Fede Álvarez convierte The Girl in the Spider’s Web en un thriller “muy de miedo”

El uruguayo dirige la esperada adaptación de la cuarta novela de la serie Millenium en la que Lisbeth Salander -interpretada por Claire Foy- será el personaje central
Fede Álvarez convierte The Girl in the Spider’s Web en un thriller “muy de miedo”
Fede Álvarez durante el rodaje de "The Girl in the Spider's Web".
Foto: Columbia Pictures

La adaptación al cine de las exitosas novelas de Stieg Larsson da para crear otro capítulo de la serie Millennium del desaparecido autor sueco. Tras las versiones rodadas en Suecia en 2009, MGM y Columbia estrenaron en 2011 la versión “americana” de “The Girl with the Dragon Tattoo”, dirigida por David Fincher y protagonizada por Daniel Craig en el papel del periodista Mikael Blomkvist y Rooney Mara en el de Lisbeth Salander.

Pero lo que parecía que iba a ser una adaptación rápida de toda la serie se truncó hasta ahora, cuando está en producción “The Girl in the Spider’s Web” (estreno el 9 de noviembre), cuarto libro de la serie y primero escrito por David Lagercrantz, al que se le encargó continuar las novelas previstas por Larsson tras la muerte de éste cuando sólo había completado tres de las diez que tenía en mente.

Siete años después del último film, en “The Girl in the Spider’s Web” cambian muchas cosas. El papel central lo ocupa exclusivamente el personaje de Salander, más heroína urbana y justiciera a favor de las mujeres que nunca, interpretada ahora por la británica Claire Foy. Blomkvist pasa a un segundo plano en la piel de Sverrir Gudnasson. Y, sobre todo, el tono cambia con la dirección del uruguayo Fede Álvarez, conocido por su maestría en crear suspense en sus películas de terror.

Como no se hicieron películas “americanas” del segundo y tercer libros, en este film veremos algunos momentos tomados de esos capítulos, nos explicó Álvarez, que ha vuelto a trabajar con Pedro Luque como director de fotografía, como hizo en “Don’t Breathe”. Ambos son amigos desde que tenían 20 años y desde entonces no han dejado de colaborar y de crear ambiente “terroríficos”.

“Todo está en la luz. Obviamente el diseño de producción es importante y también tratas de mantener la paleta de color bajo control. Pero es con la luz y la posición de la cámara como logramos muchos elementos de una película de terror. Es un thriller muy de miedo”, explica Álvarez sobre su adaptación de la novela.

Este chileno de 40 años dirige aquí su tercer largo después de Evil Dead en 2013 y “Don’t Breathe” en 2016.

“Como director estoy en el momento en que puedo empezar a mirar atrás y fijarme en las cosas y en los temas que repito una y otra vez. Soy el escritor de mis películas y hay cosas que se hacen evidentes, como que tengo una fijación con la culpa. Todas mis historias tratan de la culpa”, explica Álvarez.

Una escena de "The Girl in the Spider's Web".
Una escena de “The Girl in the Spider’s Web”. / Foto: Columbia Pictures

“A la vez estoy obsesionado con la idea de que todos tenemos una puerta y de que hay algo horrible detrás de ella, y preferimos no abrir esa puerta”, continúa. “Algunas películas más optimistas te dicen: ‘Si abres esa puerta, no va a ser tan malo como crees’. Mis películas, en cambio, dicen: ‘Lo que hay al otro lado es mucho peor de lo que te imaginas’. Pero si cruzas y lo enfrentas, lo que venga después será una vida mejor”.

Estas fijaciones recurrentes en el cine de terror están presentes en su nuevo film, asegura Álvarez: “Definitivamente tiene un tono horrible de que algo malo va a pasar, y desde el principio en la historia sabemos que Lisbeth tiene que pasar esa puerta, tiene que enfrentarse a ese mal”.

“Un libro es un libro y una película es una película”

“Ésta es una película sobre ella. Empieza con ella y termina con ella”, explica Fede Álvarez sobre el papel preponderante del personaje de Lisbeth Salander en “The Girl in the Spider’s Web”, por encima del protagonismo que tiene en los libros.

Lisbeth Salander. / Foto: Columbia Pictures
Lisbeth Salander. / Foto: Columbia Pictures

“Su personaje en único. No hay nada igual. En las películas siempre se busca que haya un personaje masculino que atraiga, que caiga bien. Aquí tenemos una mujer que hace todo lo posible para alejarte de ella. Es una gran historia centrada alrededor de un personaje”, añade.

“Hay una historia en el libro con la que conecto”, explica Álvarez. “Pero también hay mucha libertad para interpretarla y construir mi propia historia”.

Un libro es un libro y una película es una película. Algunos libros son sagrados y tienes que tener mucho cuidado en no traicionarlos, porque sus fans te matan. Si éste hubiese sido un libro de ese tipo, no lo hubiera hecho así. Aquí todos coincidimos en respetar el universo, pero tratando de hacer una gran película. La audiencia quiere un gran film, no le importa si algo está o no en el libro”, asegura Álvarez, que matiza que el autor de la novela, Lagencratz, participó en el proceso de guion.

“Tratamos de adaptar la historia a la película”, matiza. “Un amigo me preguntó: ¿De qué manera es ésta una película de Alvarez? No sé, ¡porque yo la hice!”.

Claire Foy se transformó para el papel de Salander. / Foto: Columbia Pictures
Claire Foy se transformó para el papel de Salander. / Foto: Columbia Pictures

Salander, ¿vigilante o superheroína?

El personaje de Lisbeth Salander es claramente lo que atrajo hacia esta película a Álvarez, que asegura que él no hace “trabajos o encargos”, sólo proyectos en los que “realmente” cree.

“Salander es un personaje fascinante, muy complejo… ella no quiere gustar a la gente. Le da igual si te gusta o no, no le importa. Los superhéroes suelen estar buscando la aprobación y son más sociales. Ella no es así para nada, y es una de las cosas que me fascinan de ella”, explica.

“En los libros ella hace cosas increíbles y se puede presuponer que es una superheroína, pero yo nunca utilizaría ese término con ella. Es más vigilante. Y ésta película es más sobre la mujer que hay detrás de ese personaje. Es como si hicieras una película sobre Bruce Wayne y no sobre Batman”, añade.

“Me interesa más ese aspecto de ella, y la audiencia conecta mejor con el ser humano que hay detrás del superhéroe”, concluye.