Vecinos temen quedar asfixiados por toneladas de basura

Residentes de la zona este del Alto Manhattan están preocupados por la construcción de una estación de transferencia de residuos sólidos en su área que aseguran aumentará los casos de asma y otras enfermedades respiratorias
Vecinos temen quedar asfixiados por toneladas de basura
Judith Cohen asegura que sale mucho humo de la estación de transferencia de basura ubicada en su vecindario.
Foto: Pedro F. Frisneda / El Diario

Ha pasado más de una década desde que el proyecto fue aprobado por la Ciudad y queda poco tiempo para que termine su construcción y entre en funcionamiento completamente, sin embargo los residentes de la zona este del Alto Manhattan (Upper East Side) –incluyendo los del barrio latino del East Harlem y Yorkville–, no dejan de mostrar su preocupación por la cercanía de una enorme estación de transferencia de basura que está ubicada, literalmente hablando, en su patio trasero.

Según aseguraron algunos de los vecinos que hablaron con El Diario, la entrada en funcionamiento de la estación marítima de transferencia de basura “Marine Transfer Station” (MTS ) en el East 91th Street y el East River, afectará la salud de los residentes de la zona, especialmente de aquellos que sufren de asma y otras enfermedades respiratorias.

La estación marítima de transferencia de basura “Marine Transfer Station” (MTS ) en el East 91th Street y el East River.
El Departamento de Diseño y Construcción de la ciudad de Nueva York supervisa la construcción de la MTS.

“Esto es algo siniestro. Nosotros tendremos que lidiar con los barcos y las pilas de humo en el aire por el tráfico de camiones. Yo sufro de problemas respiratorios desde hace varios años como asma, enfisema pulmonar y he tenido neumonía un par de veces (…) Hay muchos niños que están cerca del área y estarán respirando todo eso”, se quejó Judith Cohen, una mujer jubilada quien tiene 45 años viviendo en el sector.

El joven Jairo Escalante, de 19 años, quien tiene cinco años viviendo en el complejo de viviendas públicas John Haynes Holmes Towers –ubicado prácticamente al frente de la MTS–, también se mostró preocupado por el impacto que este proyecto pueda tener en la salud de su familia.

“No es una buena idea que abran esto aquí. Mi hermanita de 14 años tiene asma y no quiero que empeore su enfermedad debido a esto. Ella tiene que usar una máquina regularmente  y mi mamá también sufre de problemas respiratorios algunas veces”, dijo Escalante, de padre hondureño y madre puertorriqueña.

A Jairo Escalante le preocupa el impacto que este proyecto pueda tener en la salud de su familia.

A pesar que son muchos los residentes del Upper East Side, así como los activistas y funcionarios públicos que por años se han opuesto férreamente a la construcción de esta estación de transferencia, su finalización y su puesta en funcionamiento son ya casi inevitables.

Herencia de Bloomberg

La construcción de la estación se incluyó en el plan de gestión de residuos sólidos (SWMP) elaborado por el exalcalde Michael Bloomberg que fue aprobado en 2006 por el Concejo Municipal. Los partidarios de la estación, incluyendo el actual alcalde Bill de Blasio, dicen que la misma distribuirá de manera más equitativa los desechos de la ciudad, que ahora se concentran en las áreas más pobres como North Brooklyn, South Bronx y Southeast Queens.

También, muchos aseguran que no es justo que Manhattan sea el único condado de la ciudad que no tenga hasta ahora su propia estación de transferencia de basura y que por ende no asume responsabilidad total de sus residuos.

“El plan cuando se aprobó y debatió durante la administración Bloomberg, era para que todas las comunidades de la ciudad asumieran un nivel de responsabilidad por la basura que producen. Nadie quiere un basurero en su vecindario, pero la verdad es que en el Sur de El Bronx, que yo también represento era desproporcionado el número de basureros y esta fue una manera decir ‘Manhattan también produce basura y ellos también tienen que bregar con su basura’”, dijo la presidenta con del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark-Viverito.

“Yo estaba a favor del plan y sigo estándolo. Nosotros como ciudad debemos hacer algo para aumentar los niveles de reciclaje para minimizar la cantidad de basura que producimos”, agregó Mark-VIverito, quien representa el Distrito 8th, que incluye El Barrio y el East Harlem. 

En el caso específico del MTS sugirió que se cree un consejo asesor para “que la comunidad pueda expresar sus preocupaciones y que la ciudad no espere que ocurra algo malo para responder o hacer los cambios necesarios”.

Consecuencias nefastas

Sin embargo, los detractores del proyecto indican que la cantidad de tráfico de camiones de basura que generará la estación causará más contaminación ambiental por la quema de combustible diesel, lo que tendrá consecuencias nefastas en una de las zonas de la ciudad de Nueva York con los mayores índices de asma.

“En el East Harlem los niveles del peligroso contaminante de aire PM2.5 (materia de particulada fina que puede ser dañina para la salud de las personas cuando sus niveles en el aire son altos) son de 9.7 microgramos por metro cúbico comparado con el 8.6 de toda la ciudad, y no creo que sea apropiado tener esta estación de transferencia, con los altos índices de asma que ya existen y a sólo pocos metros de una escuela y de viviendas públicas”, dijo la asambleísta estatal Rebecca A. Seawright, demócrata quien representa el Distrito 76th, en donde se está construyendo la polémica planta.

“Por ello patrociné una legislación (S.5559) haciendo un llamado al Departamento de Salud del Estado de Nueva York para que realice un estudio sobre los altos niveles de asma en todo el condado de Manhattan y estamos esperando que esto sea firmado por el gobernador (Andrew Cuomo), para demostrarselo a él y al alcalde (Bill) De Blasio y tratar de mitigar esta situación”, agregó la funcionaria.

Recientemente, la asambleísta Seawright realizó un foro, junto al Community Board 8, llamado “Air Quality and Asthma Forum”, en el cual expertos en salud, medio ambiente y servicios sociales analizaron el impacto que podría tener la apertura la MTS en el Este de la calle 91 en Manhattan.  

Entre los participantes del foro se encontraba el doctor Thomas Newman, Jefe de Cuidados Pulmonares Críticos del NYC Health + Hospitals Metropolitan, un hospital público que se encuentra a tan sólo cinco cuadras de la estación de transferencia de basura y que atiende a un gran número de pacientes asmáticos, la mayoría de ellos de origen hispano.

Analizan su impacto

Aunque aseguró no conocer exactamente el impacto ambiental que tendrá la apertura de esta planta en East Harlem, el doctor Newman confirmó a El Diario que la prevalencia de asma en esa área de Manhattan es más alta que en otras zonas de la ciudad y la estación de transferencia podría impactar o aumentar esa proporción. “Ello dependerá de las partículas y el humo que van a ser producidos cuando abra (la estación). Pero obviamente si esos contaminantes del aire aumentan no van a ayudar a nuestros asmáticos”, advirtió el especialista.

“Tenemos un grupo muy significativo de hispanos y latinos que sufren de asma que vienen a nuestra clínica”, agregó Newman quien ha atendido a pacientes en el área de East Harlem por más de 30 años.

Entre las personas que sufren de esta enfermedad crónica y que ven con mucha preocupación la apertura de la MTS se encuentra Joanna Perry, de 48 años, quien vive desde hace tres años en el complejo de viviendas públicas John Haynes Holmes Towers de NYCHA (New York City Housing Authority).

“Yo y mi hijo de 18 años tenemos asma desde que nacimos y mi hija de 19 años comenzó a sufrir de asma a los 16. Ahora con la cantidad de camiones que esto va a traer no quiero ni imaginarme qué va a pasar”, dijo la madre boricua.

“Esto va a traer mucha peste y no voy a poder abrir las ventanas. Yo vivo en el octavo piso y siempre huelo la peste y si abro las ventanas va a entrar ese olor en toda la casa”, se quejó.

A la puertorriqueña Joana Perry, de 48 años le preocupa la apertura de la planta de basura porque sufre de asma.

A otro que le preocupa las consecuencias negativas que esta planta de transferencia pueda causar en su vecindario es el puertorriqueño Nelson Santiago, quien también vive desde hace dos años en el mismo complejo de NYCHA. “Desgraciadamente yo veo esto como algo muy negativo que nos va a afectar a todos. Esta planta es muy grande y va a haber mucha basura y vamos a ver un aumento en el tráfico de camiones. Yo vivo en la parte de atrás del edificio y no puedo abrir las ventanas porque a veces entra el olor a basura desde ese lugar”.

“También se huele el diesel de los camiones, especialmente durante la noche cuando pasan muchos. Esto me preocupa principalmente por los niños que son tan débiles, principalmente por el asma”, dijo Santiago, quien añadió que en el área también viven muchas personas mayores con problemas respiratorios.

El puertorriqueño Nelson Santiago, residente en un edificio de NYCHA, tambien se opone la ubicación de la estación en su vecindario.

Cerca de los niños

Pero, si bien los que se han manifestado en contra del plan se enfocan en la proximidad de la estación de transferencia a dos complejos de edificios públicos de NYCHA , como el Isaac–Holmes Houses y el Holmes Towers, también la instalación está a sólo tres cuadras de Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde neoyorquinio y a varias torres residenciales de lujo.

Peor aún, la rampa que da acceso a la planta desde la autopista FDR Drive pasa prácticamente por encima del centro deportivo y recreacional Asphalt Green, que tiene una piscina y un campo de fútbol al aire libre donde a diario acuden miles de niños y adolescentes.

La rampa que da acceso a la planta desde la autopista FDR Drive pasa prácticamente por encima del centro deportivo y recreacional Asphalt Green, al cual acuden muchos niños.

El Diario contactó a una de las empresas encargadas de la construcción de la planta, Skanska USA Inc. y su portavoz, Michael E. Iacovella,  dijo que todas las solicitudes de comentarios sobre este trabajo deberían estar dirigidas al Departamento de Sanidad la ciudad de Nueva York (DSNY). “Su pregunta se centra en las preocupaciones de la comunidad cuando la estación esté en funcionamiento. Nosotros sólo somos la compañía contratada para construir la instalación. Por ello es mejor preguntarle al diseñador o al propietario, quien operará la instalación”, dijo.

Al cierre de esta edición el DSNY no había repondido al mensaje enviado por este periódico, sin embargo, otros medios locales han reportado que esa agencia municipal ha hecho algunas concesiones e incluso acordó trasladar la rampa de acceso a la planta desde la calle 91 hasta la 92, lo que significa que los camiones no tendrían que cruza tan cerca del centro de recreación, como se planeó originalmente.  Además, se dijo que el DSNY colocará a uno de sus empleados en la rampa de entrada cuando el sitio esté en operación para controlar los movimientos de camiones y peatones.

Cuando comenzaron las construcciones del proyecto en 2013, bajo la supervisión del  Departamento de Diseño y Construcción de la ciudad de Nueva York y con un costo inicial de $181 millones, estimaciones preliminares indicaban que el mismo traería hasta 54 camiones de basura por hora a través del vecindario para descargar hasta 5,280 toneladas de basura al día en la estación, proveniente de los otros cuatro condados de la Gran Manzana, para luego ser en colocada en barcazas para su envío a vertederos fuera del estado.

Actualmente, los desechos que producen los residentes de la Gran Manzana se transportan en camiones a estaciones de transferencia interinas en Nueva Jersey.