Para prevenir el embarazo de adolescentes, es necesario comunicarse con ellos

No pierdas la oportunidad de hablar con los adolescentes que forman parte de tu vida
Para prevenir el embarazo de adolescentes, es necesario comunicarse con ellos
Foto: Shutterstock

Cuando se habla del embarazo en adolescentes, muchos adolescentes piensan “a mí no me va a pasar.” A medida que llegamos al final de Mes Nacional de la Prevención del Embarazo Adolescente de este año, todos tenemos un papel que jugar en ayudar a los adolescentes – y a sus padres y personas que cuidan de ellos – a entender que sí les puede suceder a ellos. Necesitamos asegurarnos que los adolescentes comprendan y crean que sus futuros son importantes y que sí es posible que alcancen sus sueños y esperanzas. Y para hacer ese camino más sencillo, necesitamos asegurarnos que los adolescentes sepan que ellos tienen el poder de decidir sí, cuando, y bajo qué circunstancias se embarazan – o incluso más importante – tienen sexo. Y si van a tener relacione sexuales, necesitamos alentar a los jóvenes a estar preparados para situaciones riesgosas antes de que se encuentren en un momento de pasión.

Lo creas o no, nosotros como padres, tías, o mentores somos más importantes de lo que pensamos. Los adolescentes dicen que sus padres y sus familias – no sus compañeros, parejas, ni la cultura popular – influencian mayormente en sus decisiones sobre sexo. Pudiera parecer que no eres importante – como padre o adulto de confianza, tal vez pienses en todas las maneras en las que los adolescentes en tu vida te dejan saber lo poco importante que eres a diario. Pero… eres tú la persona de la cual ellos secretamente quieren escuchar. De hecho, la mayoría de los padres y personas que cuidan de los adolescentes están de acuerdo en que deberían hablar con sus hijos sobre relaciones, sexo y anticonceptivos – sólo que no saben qué decir o cuando.

Apoyar a los adolescentes en tu vida es un trabajo muy exigente. Sexo, relaciones, anticonceptivos, y embarazos pueden ser temas delicados. Pero sigue siendo una conversación – o mejor aún, muchas conversaciones – que puedes tener con los jóvenes que están en tu vida. Lo creas o no, ellos tomarán nota de lo que digas o no digas sobre el tema. Tal vez no sepas que decir o cuando empezar. Las buenas noticias es que si tus hijos tienen 2 o 22, nunca es un mal momento para hablar del tema.

Así que, ¿cómo puedes navegar estos temas?

Esto no es una conversación de una sola vez en la mesa del comedor – puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar. Es una noción anticuada en el que existe un momento en el que mamá y papá se sientan en la mesa de la cocina y dicen, “Necesitamos tener la plática.” Eso ya no funciona (honestamente, ¿alguna vez funcionó?) Si recuerdas ese tipo de conversaciones, probablemente las odiabas.

En lugar de un evento de una sola vez, piensa en “la plática” como una conversación familiar continua. Cuando tus hijos están pequeños, les puedes enseñar los términos anatómicamente correctos para las partes del cuerpo. Cuando ya estén en la escuela, inicia conversaciones sobre el consentimiento y control de sus propios cuerpos que sean apropiados a su edad. Puedes comenzar la conversación con algo como, “No le pegues a tu hermana. No toques a alguien más a menos que te digan que está bien – y nadie debe tocarte a ti a menos que tú les digas que lo pueden hacer.”

Cuando tus hijos crezcan, puedes modificar el mensaje de acuerdo a su edad para hablar sobre la pubertad, las hormonas, y las relaciones saludables antes de que entres a la conversación sobre el sexo, los anticonceptivos, y el embarazo. Si no estás seguro sobre como comenzar la conversación, ponte a ver qué es lo que tus hijos están viendo en la TV. Lo más probable es que exista una trama en su comedia favorita que puedes usar como contenido para la conversación.

Prepárate antes de que lleguen las preguntas. En lugar de preocuparte sobre que decir exactamente, enfócate en tus valores. No podrás anticipar cada pregunta que tus hijos puedan tener, pero ciertamente puedes ser claro sobre las creencias que te gustaría inculcarles. Algunos de ustedes tal vez digan algo como, “no quiero que tengas relaciones sexuales hasta que estés en una relación estable y amorosa. Tal vez eso suceda cuando tengas 16, tal vez cuando tengas 20.” Algunos de ustedes podrán decir algo como, “Nuestra familia no cree en el sexo antes del matrimonio.” Los valores de las personas son diferentes, y solamente tú sabes que es lo correcto para tu hijo.

Si eres claro acerca de lo que crees, entonces tendrás un plan para cuando tu hija de 15 años llegue (o te envíe un mensaje de texto) y diga, “Mamá, quiero que hablemos de anticonceptivos.” Este pudiera ser un momento aterrador para los padres, y espantarse ciertamente no es una estrategia efectiva. Pero existe una gran ventaja al establecer en lo que tu familia cree. Así como tú esperas que tus hijos asistan a la escuela, no falten a las clases, y que obtengan buenas calificaciones, es importante que tus hijos conozcan tus expectativas cuando se trata de anticonceptivos, relaciones y sexo.

No hay una receta para la conversación. Lo más probable es que hayas comprado libros de crianza para saber que esperar cuando estabas esperando, pero las cosas son un poco diferentes ahora que ya tienes contigo a una personita corriendo por ahí. Cada hijo – y cada edad y cada etapa de la vida – es diferente, así que tienes que estar preparado para ser flexible. En algunos casos, jóvenes de 13 años te atosigarán con preguntas sobre el sexo, mientras que otros de la misma edad podrán no tener un interés aparente en el tema. No hay un plan de acción para esto, y tú eres el experto cuando se trata de tu hijo. Así que, ¡confía en tus instintos! Tú sabes para lo que están listos de escuchar y cuando están listos para escucharlo.

Empieza temprano y continúa hasta tarde. Existe una idea de que si le hablas a tus hijos sobre sexo y anticonceptivos, les pudieras estar poniendo ideas en su cabeza. En realidad, la pregunta no es si los adolescentes oirán hablar sobre anticonceptivos o sexo – ¡lo harán! La pregunta es: ¿de quién? ¿Sus amigos en la escuela, comentarios en Instagram, o de ti?  Se parte de esa conversación. Empieza a hablar con ellos antes de que sientas que necesitas hacerlo y continúa hablando con ellos muchos después de que sientas que debes hacerlo. Si aún no comienzas, nunca es demasiado tarde. Tus hijos quieren oírte a ti, pase lo que pase.

No dudarías en decirles a tus hijos que te pueden hablar sobre sus problemas en la escuela o con sus amigos, así que ¿por qué cerrarse cuando se trata de sexo? Aunque pudiera ser un tema un poco más delicado que el álgebra, es importante dejarles saber que te importa. Si tus hijos se sienten apoyados en todas las demás áreas de su vida, se sentirán cómodos acudiendo a ti cuando realmente importa.

Si tú no eres padre de familia, sé un adulto o mentor de confianza. No todos los niños tienen la suerte de tener padres a los que les pueden preguntar, y algunos simplemente prefieren hablar de estos temas con otros adultos presentes en sus vidas. Es por esto que todo joven debe contar con un adulto de confianza con el que puedan hablar sobre su vida. Las buenas noticias es que no tienes que empezar una conversaciones con preguntas sobre sexo y relaciones – una de las mejores cosas que puedes hacer es simplemente dejarles saber que estas abierto a hablar sobre el tema que sea, y ello acudirán a ti.

Pero sobre todo, es importante que todos nosotros les recordemos a los adolescentes que al final ellos tienen el poder de decidir – sí y cuando comenzar a tener relaciones sexuales, y que tipo de anticonceptivo usar si van a tener sexo. No podemos tomar todas las decisiones por ellos, pero los podemos llevar por el camino correcto.

Todo el año, ¡podemos ser defensores de los adolescentes diciéndoles que son importantes y manteniendo la conversación viva! Confía en nosotros, ellos te lo agradecerán después.

Ginny Ehrlich es el CEO de la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo Adolescente y No Planificado