Por qué apoyo a los ‘soñadores’

Por qué apoyo a los ‘soñadores’
El Congreso debe actuar ahora para asegurar que los ‘soñadores’ tengan la oportunidad de demostrar que ellos también quieren convertirse en ciudadanos completos en la tierra que aman. /Getty Images

Uno de los recuerdos más vivos de mi infancia fue la llegada de cuatro hermanas religiosas –monjas– de Irlanda, que venían a mi ciudad natal de Ballwin, Missouri, para comenzar a enseñar en la nueva escuela elemental de la Parroquia del Sagrado Niño.

Yo apenas tenía 7 años, pero jamás olvidaré los extraordinarios gestos de toda nuestra comunidad para hacer que estas recién llegadas, estas “extranjeras”, estas inmigrantes, se sintieran bienvenidas y en casa.

Esa imperativa de dar la bienvenida al forastero y tratarlo con respeto es fundamental para los ideales sobre los cuales se fundó nuestro país. Es también una parte intrínseca de quienes somos como personas de fe.

Incluso así lo dice la Biblia. En Levítico, por ejemplo, Moisés dijo al pueblo de Israel y a nosotros, sus descendientes espirituales, que “tratarás al forastero que reside contigo de igual forma que a los nativos nacidos entre ti”.

Ese es el único motivo que tenemos los religiosos para nuestra defensa del inmigrante. Sugerir que lo hacemos para aumentar nuestra feligresía o ingresos, es absurdo y grosero.
Nosotros los católicos –y judíos, musulmanes y otros cristianos, y de hecho todos en Estados Unidos excepto los nativos americanos– tenemos en nuestros recuerdos a nuestros padres y abuelos que llegaron aquí como inmigrantes.

Todos los domingos, la misa se celebra en esta arquidiócesis en 32 idiomas diferentes, mientras seguimos recibiendo a inmigrantes de todo el mundo. En pocas semanas, veremos desfiles en la Quinta Avenida celebrando a los italianos, hispanos y polacos, además de desfiles anuales en honor a los irlandeses, alemanes, puertorriqueños, dominicanos y muchos otros.

Es cierto que los países tienen el derecho y deber de velar por que existan fronteras seguras y una política de inmigración sensata. Las personas razonables pueden tener un debate honesto sobre la mejor manera para lograrlo. Con DACA, sin embargo, estamos tratando con personas que llegaron aquí como infantes, y que ahora son nuestros vecinos, compañeros de trabajo, compañeros feligreses y amigos. Este es su hogar. Ellos saludan a nuestra bandera y aman a nuestro país.

El Congreso debe actuar ahora para asegurar que los ‘soñadores’ tengan la oportunidad de demostrar que ellos también quieren y merecen la oportunidad de convertirse en ciudadanos completos en la tierra que aman.

Es por eso que continuaré defendiendo a los ‘soñadores’ y abogando por una política de inmigración justa y medida. Mi único motivo en esto, es que creo en la Biblia y en los Estados Unidos de Norteamérica.

-Timothy M. Dolan es el cardenal de la Arquidiócesis de Nueva York