Inspirador: Esquiador olímpico se va sin medalla pero salva una vida en PyeongChang

La lección vital que Gus Kenworthy se llevó de Corea del Sur tiene también sabor de victoria

Inspirador: Esquiador olímpico se va sin medalla pero salva una vida en PyeongChang
El freestyler estadounidense Gus Kenworthy se fue de PyeongChang con una satisfacción que late en sus brazos. (Foto: EFE/EPA/FAZRY ISMAIL)
Foto: FAZRY ISMAIL / EFE/EPA

SIHEUNG, Corea del Sur – El esquiador Gus Kenworthy no pudo revalidar su medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Invierno, pero sí regresará a casa con una experiencia de vida.

El atleta estadounidense -célebre por el beso a su pareja, el actor Mattew Wilkas tras terminar su competencia- adoptó un cachorro luego de haber visitado una de las miles de granjas que existen en Corea donde se crían perros, los cuales son sacrificados para, posteriormente, ser vendidos en mercados públicos para ser utilizados en platillos de consumo humano.

“Es uno de los lugares más tristes que he estado. Honestamente me siento con el corazón destrozado“, comentó Kenworthy, quien hace cuatro años terminó segundo en Sochi, Rusia, donde adoptó a otros cinco perros callejeros.

En Corea del Sur es común que la población coma carne de perro. Se estima que hay más de 17,000 granjas en todo el país asiático y alrededor de 2 millones de perros son sacrificados al año para ser comidos.

“Son perros dignos de compañía, dignos de ser mascotas. Lo único que quieren es afecto y atención, y están atrapados en diminutas jaulas metálicas en la nieve sin nada que comer”, agregó Kenworthy.

La granja está situada a menos de 100 metros de una calle transitada, a unos 45 minutos en coche del centro de Seúl. Los cachorros y sus madres viven dentro de estrechas casas, rodeadas de tuberías oxidadas, macetas de cerámica mugrientas y colchones viejos.

Kenworthy dijo que quiere cuidar sus palabras para no ofender a otra cultura, aunque agregó que si los coreanos quieren comer perro, al menos éstos animales deberían de ser mejor tratados.

“No creo que sea justo venir y decir: ‘La manera en que hacemos algo es la correcta’. Pero tampoco creo que la crueldad sea una forma de cultura“, lanzó.