Cine colombiano va viento en popa

Incentivos legales y fiscales han promovido las producciones cinematográficas cafeteras

“El abrazo de la serpiente”, del director Ciro Guerra, es una suerte de cereza en el pastel que engalana la fiesta que vive el cine colombiano contemporáneo.

El potente drama que cuenta la historia de dos exploradores del Amazonas separados por 40 años y su encuentro con el chamán Karamakate, es considerada la película colombiana más famosa de todos los tiempos ya que logró una nominación a los premios Oscar como mejor película extranjera en 2016 y recibió el premio Art Cinema del Festival de Cannes. Así opina Carlos Gutiérrez, director de Cinema Tropical, entidad que promueve la distribución y exhibición de películas latinoamericanas en Nueva York.

“Colombia se ha consolidado a partir ambiciosas leyes que han permitido regular y apoyar las producciones, así como otros incentivos e infraestructura local”, apuntó. Las producciones han sido seleccionadas en otros festivales de importantes como Sundance, Rotterdam y Berlinale.

Guerra, quien también dirigió la cinta “Los viajes del viento” (2009) pertenece a una generación de cineastas brillantes a la que se suman César Augusto Acevedo, director de “La tierra y la sombra” (2015); Jorge Forero, director de “Violencia” (2015) y Óscar Ruiz Navia, director de “Los hongos” (2014).

Además de la Ley de Cine que data de 2003 y regulaciones que protegen la producción intelectual, los legisladores colombianos aprobaron la Resolución 1021 de 2016. La norma, decretada el 3 de mayo de 2016 por el Ministerio de Cultura, regula todos los asuntos de la actividad cinematográfica en el país.

El trabajo, que fue llevado a cabo por la Dirección de Cinematografía del Ministerio, reúne y actualiza en una única resolución para facilidad del trabajo de los cineastas y prestadores de servicios, diversidad de regulaciones en materias de postulación de proyectos para incentivos tributarios; reconocimiento de nacionalidad de proyectos y películas; registros de salas, agentes del sector y festivales y cineclubes; clasificación de películas; sanciones, costos de ciertas actividades; cine como patrimonio y bien de interés cultural, entre otros.

Imagen de “Los viajes del viento”, de Ciro Guerra. /Foto: Film Movement.

Fondos

Para 2017 fueron aprobados recursos por un total de $10.14 millones para el Fondo de Desarrollo Cinematográfico, los cuales son recaudados por medio de una cuota parafiscal que pagan los exhibidores, distribuidores y productores de películas colombianas.

De acuerdo con el portal Proimagenescolombia.com, las cifras muestran el crecimiento de la industria cinematográfica. En 2010 se registraron 33.66 millones de espectadores, para un total de taquilla de $93.97 millones, lo cual creció en 2016 a 61.44 millones de espectadores generando ingresos por $173 millones. Actualmente hay un promedio de 36 estrenos anuales.

Haciendo eco de ese auge, Cinema Tropical no escatimó esfuerzos para rendir tributo a la compañía productora colombiana Burning Blue, con un ciclo de cine realizado en The Museum of the Moving Image. Para Cinema Tropical, la productora es clave en el renacimiento del cine en Colombia.

“Fundada en 2019 por Diana Bustamante, Jorge Forero y Paola Pérez Nieto, se convirtió rápidamente en una de las compañías cinematográficas líderes en Colombia, enfocándose en proyectos con fuertes elementos estéticos y narrativos, particularmente para directores principiantes y esforzándose por desarrollar películas de alta calidad para públicos específicos.

La fuerte línea editorial y el trabajo riguroso de la compañía ha posicionado sus películas en los principales festivales del mundo, también producto de haber consolidado un viable y efectivo modelo de producción nacional e internacional”, afirma Cinema Tropical.

Las producciones de Burning Blue han sido seleccionadas por el Festival de Cannes por cuatro años consecutivos: “Tierra y sombra”; “Refugiado” (2014) de Diego Lerman; “Solecito” (2013) de Óscar Ruiz Navia. En 2012, con “La Sirga” y “La Playa D.C.” (2012) de Juan Andrés Arango. Adicionalmente, “Los viajes del viento” se estrenó en 2009. La compañía además ha co-producido otros filmes con otros directores latinoamericanos tales como Enrica Pérez, de Perú, Nicolás Pereda, México; y Diego Lerman, de Argentina.

Al preguntar cómo han logrado el éxito, el equipo de Burning Blue respondió que “no existen fórmulas para hacer buenas películas”. “El esquema de Burning Blue ha sido el haber logrado encontrar un modelo de producción sostenible en el tiempo, logrando películas de alta calidad para públicos específicos en el mercado mundial. Ha sido un proceso de mucho trabajo y aprendizaje de cómo funciona la industria del cine independiente a nivel mundial para poder posicionar las películas que queríamos hacer, permitiéndoles que se visibilizaran en todo el mundo”.

A pesar de que estas producciones han ganado premios internacionales, aún son pasadas por alto en Estados Unidos, particularmente en Nueva York. Solamente dos de 10 producciones de Burning Blue han asegurado distribución en los teatros (“La Playa D.C. y “Tierra y sombra”).

“En diferentes festivales alrededor del mundo, es muy positiva la presencia y los comentarios de los colombianos posteriores a la película”, añadieron los productores.

En Nueva York

Para crear una conexión directa entre la diáspora, sus raíces y el talento cinematográfico, Juan Carvajal –un cineasta oriundo de Cali– fundó el Festival de Cine Colombiano en octubre de 2012.

“Inicialmente nació como una muestra pero desde el segundo año se volvió competitivo y es el único festival de cine colombiano en el mundo que cuenta con un jurado importante que premia las diferentes selecciones que tenemos como ficción, documental y cortometrajes”, dijo.

Su iniciativa reconoce que por muchos años la industria fílmica en Colombia careció de recursos para producir localmente. Además había poca audiencia y ésta demandaba más producciones hollywoodenses. “En los años recientes, Colombia ha expandido sus recursos para apoyar a los cineastas en todo el país, y desde entonces el número de producciones se han incrementado dramáticamente”, anuncia en su portal.

Carvajal añadió que hay un promedio de 20 películas que se exhiben en Nueva York y que sobresalen porque son solo estrenos, películas del año para todo tipo de público que espera cada marzo para conectarse de nuevo con el país a través de las imágenes de nuestro cine. “Esto, es lo más importante del festival, la conexión que tiene con su audiencia pues es a través del cine que el espectador vuelve de nuevo a Colombia a reencontrarse con sus historias universales y sus locaciones inolvidables”.

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