Cuatro vías para rebajar la deuda de la tarjeta y tres para evitarla

Eliminar la deuda de las tarjetas exige una disciplina que se premia con menores costos y una mejora de la calificación de crédito
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Cuatro vías para rebajar la deuda de la tarjeta y tres para evitarla
Es conveniente siempre tener un presupuesto pero lo es mucho más cuando se está en el proceso de reducir deuda y se necesita un plan de acción./Shutterstock
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Hay quien huye de la deuda y de las tarjetas de crédito como las ovejas lo hacen del lobo. Pero no es necesario. Usadas correctamente, estas tarjetas son las llaves de las historias crediticias que abren, a la vez, las puertas a otros tipos de préstamos para una casa o un carro, y sus condiciones de pago.

El uso incorrecto, no obstante, estropea esas historias y, lo que es peor, deja un peso en la deuda que no siempre es fácil de eliminar.

Actualmente, debido a que se están aumentando las líneas de crédito, la deuda en general está llegando a límites que solo se vieron en 2008 (pre Gran Recesión). Y según la Reserva Federal, el tipo que crece a mayor ritmo es el de los balances de las tarjetas. Un 4.3% en el último trimestre de 2016. De hecho, ya se ha pasado la barrera del billón (one trillion en inglés) de dólares en balances del dinero de plástico.

Para quienes arrastran mes a mes un balance difícil de eliminar hay cuatro vías para rebajarlo. Ninguna es una llave mágica, porque la única que existe es el pago íntegro, pero ayudan a considerar estrategias para aliviar el costo o la angustia.

  1. Si tiene balances en varias tarjetas, traza un plan de pago que de prioridad a rebajar la deuda más cara cuanto antes. Mire el APR de sus tarjetas, pague el mínimo mensual en todas pero dedique la mayor parte del capital a rebajar la deuda de la que tenga esa tasa porcentual anual más elevada o en la que deba más, para que a medio y largo plazo pueda librarse de más pagos de interés. Es conveniente dedicar la máxima cantidad que pueda a ello y de forma constante, pongamos $400 mensuales para tres tarjetas. Cuando haya pagado el mínimo de dos de ellas (digamos $25 y $30) use el dinero restante para la tercera y más cara. Cuando haya acabado con ella, use esa misma cantidad de $400 en pagar la segunda más cara. Es algo que permite tener una plan de pagos sin distracciones, disciplinado y eliminando costos de interés.
  2. Si lo que necesita son pequeños pasos para animarse — y hay mucho de psicológico en la gestión del dinero–, pague la de menor balance antes y vaya quitándose peso por pequeño que sea. Le saldrá más caro pero es posible que le motive más
  3. Consolide deuda al 0%. Si no tiene el historial de crédito muy estropeado aún, solicite una nueva tarjeta de crédito, que aún hay, con tasas de interés al 0%. Transfiera lo que pueda de sus balances a la nueva tarjeta pero sabiendo que en algunas de ellas le van a cobrar un porcentaje por hacerlo. Las hay que no lo cobran, por ello conviene enterarse de todos los costos, saber si le suben el interés si abona tarde la cuota mensual o qué tasa le aplican al uso de esa tarjeta para compras (puede ser caro). Cuando transfiera el balance pague lo que pueda sabiendo que tiene un plazo para hacerlo sin costo. Si tiene más deudas, abone el mínimo mensual y dedique el resto de su presupuesto a las otras tarjetas que son más caras hasta que pueda permitirse reducir la más barata de todas. Estas tasas de interés al 0% son introductorias. Al final del periodo de oferta, 12 o 18 meses, tendrán el APR que tengan casi todas. Es decir, no deje pasar el tiempo en vano.
  4. Pida un préstamo contra su casa, si la tiene. Se llaman Heloc y tienen una tasa similar a los de una hipoteca variable. Y son variables por lo que ahora si suben las tasas puede que acabe pagando cada vez más, pero es siempre mucho menos que el APR de una tarjeta. Puede consolidar sus deudas en este préstamo que tiene riesgo porque está hecho contra su casa, pero por otro lado, en muchas ocasiones puede deducirse los intereses en los taxes, cosa que no puede hacer con otras deudas no hipotecarias.

Ese es el primer plan: ir pagando de la forma que mejor le convenga. El segundo plan, que corre en paralelo al primero es evitar aumentar el balance de estas tarjetas.

No siempre es fácil porque muchos de los balances de las tarjetas se deben a costos sobrevenidos, muchos de ellos médicos para los que no es fácil presupuestar, menos cuando los salarios no son elevados. No obstante,

  • Trate de ser frugal. El dinero que no dedique a rebajar las deudas es dinero de más que le cuestan todos sus gastos. No es realista pensar que va a dejar de consumir pero si es conveniente pensar dos veces antes de abrir la cartera. La forma de hacerlo es presupuestando los gastos y dividirlos en necesarios (como el alquiler o la comida), obligados (los mínimos de las tarjetas), los que querría (salir a cenar una noche) y aquellos de los que puede prescindir. Estos dos últimos son duros de rebajar pero se puede hacer. Sepa hasta dónde llegar en cada uno de ellos.
  • Use dinero, billetes y monedas. Le ayuda a ser más cauto con la plata y saber más claramente dónde la gasta. Además no añade deuda muy cara a la tarjeta.
  • De cara al futuro, ahorre para ese tiempo de contingencias (la visita al dentista, el arreglo del carro, etc) que le han puesto cuesta arriba aligerar el peso de sus tarjetas.

Y una buena noticia para acabar. Cuanto mejor pague su deuda, más pagos adelantados pueda hacer y cuanto más rebaje su balance por debajo del 30% de su línea total de crédito, mejor evolucionará su calificación de deuda. Recuerde que cuando su puntuación crediticia baja no es porque tenga deuda sino por no gestionarla bien.