se encuentra completamente fuera de nuestro alcance.

No se siente bien trabajar tan duro por tan poco. Cuando me contaron sobre este trabajo, corrí a solicitar porque estaba cerca de donde yo vivía y pensé que sería un buen trabajo que nos ayudaría a dejar el albergue. Realmente me gustó la idea de trabajar en un lugar donde pudiera ayudar a otras familias trabajadoras como la mía que tienen un buen lugar para vivir. La compañía incluso dice que “trabaja para lograr un Nueva York en el que nadie esté atrapado en un ciclo de pobreza”.

Pero aquí me encuentro casi 2 años más tarde trabajando en uno de sus proyectos residenciales. Mi familia y yo estamos atrapados en un ciclo de pobreza y desamparo que no podemos superar sin un salario mayor y mejores beneficios.

Mis compañeros de trabajo y yo recientemente nos unimos para luchar por mejores empleos en Courtlandt Corners. Tengo fe de que podremos obtener salarios más altos con aumentos regulares, un buen seguro de salud y beneficios de jubilación y acceso a capacitación que me permita avanzar en mi carrera.

Pedimos a Phipps Houses que se comprometa a ser un empleador responsable, y asegurarse de que está creando buenos empleos. Quiero esto para Courtlandt Corners donde trabajo, y lo quiero para otros trabajadores en El Bronx y en toda la ciudad que también están luchando por poder llegar al fin de mes.

Así es que podremos romper el ciclo de la pobreza y proporcionar un futuro brillante a nuestras hijas y nietas.

-Carmelo DeJesus es un conserje en el Bronx.