EEUU persigue a funcionarios malasios por desviar recursos

Durante seis años, los directivos del 1MDB desviaron el dinero a sociedades ficticias de todo el mundo
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EEUU persigue a funcionarios malasios por desviar recursos
La Autoridad Financiera de Singapur (imagen) ya ha sancionado a varios funcionarios corruptos del 1MDB.
Foto: ROSLAN RAHMAN/AFP/Getty Images

En enero de 2009, el gobierno de Malasia decidió inaugurar el 1Malaysia Development Berhard (1MDB), un fondo soberano destinado a promover el desarrollo económico del país a través de alianzas internacionales e inversiones externas directas.

Pese a que la iniciativa buscaba mejorar el futuro de la población del país, la realidad fue bien distinta, ya que los principales directivos del 1MDB y sus socios desviaron más de $4,500 millones de dólares a sus cuentas privadas durante seis años con el fin de financiar sus lujosos estilos de vida a costa del bienestar de los ciudadanos.

Según el Departamento de Justicia, varios funcionarios cercanos al fondo soberano realizaron varias transacciones desde 2009 hasta 2015 a sociedades ficticias ubicadas en Estados Unidos y en otros países para blanquear el dinero del gobierno malasio sin ser descubiertos.

La naturaleza de los envíos monetarios permitía que los funcionarios del 1MDB ocultaran el origen, la fuente y la propiedad de los fondos traspasados, los cuales acababan siendo utilizados para adquirir activos en todo el mundo.

Año tras año, las cantidades de dinero robadas del fondo soberano crecían cada vez más: en 2014, por ejemplo, cerca de $850 millones de dólares fueron desviados a varios paraísos fiscales bajo el pretexto de que iban a ser utilizados para comprar bonos del Estado.

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Cerca de $4,500 millones de dólares fueron desviados del 1MDB a sociedades ficticias.

Sin embargo, dicha cantidad, sumada al dinero blanqueado en años anteriores, fue empleada, entre otras cosas, para comprar un yate de lujo de 300 pies valorado en más de $260 millones de dólares, derechos de varias películas, propiedades inmobiliarias de alta gama, piezas de joyerías y obras de arte.

Además, cinco años antes, en 2009, varios funcionarios del 1MDB y sus socios interceptaron cerca de mil millones de dólares destinados a inversiones energéticas en el extranjero y los desviaron a varias sociedades ficticias con el fin de adquirir activos en diferentes países.

Finalmente, en julio de 2016 y tras una extensa investigación sobre los constantes movimientos financieros que rodeaban al fondo soberano malasio, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó ante las autoridades una denuncia civil que exigía la confiscación de más de mil millones de dólares en activos vinculados a la conspiración internacional del 1MDB.

Además, mientras las autoridades deciden la fecha en que se celebrará el juicio, la acusación ha decidido aumentar la cuantía de la demanda y ahora exige que los responsables devuelvan $650 millones de dólares más que la cantidad fijada inicialmente, lo que convierte a este caso en la mayor operación llevada a cabo bajo la Iniciativa de Recuperación de Activos Robados del Departamento de Justicia.

“El 1MDB fue creado para mejorar la situación de los ciudadanos de Malasia, pero un pequeño número de individuos prefirieron usar esos fondos para satisfacer su codicia y sus ambiciosos objetivos“, afirmó la ayudante del fiscal Sandra R. Brown.

“El robo del dinero tuvo lugar a través de una red de mentiras y transacciones fraudulentas que, afortunadamente, fueron descubiertas gracias al duro trabajo de los fiscales y de los agentes de la ley especializados en estos asuntos. Estados Unidos jamás se convertirá en un país donde los funcionarios corruptos puedan esconder sus activos y blanquear dinero“, añadió Brown.

“Esta operación es un recordatorio del papel esencial que juega el FBI en la lucha contra la corrupción internacional. Cuando ciertos individuos intentan lavar dinero en nuestro país, las autoridades trabajan sin descanso para identificar a dichos criminales y recuperar los fondos robados”, afirmó Stephen E. Richardson, subdirector de la División de Investigaciones Criminales del FBI.