La mujeres luchan por su momento y por su salario

En el día de la igualdad de salario hay más que demandar que celebrar
La mujeres luchan por su momento y por su salario
La concejal Carlina Rivera y la defensora del pueblo Letitia James, junto a la vicegobernadora Kathy Hochul y trabajadoras de la union CWA 1180, llaman a una paga igualitaria para las mujeres.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Estamos en el año del #MeToo y #TimesUp. Las mujeres están buscando su voz y la estatura que les corresponde en política, en ser sujetos con derechos y no meramente objetos que pueden ser abusados sexualmente pero ¿y su salario?. Después de años de queja sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres — diferencias que son más pronunciadas cuando se trata de mujeres de color–, la brecha de ingresos sigue sin cerrarse.

Es algo que el martes, pese a algunas iniciativas legislativas para que remita y evitarlo, lamentaron en tono combativo mujeres y hombres que se dieron cita  en las escalinatas del Ayuntamiento coincidiendo con el día de la equidad de los salarios.

Una de las que allí estuvo fue la vicegobernadora Kathy Hochul, que anunció que de la misma manera que en la ciudad de Nueva York se había prohibido preguntar la historia salarial en entrevistas de trabajo para evitar perpetuar las diferencias de ingresos, el gobernador Andrew Cuomo ha dado un impulso a una legislación que prohíbe esas mismas preguntas en las entrevistas a todos los empleadores, públicos y privados, que tienen negocios en el estado.

Hochul dijo que la diferencia entre mujeres y hombres en Nueva York es menor que en el resto del país (ganan 89 centavos por dólar como promedio frente a los 80 en EEUU) pero aún se puede y debe hacer más por cerrar una diferencia que reconoció que era mayor en el caso de las mujeres latinas, por ejemplo, 55 centavos por cada dólar, según se recoge en un reciente informe publicado en Albany. 

“Eso está mal”, dijo para que coreara un público en el que estaban otros políticos como Letitia James, defensora del pueblo; Beverly Neufeld, creadora de PowHer New York y la expresentadora de televisión Catt Sadler, que renunció a su empleo cuando le fue denegada una petición de subida de salario para quedar a la par que el copresentador del programa de E! News en el que trabajaba. “Yo tenía la estabilidad financiera y la plataforma para hacer oír mi voz para tomar una decisión”, explicó Sadler antes de reconocer que el problema que ella tuvo es “demasiado frecuente” y por ello quiere ser una voz más de muchas para que las demandas suenen tan alto. “No hay nada complicado en la igualdad”, afirmó.

Muchos de los que estaban entre políticos y figuras de la lucha por la igualdad eran miembros de CWA local 1180, que llevan desde 2013 luchando en la Equal Employment Opportunity Commission (EEOC) debido a las discrepancias que hay en los salarios de los mánagers de la ciudad cuando son mujeres y hombres de comunidades minoritarias. Porque a pesar de todo, también se denuncian diferencias en las administraciones públicas.

Antonio Pérez, uno de los que allí se manifestaba, dijo que buscaba “el pago que merecemos” y que se ha convertido en una acción conjunta. “Tengo hijas y quiero que les paguen igual que al resto”, indicó. Ginna Strickmand, una mánager afroamericana explicó que cuando la ascendieron cobraba unos $16,000 anuales menos que un colega blanco. Yetta Kurland, abogada de este caso, cree que las diferencias salariales son “endémicas” en la ciudad.

Letitia James dijo que aunque se han dado pasos legislativos importantes se necesita seguir en ellos, haciendo revisiones salariales , impidiendo que las mujeres sean infravaloradas por las posiciones, haciendo posible que haya políticas flexibles y mejores trabajos y promociones para las mujeres. James señaló que ya se ha pasado “el momento de demandar un mejor salario cortésmente”.

Una de las cuestiones de las que habló James es que se minusvaloraba el trabajo que hacían las mujeres y por eso se paga menos a empleados en esos puestos como cuidadores del hogar, por ejemplo. Ella desdeñó que este trabajo valiera menos. Pero además las cifras indican que no hay una brecha por el hecho de que las mujeres ocupen tradicionalmente trabajos peor pagados, la hay porque según un reporte del contralor, Scott Stringer, incluso en los mismos trabajos las mujeres cobran menos. Las diferencias de lo que cobran los gestores financieros, una de las profesiones mejor pagadas, puede ser de $90,000 si se compara con una mujer blanca y de $130,000 en caso de una de color.

En esta profesión, un hombre blanco puede ganar el doble que una latina, por ejemplo.

En el caso de desarrolladores de software, las latinas ganan 70 centavos sobre cada dólar que gana un hombre y en la mayoría de las profesiones estos parámetros se repiten con más o menos diferencias.

Sarah Green Carmichel, editora ejecutiva de la Harvard Business Review explicó ayer en un hilo de esta publicación en Twitter que aunque se quieren dar razones para justificar las diferencias, y una de ellas es que no se ha acomodado a la mujer en el mercado laboral, el problema es que “no se valora igual a los hombres que a las mujeres y por ello no se les paga igual”.