Al servicio de la comunidad, no de un partido

Al servicio de la comunidad, no de un partido
La avenida Roosevelt en Queens. /Mariela Lombard

En el momento que tomé la dura y compleja decisión de unirme a un grupo de demócratas independientes, lo hice simplemente con una única intención:  Mejorar la calidad de vida de  mis constituyentes e impulsar la calidad de vida de las comunidades que represento. Ha sido una transición difícil, pero mi decisión ya ha dado algunos frutos.

Varios de los proyectos de ley que presenté y estuvieron años paralizados han sido aprobados, como por ejemplo, mi propuesta para modernizar el sector de la venta ambulante. También, junto a mis compañeros de partido, hemos peleado hasta lograr una partida presupuestaria estatal de $10 millones de dólares para establecer un fondo de defensa al inmigrante. La protección de las comunidades inmigrantes es especialmente importante ante los incesantes ataques procedentes de la Casa Blanca desde que Donald Trump es su inquilino.

Juntos también hemos logrado aumentar hasta los 18 años la edad de responsabilidad penal, así como incrementar hasta los $1,100 millones  la partida presupuestaria estatal destinada para las escuelas públicas, incluyendo $700 millones para el denominado foundation aid. Si la ciudad reparte los fondos de forma proporcional, mi distrito tendría que recibir $18.3 millones.

Asimismo, garanticé fondos públicos estatales para apoyar numerosas organizaciones sin ánimo de lucro, grupos que facilitan a nuestras familias servicios indispensables, desde ayuda legal y orientación laboral hasta clases de inglés y cuidados médicos. En este mismo sentido, en colaboración con mis compañeros de partido restablecimos fondos esenciales para que centros de la Tercera Edad mantengan sus puertas abiertas.

No obstante, y a pesar de los resultados que evidentemente están beneficiado a mi comunidad, mi decisión ha sido ferozmente criticada por cierto sector de los demócratas neoyorquinos. Desde que fui elegido a un cargo electo, primero a la Asamblea, y después al Senado, he dejado constancia de mis principios progresistas, desde la defensa de los derechos de la mujer, de los trabajadores y de los inmigrantes hasta aumentar la edad de responsabilidad penal, la lucha para garantizar una educación de calidad y la modernización de la avenida Roosevelt.

Desde que formo parte de la Conferencia Demócrata Independiente, los reproches y los juicios han sido el mínimo común denominador. Sin embargo, los resultados son tangibles, y para muchos, es lo que verdaderamente importa.

Siempre luché por el beneficio de las comunidades que represento y por el estado de Nueva York, pero la victoria de Trump hizo que esa ansia, esa pasión por ayudar a los demás se multiplicase exponencialmente. El efecto Trump es dañino para nuestras comunidades, y la protección es vital para mantener la personalidad de cada uno de nuestros barrios. Pero yo elegí no quedarme de brazos cruzados y ver desde el banquillo lo que sucede en nuestras comunidades. Yo quería saltar al césped y jugar, y eso, pese a las injustas críticas que recibo, es lo que estoy haciendo. Formo parte de la línea del frente en esta batalla, no de la retaguardia. La pasividad nunca fue mi fuerte.

Indudablemente, yo estoy al servicio de mis constituyentes, no de un partido.

-José Peralta es el senador estatal demócrata neoyorquino que representa el Distrito 13, que abarca los barrios de Jackson Heights, Corona, East Elmhurst, Elmhurst, y partes de Woodside y Astoria