Aprendices, a la espera del impulso

La formación en el puesto de trabajo es una de las recetas para mejorar el mercado laboral

Los programas de aprendizajes son muy usados en Europa./Shutterstock
Los programas de aprendizajes son muy usados en Europa./Shutterstock
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Uno de los problemas que dicen tener muchas empresas para no cubrir todas las ofertas de empleo es la falta de personas con la capacitación adecuada para cubrir los puestos de trabajo.

Richard Reeves, uno de los economistas de Brookings en Washington DC, explicaba en el blog de este centro de estudios que “podemos seguir regañando a las empresas por no proveer más formación o podemos hacer algo a través de políticas públicas” ¿Cómo?

Reeves se refería al reforzamiento de los programas para aprendices por parte de la Administración. En su propuesta presupuestaria Donald Trump lo dotó con una cantidad similar a la que tuvo en la época de Barack Obama ($95 millones, $5 millones más que en 2016) pero en junio, con una Orden Ejecutiva ha pedido financiarlo con $200 millones que va a conseguir  haciendo reducciones en otros programas de entrenamiento laboral.

Adicionalmente, el Congreso va a debatir si se pueden usar los ahorros de cuentas 529 (diseñadas para pagar los costos de educación superior) para ciertos costos de los registros de programas de aprendizaje.

Un aprendiz es una persona que adquiere una serie de capacitaciones mientras trabaja y recibe instrucción. A diferencia de las pasantías se recibe un salario, el 40% o 60% de lo que se cobra en su profesión, además de un modelo de formación que si es necesario puede hacer ganar al aprendiz una credencial. Hay programas registrados de aprendices, que desarrollan una serie de estándares de instrucción y supervisión de estos, y que se ponen en marcha por empleadores, instituciones educativas u organizaciones comunitarias, entre otros participantes.

El número de aprendices está subiendo en EEUU pero no se va a llegar fácilmente al nivel que hay en Europa. A finales de 2013 había 375,425 aprendices, según las cifras del Departamento de Trabajo y a finales del año pasado se sobrepasaba el medio millón.  Aunque el aumento ha sido importante en un país de más de 324 millones de personas, aún se está muy por detrás de, por ejemplo en el Reino Unido, un país con 65.6 millones de habitantes, en el que año pasado había 900,000 aprendices.

Un estudio del Center for American Progress explicaba hace unos años lo positivo de este modelo de formación en el trabajo a través del aprendizaje, máxime en puestos que están evolucionando constantemente y no hay una serie de estudios definidos para cubrirlos.

Este grupo de estudios explicaba para empezar que el aprendizaje es un trabajo. Los aprendices cobran mientras se forman y abren oportunidades.  Además, una vez que estos consiguen completar el aprendizaje sus salarios suelen subir por encima de los que no tienen este entrenamiento en el trabajo.

Otro de los puntos positivos de esta formación laboral es que además esta se consigue con muy poca o ninguna deuda, un problema que es cada vez mayor para quienes toman otros caminos de formación tal y como se comprueba en las altas cifras de endeudamiento estudiantil.

Para quienes no tienen una formación universitaria de cuatro años, el aprendizaje es el camino a la clase media y para las empresas que los patrocinan es una fuerza de trabajo capacitada a la medida que aumenta la productividad de estas.

Las cinco profesiones con más aprendices activos

  1. Electricistas
  2. Fontaneros
  3. Carpinteros
  4. Obreros de construcción
  5. Conductores de camiones