Repartidor de Uber es despedido tras quedar atrapado en Lincoln Tunnel

El GPS le llevó por una dirección prohibida y acabó siendo sancionado por la policía de Port Authority

Repartidor de Uber es despedido tras quedar atrapado en Lincoln Tunnel
Uber ha cambiado el panorama sobre el asfalto, con amigos y enemigos
Foto: Shutterstock

Hicham Oulhint, nacido en Marruecos hace 28 años y residente de Nueva Jersey desde hace siete meses, sufrió en primera persona las consecuencias de esta peligrosa ‘mezcla’ tras quedarse atrapado el martes en Lincoln Tunnel mientras cumplía con uno de sus primeros encargos como repartidor de Uber Eats, el servicio de comida a domicilio de la empresa de transporte privado.

Oulhint entró en el túnel alrededor de las 7:10 p. m. siguiendo las indicaciones de su GPS sin saber que lo que estaba haciendo era ilegal; de hecho, cuando el ‘novato’ se dio cuenta de que algo iba mal ya era demasiado tarde porque no tenía escapatoria.

“Llegué a Nueva York hace poco y no sabía nada del túnel, por lo que me asusté bastante cuando me vi rodeado de tantos coches. Tampoco me crucé con ninguna bicicleta, y eso también me resultó extraño”, afirmó al Post Oulhint, quien no había visitado la Gran Manzana hasta esta semana.

En el momento del incidente, el marroquí se disponía a recoger un pedido procedente de un establecimiento de FoodKick, uno de los servicios ofrecidos por Fresh Direct, para transportarlo desde Hell’s Kitchen hasta un apartamento en Chelsea. Por desgracia, las cosas no salieron como él esperaba y, tras conseguir salir sano y salvo del túnel, la policía de Port Authority lo detuvó y multó por haber llevado a cabo una “invasión desafiante“.

El castigo de las autoridades no fue suficiente para desmotivar a Oulhint, quien no se dio por vencido y decidió regresar en tren al establecimiento de FoodKick para recoger el pedido y llevarlo finalmente a su destino. “Quería terminar el trabajo porque no me gusta quedarme con lo que no es mío”, confesó el repartidor.

El gran sentido del deber de Oulhint, sin embargo, no sirvió para salvar su puesto de trabajo, ya que su contrato con Uber fue cancelado al día siguiente. “Aprendemos de nuestros errores. Tendría que haber prestado más atención a lo que estaba ocurriendo a mi alrededor”, afirmó el repartidor, que a día de hoy se encuentra buscando un nuevo empleo.