Sandy continúa atormentando a neoyorquinos

Al cumplirse cinco años del paso del huracán activistas reclaman que las comunidades de color y de bajos ingresos permanecen rezagas en el proceso de recuperación
Sandy continúa atormentando a neoyorquinos
Maribel Torres regresa a la casa que ocupaba en 2012. Sandy la dejo sin casa.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Maribel Torres llora al ver en ruinas la casa en la que crió a sus hijos pequeños, en el vecindario de Midland Beach, en Staten Island. Todas las propiedades en la intersección de Idlease Place y la avenida Hamden fueron reconstruidas a cinco años del devastador paso del huracán Sandy, menos el lugar en el que la inmigrante mexicana lo perdió todo.

Torres recuerda que aquel 29 de octubre del 2012 ignoró la advertencia de las autoridades y optó por no evacuar. Asumió que Sandy sería de baja intensidad, como el huracán Irene, en 2011. Pero lo que sería un fin de semana en pijama enfrente de la televisión se convirtió en terror cuando la inundación cubrió el primer piso de la casa y la familia tuvo que ser rescatada por las brigadas de bomberos y oficiales de policía.

Maribel Torres regresa a la casa que ocupaba en 2012, donde vivio con su familia por 4 años. Sandy la dejo sin casa. A 5 años del huracan Sandy en Staten Island.
Maribel Torres perdió su hogar en 2012.

“Mi familia no se ha recuperado de Sandy, y tal vez nunca lo haga. Tenemos recuerdos muy tristes. Pienso todo el tiempo en esa madre que perdió a sus bebés en el agua”, expresó Torres frente a la casa que alquiló por varios años. “El dueño de la propiedad se cansó de esperar la ayuda federal. Intentó hacer reparaciones por su cuenta y finalmente murió hace dos años con el tormento de su casa arruinada”.

La devastación de Sandy aún puede percibirse en el vecindario a cinco años de que el poderoso ciclón azotara la línea costera de Staten Island, cobrando 24 vidas en ese condado, incluyendo las de Connor y Brendan Moore, de 4 y 2 años, los niños que recuerda Maribel.

“Nunca pudimos volver a nuestro hogar”, dijo la madre con lágrimas cubriendo su rostro. “Esta casa está destruida, igual que el corazón de mucha gente que logró sobrevivir”.

Permanecen las estrellas de madera colocadas en 2012 por estudiantes con mensajes de esperanza para los residentes.

A la familia de Torres le llevó casi dos años conseguir un nuevo apartamento. La madre comentó que se estableció con sus hijos y su esposo en el vecindario de Sunnyside, a casi cuatro millas de la línea costera.

“Quisimos mudarnos lo más lejos posible del mar. No soportaría otra devastación como Sandy”, comentó Maribel.

Al igual que en el 2012, El Diario volvió a recorrer esta semana las mismas calles, como la intersección de las avenidas Mapleton y Patterson, que quedaron sepultada en fango y escombros cuando descendió el agua de la inundación que provocó Sandy, que alcanzó hasta siete pies de altura.

La intersección de las avenidas Mapleton y Patterson, octubre de 2012. Foto: Archivo/El Diario.

Varias casas en la zona continúan deshabitadas, mientras otras todavía están reconstruyéndose. Algunas propiedades fueron demolidas y los terrenos, repletos de maleza, están cercados y exhiben letreros de venta.

Y como recordatorio del temple ante la furia de la naturaleza, perduran las coloridas estrellas de madera colocadas por estudiantes en los postes del alumbrado público, con mensajes de esperanza.

La intersección de las avenidas Mapleton y Patterson en la actualidad.

Víctimas de Sandy y de María

“Muchos dueños prefirieron vender sus propiedades y marcharse de aquí sin mirar atrás”, dijo a El Diario el puertorriqueño Ernest Clare, quien tras el paso de Sandy salvó la vida de más de 40 personas al navegar en una balsa inflable sobre las turbias aguas.

Ernest y su hermano Henry lograron rescatar a sus vecinos y otros residentes atrapados en los áticos de sus casas.

Los hermanos Clare lograron salvar a más de 40 personas, octubre de 2012. Foto: Archivo/El Diario.

“Sandy nos dio una muy dolorosa lección. La gente que se quedó levantó sus casas varios pies sobre la tierra sobre cimientos de concreto, tan resistentes hasta para soportar un edificio. Otro huracán llegará el día menos pensado y todos aquí quieren estar listos cuando ese momento llegue”, expresó Clare.

La tragedia se repitió recientemente para la familia de los hermanos Clare, que también lo perdió todo en Puerto Rico tras el paso hace poco más de un mes del poderoso huracán María.

Ese también es el caso de Rachel Rivera, una sobreviviente de Sandy y residente de Red Hook, una de las zonas más afectadas hace cinco años. La mujer dijo que su hermana gemela está desaparecida en Puerto Rico desde el 20 de septiembre, cuando María tocó tierra.

Rachel Rivera sobrevivió a Sandy/Foto: Zaira Cortés.

“Todavía recuerdo la sensación del agua fría de la lluvia resbalando sobre mi cuerpo y el de mi hija. El techo de mi apartamento se vino abajo, los escombros aplastaron a mi perro. Lloro cuando pienso que mi hija pudo morir ese día en su habitación con nuestra mascota”, dijo Rivera, quien se ha convertido en una voz de los sobrevivientes de Sandy. “Ahora mi madre perdió su casa en la isla, no encontramos a mi hermana y a sus hijas pequeñas. Somos víctimas por partida doble. El cambio climático es una realidad que nos está aniquilando”.

¿La ciudad está preparada para otro huracán?

Activistas y ambientalistas de organizaciones como 350.org sostienen que muchos sobrevivientes aún están lidiando con el impacto de Sandy, como los inquilinos de las viviendas de la Autoridad de Vivienda (NYCHA), “además de que la Ciudad no ha tomado medidas climáticas tangibles”.

El grupo, enfocado en justicia climática, indicó que las comunidades afectadas desproporcionalmente, son especialmente las de color y de bajos ingresos, “las cuales permanecen rezagadas en el proceso de recuperación”.

Varias casas aún en reconstrucción a cinco años de Sandy.

“Nuestras comunidades no participaron en la mayoría de las medidas implementadas por la administración del alcalde Bill de Blasio después de Sandy (…) la Ciudad ha corregido ciertos errores, pero persisten las lecciones no aprendidas”, dijo Elizabeth Yampierre, directora ejecutiva de UPROSE, una organización comunitaria latina establecida en Sunset Park, Brooklyn. “No hay una real conciencia del cambio climático y sus desafíos para la ciudad”.

Sin embargo, Seth Stein, portavoz de la Alcaldía, dijo que el huracán Sandy, el peor desastre natural que ha impactado la ciudad, “destacó nuestras vulnerabilidades en cuanto a las tormentas costeras y los impactos del cambio climático. Como resultado, la Ciudad lanzó un programa de resiliencia de más de $20,000 millones para fortalecer nuestras costas, mejorar nuestros edificios, proteger nuestra infraestructura y fortalecer nuestros vecindarios y comunidades”.

“Construir una ciudad más resistente también significa construir una ciudad más justa (…) al mismo tiempo, NYCHA está trabajando arduamente para asegurarse de que las viviendas públicas de las que dependen 400,000 neoyorquinos estén listas frente a futuras tormentas”, agregó Stein.

¿Qué ha cambiado desde Sandy?

De acuerdo con datos de la Ciudad, parte de las medidas para hacer frente a otro huracán tan poderos como Sandy incluyen:

  • 4.2 millones de yardas cúbicas de arena en Coney Island y en la península de Rockaway.
  • 9.8 millas de dunas en la península de Rockaway y Staten Island.
  • 10,500 pies lineales de mamparos en toda la ciudad.
  • 16 nuevas enmiendas al Código de Construcción para abordar nuevas amenazas climáticas.

Los proyectos de infraestructura a gran escala que ya se han terminado o están en proceso, incluyendo:

  • Reconstrucción completa del muelle de Rockaway, con un diseño resistente a tormentas costeras.
  • Se completó el proyecto de estructuras T-Groin de $28 millones en Sea Gate, Coney Island, para reducir el riesgo de inundaciones y otras afectaciones climáticas.
  • Se concluyó la protección semipermanente contra inundaciones edificada en barrios vulnerables como Red Hook.
  • La Ciudad emprendió una revisión ambiental de $740 millones sobre la resiliencia costera en el Lower East Side, una de las zonas más afectadas por Sandy.
  • Se ha diseñado un sistema de protección contra inundaciones de $238 millones en Two Bridges, la primera fase del Proyecto de Resiliencia Costera del Bajo Manhattan.
  • Se ha invertido $45 millones en medidas de resiliencia y planificación a largo plazo en Hunts Point, El Bronx, para garantizar la viabilidad del suministro de alimentos de la ciudad, uno de los centros de distribución más grande de la nación.
  • Se están restaurando 68 acres de humedales degradados en Staten Island. Además, está en proceso de construcción el proyecto Bluebelt de $22 millones, en Midland Beach, que ayudará a reducir las inundaciones locales. Parte del proyecto incluye la edificación de diques blindados USACE para la contención de agua en la costa este de Staten Island.
  • La Oficina de Manejo de Emergencias (OEM) lanzó nuevos mapas de evacuación de huracanes para guiar mejor a los residentes en la planificación de evacuación. La Ciudad también extendió el alcance de las campañas NotifyNYC, ReadyNY y Know Your Zone para crear conciencia del riesgo de afectaciones climáticas.

NYCHA

Después de Sandy, en diciembre de 2015, FEMA otorgó $3,000 millones a NYCHA, la mayor subvención de recuperación en su historia, para reparar daños en 33 complejos de vivienda, hogar de más de 60,000 neoyorquinos.

Parte del trabajo de recuperación incluye refuerzo estructural, entradas elevadas, barreras automáticas contra inundaciones y nuevos sistemas de calefacción y agua caliente.

La Ciudad indicó que se ha completado la renovación de un complejo de vivienda en el Lower East Side, pero otros 17 complejo, con 129 edificios, aún están en construcción.

A fines de 2017, NYCHA habrá otorgado alrededor de $2,000 millones en contratos relacionados con los trabajos de recuperación de Sandy, según datos de la Ciudad.